Ir al contenido

Las claves: un sistema de ayudas sociales quirúrgico ¿y automatizado?

El Estado cuenta con suficientes datos como para poder dirimir quién puede acceder a los bonos o subvenciones y asignarlos sin obligar al ciudadano a un kafkiano proceso

Un hombre mira las facturas de la luz en su casa en Madrid.Aitor Sol

El Gobierno ligará el bono social de la luz a la renta y excluirá de este a las familias numerosas que tengan altos ingresos. La medida va en la línea de lo que numerosos economistas vienen pidiendo desde hace años –especialmente durante la última crisis inflacionaria, pasto de numerosas ayudas sociales–: las ayudas no pueden ser universales, ni de brocha gorda, pues no tiene sentido subvencionar a quien se lo puede permitir. Otros tantos expertos defienden, por otro lado, que la universalidad de la ayuda permite su acceso a estratos de la sociedad que, si tienen que acreditar ciertas condiciones, acaban por no pasar por el camino burocrático necesario y dejan la medida en papel mojado. El punto medio entre ambas posiciones es claro: ayudas quirúrgicas, para quien las necesita de verdad, y automáticas. El Estado cuenta con suficientes datos de los ciudadanos –y en los casos en los que no, debe imponer su recogida– como para poder dirimir de forma automatizada quién puede acceder a los bonos o subvenciones y asignarlas sin obligar al ciudadano a un kafkiano proceso. Es cuestión de coordinar las Administraciones a todos los niveles, por mucha resistencia que haya.

El motor de la eurozona merece un asiento en el BCE

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, señalaba ayer lo evidente: España quiere tener un asiento relevante –”un papel protagonista”– en el Banco Central Europeo. Y por papel protagonista también se puede entender la presidencia. Con la salida en mayo del actual vicepresidente, Luis de Guindos, España perderá su representación en el banco central, y el exgobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos está en las quinielas para el top job, aunque no es el favorito. Es de esperar que, si no es la presidencia, que sea otra de las sillas importantes. Hay candidatos y candidatas de sobra.

El trayecto de tren Madrid-Sevilla reabre con un reajuste de las expectativas

La línea de tren de alta velocidad Madrid-Sevilla reabrió ayer, casi un mes después del accidente de Adamuz, con una media de 31 minutos de retraso sobre el horario previsto, que es el mismo de antes de la tragedia. En realidad, dadas las restricciones de velocidad fijadas en algunos tramos (y que se espera que se eliminen mañana jueves), esa demora también estaba en las previsiones. La velocidad de la línea, incluso con demoras, sigue siendo alta, aunque parece difícil por el momento aspirar a ritmos de 350 kilómetros por hora en algún recorrido, como sugería en noviembre el ministro Óscar Puente. El reajuste de expectativas debe servir para valorar más la complejidad de las infraestructuras ferroviarias y de un sistema de transporte que alimenta, a su vez, la rica actividad turísti

La frase

Enviaremos a Cuba un nuevo paquete de ayuda humanitaria que incluirá alimentos y otras solicitudes de las autoridades de la isla. Por lo pronto, no habrá suministro de petróleo ante el bloqueo de EE UU, aunque tiene que quedar muy claro que no estamos de acuerdo
Claudia Sheinbaum, presidenta de México

Las dimisiones por el caso Epstein señalan una mayor fiscalización de las élites

La publicación de los documentos del caso Jeffrey Epstein, impuesta por los legisladores estadounidenses al Gobierno del país, que se resistía a hacerlo, no ha tenido por el momento repercusiones en la Casa Blanca (aunque Donald Trump fue amigo del delincuente sexual, y otros miembros de su equipo, como Howard Lutnick, se relacionaron con él), pero sí está generando una cascada de dimisiones políticas en otros territorios (Reino Unido) y en el mundo corporativo (en Goldman Sachs, en la hotelera Hyatt o en la logística DP World). De fondo, se observa un creciente y justificado clima de fiscalización de las élites. Ese clima está detrás de la decisión de los congresistas de EE UU y también alimenta la presión reputacional que está llevando a las renuncias.

Archivado En