El Ibex continúa su repliegue por debajo de los 20.000 con el petróleo y el interés de la deuda soberana disparados
El selectivo cae un 0,24% y el ‘brent’ se consolida en el entorno de los 91 dólares. El fantasma de la inflación sigue atemorizando al mercado
Donald Trump dinamita los puentes con Irán y desdeña renovar la ya expirada tregua que se firmó el pasado junio. Los precios del petróleo suben al disminuir las perspectivas de paz en Oriente Próximo y reavivan el miedo a que las prolongadas tensiones geopolíticas amenacen el suministro y mantengan elevados los precios de la energía. El crudo brent se consolida en el entorno de los 91 dólares por barril, con un alza del 2%, después de que Trump haya declarado que no está interesado en prorrogar el acuerdo con Irán y de que se hayan recrudecido los combates en el Líbano. El presidente estadounidense ha avisado incluso de que desde ahora el estrecho de Ormuz es territorio de su propiedad. El Ibex 35 ha cerrado con una caída del 0,24%, en los 19.934,9 puntos, a pesar de que durante la mayor parte de la sesión se mantuvo en positivo. El miedo a una inflación persistente ha llevado a que los rendimientos de la deuda soberana a largo plazo se sitúen en máximos históricos en (casi) todo el planeta. Los bonos suizos son la excepción que confirma la regla y se libran de las ventas que han provocado la subida de los rendimientos.
En el momento del cierre de las Bolsas en el Viejo Continente, en Wall Street se imponían las órdenes de venta, con retrocesos entre el 0,5% y el 1,2% para el Standard & Poor’s 500 y el Nasdaq. Este último es el índice que más sufre, lastrado por los números rojos de los fabricantes de semiconductores. Las caídas se producen después de publicarse una avalancha de referencias macroeconómicas en Estados Unidos. Los datos son ambivalentes y el mercado se queda con la peor lectura posible. La creación de empleo privado se aceleró la semana pasada, según la encuesta de ADP, pero el índice de actividad de servicios de la Fed de Nueva York se hundió, y la construcción y la venta de viviendas también cayeron. Uno de los datos positivos fue que los precios de importación cayeron, cuando se esperaba una subida, lo que rebaja el miedo a una inflación desbocada.
“Es probable que la combinación de precios elevados del petróleo, los mayores rendimientos de los bonos del Tesoro y un renovado riesgo geopolítico mantengan la volatilidad en los mercados, y los operadores seguirán siendo particularmente sensibles a cualquier novedad procedente de Oriente Próximo”, señala en una nota Nick Twidale, analista jefe de mercado de AT Global Markets. El mercado petrolero se comporta cada vez más como si las interrupciones en el suministro de energía no fueran un shock temporal, sino una nueva realidad. Casi seis meses después del estallido de la guerra entre Estados Unidos e Irán, las esperanzas de un avance diplomático se han desvanecido. El alto el fuego provisional acordado el 17 de junio se ha derrumbado, el período de negociación de 60 días ha expirado y ni Washington ni Teherán parecen dispuestos a ceder sobre el futuro del estrecho de Ormuz. De los siete magníficos, solo resistían Microsoft y Apple, mientras que Nvidia, Meta, Tesla, Alphabet y Amazon retrocedían hasta un 2%.
En la Bolsa española, los vencedores han sido Naturgy, Repsol, Solaria, Inditex y Redeia, con alzas entre el 1% y el 2,4%. Mientras que los perdedores fueron Acerinox, IAG, Indra, ArcelorMittal, Fluidra, el Santander, Cellnex y Colonial han perdido entre un 1,6% y un 3%. En el resto de Europa, también se han impuesto los números rojos. El sector tecnológico europeo, contagiado del desplome de los semiconductores en Estados Unidos, ha sido de los más penalizados, arrastrando a los grandes índices, como el Dax alemán, el Cac francés, el Euro Stoxx 50 y el Mib italiano, con caídas del 0,5% al 1%. Londres, Zúrich y Lisboa han conseguido cerrar en positivo, al apoyarse en sectores más defensivos.
Es un efecto dominó. El coste de la energía vuelve a amenazar el crecimiento mundial y tensiona los precios —la cotización del gas natural en Europa se sitúa en los niveles que alcanzó cuando Estados Unidos bombardeó Irán a finales de febrero, en los 64 dólares el megavatio hora—, y esto se traduce en una subida de los rendimientos a medio y largo plazo de los bonos soberanos en prácticamente todos los países. El Tesoro estadounidense vendió el lunes bonos a 30 años al mayor interés en un cuarto de siglo. El tipo de interés que paga la deuda soberana en Alemania, Francia y Japón alcanza niveles que no se veían desde hace entre 20 y 30 años. En este último país, que ha estado con los tipos bajo cero durante décadas, el bono a 10 años abona un interés del 3%, niveles récord desde 1996. Lo curioso es la aparente resiliencia de la renta variable, que corrige, pero de forma muy leve respecto a niveles récord en casi todos los índices.
Las declaraciones del presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, de finales de julio, cuando el mercado interpretó que descartaba una subida de los tipos de interés a corto plazo de forma inminente, echaron más leña al fuego y desataron la incertidumbre. Menos control ahora implica más inflación a medio y largo plazo, y esto supone que los inversores más conservadores exijan más rentabilidad en los títulos de mayor plazo con el objetivo de cubrir la potencial subida del Índice de Precios de Consumo (IPC).
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