Varios países europeos han bloqueado sus webs al considerarlas plataformas de juego de azar que operan sin licencia, mientras Bruselas debate si deben regularse como instrumentos financieros o bajo la normativa cripto
Antes se disimulaba lo deshonesto, ahora se alardea de ello. Los grandes negocios pasan por el peloteo, el trato de favor y el enriquecimiento desde el poder