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De los móviles a los centros de datos: la indestructible Nokia resurge aupada por la IA

La compañía dispara su cotización un 70% este año y vuelve esta semana al Euro Stoxx 50, reconvertida en proveedora de soporte a la infraestructura de la nueva tecnología

Una mujer pasa junto al stand de Nokia durante el LEAP East, celebrado en Hong Kong (China) el 8 de julio de 2026.Cheng Xin (Getty Images)

Corría el año 2000. Nokia controlaba el mercado mundial de telefonía, con un 26% de cuota de mercado, y anunciaba el lanzamiento de su modelo más popular: el Nokia 3310, el “indestructible”, el “ladrillo”, un celular que marcaría una generación, con 126 millones de unidades vendidas. Se presentaba un futuro prometedor, pero la empresa falló al adaptarse a la nueva generación de teléfonos inteligentes. Su presencia en el mercado se hundió hasta tocar fondo, pero la compañía finlandesa, caracterizada por la resistencia de su producto estrella, aguantó el golpe y ahora resurge con fuerza, subida a la ola de la inteligencia artificial. Su cotización se dispara cerca del 70% en 2026 y esta semana ha protagonizado un flamante regreso al Euro Stoxx 50, que reúne a las 50 empresas con mayor capitalización bursátil de la zona euro.

Nokia ya no fabrica móviles. La otrora líder mundial del sector vendió su división de dispositivos y servicios a Microsoft en 2014. Su negocio pasó a centrarse en la infraestructura móvil, que todavía representa algo más de la mitad de los ingresos. Pero, sobre todo, su crecimiento viene ahora de su labor de soporte para los centros de datos, que ya representa cerca del 30% de su facturación. La facturación total de la empresa ha aumentado un 8% en el segundo trimestre de 2026 respecto al mismo periodo en el año anterior.

Se ha centrado en la tecnología de redes ópticas, que permite transmitir información entre los distintos centros de datos y la nube. El año pasado la firma fichó como consejero delegado a Justin Hotard, con una conocida trayectoria en este sector —anteriormente había dirigido el negocio de centros de datos e IA de Intel—. El nuevo enfoque dio pronto sus frutos: el fabricante de chips Nvidia compró una participación del 2,9% en la compañía por 1.000 millones de dólares hace un año, como parte de un acuerdo para que ambas empresas colaboraran en sus productos, lo que disparó las acciones de la sociedad un 20% en una sola jornada. Aun así, y pese a las fuertes expectativas, el acuerdo también ha generado ciertas dudas. El último informe de UBS sobre la multinacional sostiene que, pese a que la operación “atrajo la atención de los inversores, no están claros los beneficios comerciales para Nokia”.

La corporación está acostumbrada a los cambios. Fundada en 1865 como una fábrica de pulpa de madera a orillas del río Nokianvirta en Finlandia, la compañía evolucionó a través de la fabricación de caucho y cables antes de hacerse famosa por sus teléfonos móviles, momento en el que llegó a representar cerca del 4% del PIB de Finlandia. La burbuja de las puntocom provocó un hundimiento imparable de la marca, que perdió un 97% de su capitalización desde su punto álgido, en marzo del 2000, hasta 2021, momento en el que el valor de la acción tocó suelo. La actual remontada, aupada por el auge de la IA, elevó el precio de la acción hasta tocar en junio los 14,8 euros, su nivel más alto desde 2008, un ejercicio en el que la compañía perdía valor en Bolsa lastrada por su tardía llegada al universo smartphone.

Pero galopar a lomos de la revolución de la inteligencia artificial no está exento de riesgos, como muestra la corrección del 37% sufrida desde sus máximos de junio. La volatilidad que sacude a las tecnológicas puede contagiarse a Nokia, según advierte UBS. En los últimos meses han ido apareciendo propuestas para regular la industria de los centros de datos: en EE UU se ha convertido en uno de los grandes temas de la campaña para las legislativas de noviembre, mientras que en España el Gobierno ha impulsado un proyecto de real decreto para imponer restricciones a su desarrollo. Además, las recientes propuestas para frenar el desarrollo de la IA hacen temer una ralentización en la inversión por parte de las grandes tecnológicas.

La división de redes ópticas de Nokia, la que más ha impulsado el crecimiento de la compañía finlandesa, está directamente ligada al ritmo de desarrollo de centros de datos. Si se reduce el nivel de inversión, habrá consecuencias inmediatas para la empresa, apunta UBS. En este sentido, el banco suizo ya avanza que los últimos resultados han sido “decepcionantes”, precisamente porque el área de infraestructura de red ha tenido unos beneficios un 5% menores a lo esperado. La entidad suiza señala además que el crecimiento previsto ya está reflejado en la valoración, es decir, que ya está descontado en el precio actual de la acción.

La mayoría de los analistas recopilados por Bloomberg mantienen una posición optimista sobre la compañía. El 53,3% de los consejos son de compra y un 20% de mantener. Cierto es que entre las firmas más escépticas se cuelan Citi o Barclays, y entre las casas de análisis nacionales, el Santander y el Sabadell.

Los analistas de JP Morgan son los que se muestran más confiados en una escalada aún mayor en la cotización de Nokia. La entidad estadounidense considera que el mercado “está reaccionando demasiado despacio al aumento potencial de los beneficios provenientes de la inteligencia artificial y la nube”, por lo que aún aprecia márgenes de subida. El precio de la acción se sitúa actualmente cerca de los nueve euros, y JP Morgan plantea un precio objetivo de 18 euros para diciembre de 2027, muy superior al consenso del mercado, que lo sitúa en 10,57. No obstante, también aprecia riesgos, en particular por la posible pérdida de cuota de mercado en el negocio de redes, debido a la presión competitiva.

La industria mundial de redes ópticas está actualmente liderada por la estadounidense Ciena, y el grupo finlandés le sigue de cerca. Ambas compañías ganan cuota de mercado frente a competidores más pequeños, señalan desde el Deutsche Bank, algo que consideran lógico “dadas las importantes capacidades de cadena de suministro necesarias para proveer a los hiperescaladores” como Amazon, Microsoft o Google. El banco alemán ve a Nokia con ventaja sobre Ciena, ya que esta última “ha sido más conservadora a la hora de ampliar capacidades”, por lo que mantiene la recomendación de compra y sitúa el precio objetivo de la acción en 11,5 euros.

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