El Santander avisa de pérdidas en su cartera de negociación de 310 millones en caso de un crac en el mercado
La entidad financiera revela el resultado de un test de estrés sobre sus activos para ‘trading’, que sumaban 287.000 millones a cierre de junio
El Santander es uno de los bancos más potentes en banca de inversión en España. Fue el segundo, solo por detrás de JP Morgan, en el primer semestre del año por ingresos de comisiones, según Dealogic. Y el ranking elaborado por la Bolsa de Londres incluso lo sitúa el primero de la lista. Su división de banca corporativa y de inversión (CIB) es una de las piezas clave de su beneficio, con un 22% del resultado ordinario (7.328 millones entre enero y junio, sin computar el efecto de la salida de Polonia y la compra de TSB). Y el banco, al igual que para los clientes, también dispone de su propia cartera integrada fundamentalmente por acciones y por deuda con la que busca ganar dinero con su revalorización en el mercado. En el caso más extremo de mercado, registraría unas pérdidas de 310 millones de euros, según revela al supervisor estadounidense de los mercados, la SEC.
El Santander, como señaló su presidenta Ana Botín al youtuber IShowSpeed, es el equivalente a JP Morgan en Estados Unidos. Y el gigante de Wall Street contaba con una cartera de activos para negociación de cerca de un billón de dólares (unos 900.000 millones de euros) a cierre de junio, de acuerdo con sus cuentas del primer semestre. La del banco español es de menor tamaño, pero aun así es muy significativa. Alcanzaba los 287.000 millones en esa misma fecha, con un gran peso de renta fija (40%), financiación de diverso tipo (32%) y acciones (8%). Respecto al cierre del primer semestre del año pasado, el incremento supera el 22%. Es un área de negocio en crecimiento.
Cierto es que la cartera de negociación también implica riesgos. Y la entidad financiera los cuantifica, al poner negro sobre blanco las pérdidas que puede ocasionar un día fatídico en los mercados. En el escenario más adverso, la pérdida económica en sus carteras de negociación sería de 310 millones de euros. El banco señala que “se trata de un escenario hipotético que considera los movimientos de los factores de riesgo y sus respectivas volatilidades sin tener en cuenta la posible interacción, correlación o compensación entre dichos factores”.
La entidad no revela el detalle de ese escenario de máximo estrés, aunque señala que la construcción de estos escenarios se basa en la aplicación de las perturbaciones de mercado definidas en el marco regulatorio para el cálculo de los requerimientos de capital por riesgo de mercado (FRTB, por sus siglas en inglés) determinados por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. Su misión es analizar el perfil de riesgo y el quebranto máximo potenciales de las carteras de negociación, identificando el escenario más desfavorable.
La pérdida que arroja el test de estrés del Santander afectaría principalmente a Norteamérica (153,1 millones), en una coyuntura de aumento de los tipos de interés y de los diferenciales de crédito. Después, aparece Europa, con unas pérdidas hipotéticas de 127,2 millones de euros y, por último, Latinoamérica, con 29,3 millones. Estas pérdidas se producirían como consecuencia de un crac en el mercado, de acuerdo con el contexto reflejado en el test de estrés. En todo caso, suponen un porcentaje mínimo, del 0,11%, frente a los 287.000 millones de euros de cartera.
La división de banca de inversión del Santander continuó siendo crucial para los resultados del grupo. Entre enero y junio, obtuvo 1.742 millones de euros, un 17% más, y se situó como la segunda área que más beneficios aportó, solo por detrás de la banca minorista, con 4.124 millones y que creció un 12%. El negocio de CIB será una prioridad para la entidad de cara al futuro, gracias a su elevada rentabilidad, su eficiencia y su bajo coste de capital.
El banco anticipa que Estados Unidos continuará siendo una de sus principales prioridades de crecimiento, con un peso relevante de los ingresos totales de CIB. En este contexto, la adquisición de Webster, que se espera que se complete en lo que queda de ejercicio, “representa una oportunidad adicional para ampliar la base de clientes en el país, y aprovechar los beneficios de una mayor escala mediante la colaboración y el uso de la plataforma de Santander en Estados Unidos”. El importe de las comisiones obtenidas allí en la última década se dispara casi un 800%, hasta los 414 millones de dólares (381 millones de euros) en 2025, de acuerdo con los datos de Dealogic.
El camino recorrido en el país al otro lado del Atlántico viene de lejos, con inversión y contrataciones estelares de banqueros que trabajaban en Credit Suisse, comprado por UBS tras su caída en marzo de 2023, y de otras entidades, como JP Morgan, Citi o Nomura. La clave de bóveda de su estrategia se basa en aprovechar las capacidades globales del Santander, que permiten conectar clientes y capacidades entre Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.
El Santander fue el único banco español que participó en la Oferta Pública de Venta (OPV) de SpaceX, mediante la que obtuvo una publicidad impagable y unos ingresos de unos dos millones de dólares. La entidad fue además coordinadora del tramo minorista en España, en el que participaron GVC Gaesco y Renta 4. El Santander, además, se ha consolidado como un actor en el mercado de las SPAC (special purpose acquisition company) en Estados Unidos. En los últimos años ha actuado como colocador en operaciones como Gores Holdings X, Jena Acquisition Corporation II, American Exceptionalism Acquisition, SilverBox Corp V, Artius II Acquisition y Live Oak Acquisition V. El Santander ha sido coordinador de las dos salidas a Bolsa celebradas en España este año, en la de TSK, en la de Digi, y tendrá el mismo rol en los estrenos previstos a partir de septiembre, tanto en el del propietario de establecimientos hoteleros HIP como en el de la firma de energías renovables Ignis.