Dan Loeb es una presencia útil en la disputa de Indra
La intervención de Third Point parece un intento de evitar que los accionistas se pierdan en los detalles y dejen valor sobre la mesa
España está trabajando para deshacerse de su reputación de rezagada en defensa. En su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Pedro Sánchez destacó que el país ha triplicado el gasto militar bajo su liderazgo. En este contexto, ...
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España está trabajando para deshacerse de su reputación de rezagada en defensa. En su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Pedro Sánchez destacó que el país ha triplicado el gasto militar bajo su liderazgo. En este contexto, tiene sentido que Indra compre a un rival más pequeño en un intento por ganar escala. Es el argumento del inversor activista Third Point, cuyo jefe, Dan Loeb, espera impulsar un acuerdo con EM&E, del que es codueño el presidente de Indra.
De la participación de Third Point en Indra informó por primera vez Bloomberg el lunes, en medio del descontento de los accionistas por la posible compra de EM&E, lo que quizá sea comprensible: es bastante raro que el presidente de una firma quiera comprar otra de la que es codueño. Es más o menos lo que ocurre. El presidente de Indra, Ángel Escribano, y su hermano son codueños de EM&E, que a su vez tiene un 14,3% en Indra. Si el acuerdo se llevara a cabo, los hermanos podrían, en teoría, convertirse en los principales accionistas de la entidad combinada. Es probable que esto inquiete a la SEPI, que tiene un 28% en Indra.
Claro, mucho depende de cómo se estructure el acuerdo. La intervención de Third Point parece un intento de evitar que los accionistas se pierdan en los detalles y dejen valor sobre la mesa. Parece el enfoque adecuado. La firma está tratando de orientarse firmemente hacia la defensa.
En la compra de casi el 90% de Hispasat, el objetivo máximo de ahorro de costes y alza de ingresos equivalía al 18% de los ingresos de la firma objetivo, calculamos. Si ese nivel de sinergia se puede obtener con la compra de EM&E, sería una decisión fácil. Los ingresos del objetivo iban camino de 465 millones de euros en 2025, informó el FT en octubre. Los beneficios finales de la fusión de Indra y EM&E podrían superar los 80 millones al año. Con un tipo impositivo del 28% y capitalizado con un múltiplo de 10, el valor actual neto sería de casi 600 millones. Eso supone unos dos quintos de la valoración máxima de EM&E, que asciende a 1.500 millones, según varios medios. En otras palabras, las sinergias podrían representar por sí solas casi la mitad del precio de compra, incluso sin tener en cuenta los beneficios operativos de la firma objetivo.
En última instancia, la fusión también daría lugar a un grupo de defensa español mucho más grande, potencialmente capaz de lograr contratos de otra categoría. En el clima geopolítico actual, eso tiene un valor incalculable.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías