Hay que diversificar y mirar oportunidades con el asesor
Contexto macroeconómico moderadamente positivo
Ante la persistencia del conflicto en Irán mantenemos una posición global neutral en renta variable, fija y liquidez, reintroduciendo cierto riesgo. Sobre ponderamos acciones estadounidenses y de mercados emergentes, los cuales presentan sólidos beneficios empresariales y resistencia a la crisis energética. Estamos muy positivos con valores industriales relacionados con la energía y tecnología, más hardware que software. Sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes. Asia va a ser motor de población y crecimiento económico, incluyendo China. Tiene que estar en carteras. Es complicado entre inversores en España, pero hay oportunidades muy interesantes, sobre todo por diversificación.
Contexto macroeconómico moderadamente positivo
Aunque persiste mucha incertidumbre, con barcos atrapados en el estrecho de Ormuz y precios del petróleo en alza, los peores escenarios no se han materializado y el balance de riesgos apunta a un clima más favorable. En general, hay fundamentales positivos: liquidez, beneficios empresariales, crecimiento económico -aunque no espectacular-, inflación moderada -con riesgos al alza- y valoraciones en muchas clases de activos más atractivas que hace dos meses. Los indicadores adelantados apuntan a que la actividad se mantiene resiliente en la mayoría de las economías desarrolladas y gran parte de Asia, siendo la transmisión del impacto energético limitada hasta el momento. Nuestro escenario base es que la economía global crezca 2,8 % este año, ligeramente por encima de su potencial, con la inflación alrededor de 3 %. Los precios del petróleo rondan 110-120 dólares/barril con la vía marítima del estrecho de Ormuz cerrada, en comparación con 70 previos a la guerra, pero consideramos el valor razonable a largo plazo en unos 80 dólares.
En un escenario de extremo, con el Estrecho de Ormuz cerrado hasta después de verano, los efectos de inflacionarios segunda ronda pueden ser mucho más pegajosos. De momento la inflación media en EE. UU este año puede ser de 3,7 a 3,8 % y la subyacente 3,3 %, pero no vemos que vaya a ser permanente. En Europa, la crisis del petróleo es más negativa, con amenaza de estanflación. Hemos rebajado la previsión de crecimiento en la euro zona este año a 0,9 % desde 1,3 % y aumentado la de inflación desde 2 % a 2,7 %.
Pero en economías emergentes los exportadores de energía son beneficiarios y otros países tienen en posición más sólida que en crisis anteriores, con mayor crecimiento, menor vulnerabilidad externa y mayores reservas de liquidez.
Liquidez global
Los bancos centrales, ante la incertidumbre sobre la duración del impacto inflacionario y posible intervención Gubernamental para mitigar sus efectos, se han mostrado dispuestos a endurecer la política monetaria, aunque sin prisa. La liquidez global, por oferta monetaria, reservas de divisas (excluido oro) y activos de bancos centrales (excluido oro), crece cerca de 7,4 %, 1 % por encima de la tendencia histórica.
Por su parte la Reserva Federal de EE. UU. ha dejado de recortar tipos de interés y no prevemos más este año, pero la liquidez en el sector privado sigue abundante. Además, los balances bancarios gozan de sólida salud. La liquidez monetaria y crediticia en EE. UU. aumentará este año a 2,5 billones de dólares, 8 % de su PIB, frente a 1,7 billones de dólares en 2025.
Sobre ponderamos acciones estadounidenses y de emergentes
La temporada de presentación de resultados ha sido sólida, especialmente en EE. UU. Las valoraciones, a pesar de la recuperación, no parecen excesivas, 10 % por debajo del máximo de octubre de 2025. Además, los principales índices bursátiles están dominados en gran medida por empresas del sector servicios, siendo poco probable que el aumento del precio del petróleo tenga impacto inmediato en los beneficios agregados. A ello se añade que aunque el sentimiento de los inversores se ha recuperado con fuerza, no hay señales de excesiva euforia.
En este contexto hemos aumentado nuestra recomendación en acciones estadounidenses a sobre ponderar. Están respaldadas por unos sólidos resultados empresariales, liquidez y auge de la inversión industrial e Inteligencia Artificial (IA). Es destacable el aumento de los márgenes de beneficios. Pero estamos neutrales en mercados desarrollados fuera de EE. UU., donde las valoraciones siguen ajustadas y persiste la incertidumbre sobre el impacto económico de la guerra.
También sobre ponderamos acciones de mercados emergentes, cuyas empresas experimentan fuerte aumento de beneficios y parecen relativamente protegidas del aumento de los costes de la energía. Se prevé que su mayor crecimiento del PIB respecto a economías desarrolladas se amplíe a 2,6 % este año, frente a 2,4 % de 2025. Estos países pueden beneficiarse del ciclo de IA, con algunos de los mayores fabricantes de chips del mundo. Además, sobre ponderamos acciones chinas, donde un fuerte estímulo monetario y fiscal debe respaldar su demanda interna, con aumento de la producción industrial y exportaciones relacionadas con IA, para impulsar los beneficios, en un mercado con mayor capacidad que la mayoría para absorber las perturbaciones externas.
Industriales, hardware y semiconductores
Estamos ante un ciclo de inversión en capital fijo de las empresas. En EE. UU. los pedidos de bienes de capital básicos en marzo han aumentado 11 % interanual. De manera que sectores sobre ponderamos acciones industriales, incluyendo infraestructuras y energía -donde hay una oportunidad muy interesante ante su demanda por el desarrollo tecnológico y la electrificación-. También sobre ponderamos acciones tecnológicas, pero preferimos empresas de hardware y semiconductores a las de software. Pero estamos neutrales en el sector de salud, por menor dinamismo y perspectivas de beneficios menos favorables en comparación con otros segmentos e infra ponderamos acciones de consumo discrecional, pues el aumento de la inflación debe afectar negativamente a los ingresos de los hogares.
Deuda de mercados emergentes
Mantenemos una posición neutral en bonos de mercados desarrollados. Los inversores que buscan esa protección frente a la volatilidad se enfrentan a presiones inflacionarias que pueden hacer que aumenten las rentabilidades a vencimiento. El BCE y el Banco de Inglaterra ya han dado señales de que endurecerán su política monetaria, aunque consideramos poco probable que la Reserva Federal -ahora bajo la presidencia de Kevin Warsh- recorte sus tipos de interés este año. Si el aumento de precios erosiona la confianza de consumidores y empresas aumentarán los riesgos de recesión, con disminución del rentabilidades a vencimiento de los bonos y aumento de sus precios. Así que, por ahora, estas fuerzas contrapuestas dejan poco margen para la convicción en deuda de mercados desarrollados.
Pero sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes, que ofrece una relación riesgo-rentabilidad muy favorable. Esta deuda sobre PIB se sitúa en promedio en el 57 %, muy por debajo de 128 % en economías del G-7 y la situación fiscal es más sólida, con la calidad crediticia mejorando desde principios de 2024. Las rentabilidades a vencimiento reales, sobre todo en Latinoamérica, se mantienen muy por encima de la de mercados desarrollados, cuando en el bono alemán es casi nula. Además, la apreciación de divisas ofrece una fuente adicional de rentabilidad -las monedas de economías importadoras de petróleo se han comportado mejor que en crisis anteriores de energía, lo que sugiere mejoras estructurales y demanda de los inversores-.
Es destacable además el nivel de endeudamiento de las empresas de mercados emergentes, en mínimos respecto a algunos mercados desarrollados. La volatilidad de la deuda empresarial de mercados emergente con vencimientos por debajo de dos años, con baja sensibilidad a variaciones de tipos de interés, es similar a la de los bonos de Gobiernos europeos, siendo un tipo de activos que no ha tenido un año de rentabilidad negativa los últimos diez años.
Gonzalo Rengifo Abbad, director general en Pictet AM en Iberia y Latam