El Santander teje una historia de fusiones poco valorada
Una vez pase el impacto, las maniobras de Botín merecerán una mayor apreciación
El Santander perdió inicialmente 15.000 millones de dólares (12.700 millones de euros) de valor tras acordar pagar 12.000 millones por la compra de una entidad crediticia regional estadounidense. Sin embargo, la adquisición de Webster Financial, con sede en Connecticut, debería de generar fuertes rendimientos. ...
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El Santander perdió inicialmente 15.000 millones de dólares (12.700 millones de euros) de valor tras acordar pagar 12.000 millones por la compra de una entidad crediticia regional estadounidense. Sin embargo, la adquisición de Webster Financial, con sede en Connecticut, debería de generar fuertes rendimientos. Esta operación transfronteriza también supera la alternativa de limitarse a recomprar más acciones.
Es el tercer paso, y el más sorprendente, de la reciente gira mundial de fusiones y adquisiciones de la presidenta ejecutiva Ana Botín, que comenzó en mayo. El Santander vendió la mayor parte de su participación en una filial polaca al banco austriaco Erste Group Bank por unos 7.000 millones de euros. Unos meses más tarde, el gigante español se hizo con la entidad hipotecaria británica TSB al Sabadell por unos 3.100 millones de euros. Ahora, Botín ha acordado comprar Webster en efectivo y acciones, valorando el objetivo en el doble de su valor contable tangible más reciente.
La reacción fue rápida y brutal. A media tarde del martes, hora de Estados Unidos, los American Depository Receipts (ADR) de Santander, que se utilizarán para comprar Webster, habían caído alrededor de un 8%, lo que supuso una pérdida de capitalización bursátil para el comprador superior al coste de la operación.
Botín parece haber tomado por sorpresa a los accionistas, que también pueden estar recordando con nerviosismo la mísera historia de las fusiones bancarias transatlánticas antes de 2008. Además, ella había hablado anteriormente de centrarse en mercados en los que el Santander tiene una escala significativa. En este caso, la entidad y Webster combinados tendrán 172.000 millones de dólares (146.000 millones de euros, al cambio actual) en depósitos, solo el 8% del total en el noreste de Estados Unidos, por no hablar de todo el país.
Además, el rendimiento del 15% sobre el capital invertido que Botín espera de la operación está muy por debajo del 20% anunciado en la operación de TSB. También está por debajo del rendimiento mínimo del 20% sobre el capital tangible que el Santander se ha marcado como objetivo para todo el grupo en 2028. La diferencia ayuda a explicar el instintivo escepticismo.
Sin embargo, no es la comparación adecuada. El uso alternativo del capital a las fusiones y adquisiciones sería la recompra de acciones. Al precio actual de los títulos, auguran un rendimiento del 9%, según el propio Santander. Y los 800 millones de dólares de ahorro de costes prometidos por la compra de Webster valen hoy en día unos 5.500 millones de dólares, después de deducir los impuestos y los costes de reestructuración, estimamos. La suma supera fácilmente la prima de 1.500 millones de dólares que se ofrece.
Santander tiene una estructura más lógica que hace solo un año. Los negocios británico y estadounidense, más importantes, deberían de ser más grandes y rentables gracias a las fusiones y adquisiciones, mientras que los activos periféricos, como Polonia, son más pequeños. Una vez que pase el impacto y la angustia, las maniobras de Botín merecerán una mayor apreciación.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías