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Del entusiasmo por la IA a la cautela: las tecnológicas corrigen y el petróleo cae un 4,3%

El cambio de sentimiento cuestiona el liderazgo de la tecnología y acelera la rotación de carteras. El ‘brent’ baja a los 72 dólares

Las principales Bolsas a 26 de junio de 2026

Efímero, casi un suspiro, ha sido el respiro que ofrecieron los resultados de Micron. Ha durado lo justo para disiparse, devolviendo a las tecnológicas al centro de la diana de los inversores. Lo que durante meses actuó como motor de las subidas bursátiles pasa ahora a convertirse en su principal foco de inquietud. Las caídas de las últimas jornadas y el elevado peso que estas compañías han alcanzado en los índices evidencian un cambio de signo: lo que en tiempos de bonanza era motivo de celebración, en fases de corrección se transforma en amenaza.

La tendencia es generalizada, pero donde el impacto está siendo más acusado es en el mercado surcoreano. El Kospi, que en 2025 fue el único índice capaz de superar las ganancias del 49% del Ibex 35 y que este año acumulaba revalorizaciones superiores al 100%, ha visto quebrarse su dinámica en las últimas sesiones.

La oleada de ventas, amplificada por el auge de los inversores minoristas y de los fondos apalancados, ha activado los mecanismos de estabilización automática, herramientas que detienen o limitan la negociación en momentos de movimientos bruscos para contener la volatilidad. De las 11 suspensiones registradas en las dos últimas décadas, dos se han producido esta semana, reflejo de la tensión creciente y de la fragilidad que empieza a aflorar en el mercado. La Bolsa surcoreana pasa así de la euforia a la inquietud y deja al descubierto la debilidad del rally vinculado a la inteligencia artificial.

El desencadenante de las últimas correcciones ha sido doble. Por un lado, los anuncios de Apple y Microsoft, que estudian elevar los precios de sus dispositivos para compensar el encarecimiento de las memorias. Por otro lado, las informaciones que apuntan a que OpenAI podría aplazar su salida a Bolsa hasta 2027. Los directivos del creador de ChatGPT han seguido de cerca el debut de SpaceX, un precedente que refleja tanto el potencial como los riesgos de llevar al mercado compañías intensivas en capital. Aunque el proyecto espacial de Elon Musk acumula una revalorización cercana al 13% desde su debut a 135 dólares, en una semana marcada por la volatilidad del sector tecnológico y los síntomas de fatiga, la compañía corrige un 17,43%. “El elevado ritmo de quema de efectivo necesario para desarrollar la infraestructura de la IA, especialmente centros de datos, y la ambición de alcanzar valoraciones cercanas al billón de dólares explican esta prudencia”, señalan los analistas de XTB.

Los descensos en Asia han tenido su réplica en el resto de mercados. En EE UU, el peso de las tecnológicas no deja de aumentar, hasta niveles inéditos en lo que va de siglo, y la concentración empieza a pasar factura. El Nasdaq cede un 4,6% en la semana, frente al retroceso del 1,95% del S&P 500 y el avance del 0,6% del Dow Jones. En cambio, el S&P 500 Equal Weight, que otorga el mismo peso a todas las compañías, logra esquivar parte de las caídas, una señal de las crecientes dudas que despierta el negocio estrella en los últimos meses y de la necesidad de diversificar.

Más moderado fue el comportamiento de las Bolsas europeas. En una semana en la que las empresas de recursos básicos, las energéticas y las tecnológicas lideraron las caídas en el Viejo Continente, el Dax alemán cede un 1,3%, frente al recorte del 1,1% del Euro Stoxx o el 0,4% del Cac francés. Aunque el Ibex 35 no pudo escapar el viernes a los recortes, lastrado por las caídas de la banca e Inditex, su nula exposición a la tecnología le permitió avanzar un 0,4%, dejando para otro momento el asalto a nuevos máximos.

“Los hiperescaladores estadounidenses han registrado un rendimiento inferior al del S&P 500 en casi un 15% desde enero, lo que sugiere un creciente malestar entre los inversores respecto a la rentabilidad esperada”, señalan los analistas de Bank of America. Según la entidad, en la última semana los fondos de Bolsa estadounidense registraron salidas por valor de 8.500 millones de dólares, las primeras en seis meses, con los vehículos tecnológicos a la cabeza. En paralelo al ajuste de carteras, que se ha acelerado en las últimas jornadas, dos de los hedge funds más conocidos de China han advertido de que el auge de la inteligencia artificial en los mercados bursátiles se ha convertido en una burbuja insostenible.

Las crecientes dudas sobre el sector tecnológico comparten protagonismo esta semana con la situación en el estrecho de Ormuz y la evolución de los precios del crudo. Pese a que el jueves la Organización Marítima Internacional (OMI) suspendió temporalmente su programa para dar salida a los buques atrapados en la zona, el petróleo vuelve a caer con fuerza. El brent cedió un 4,34% este viernes y bajó al filo de los 72 dólares, niveles no vistos desde antes del inicio del conflicto. En los últimos cinco días, las caídas se amplían al 10,6%, las mayores desde el alto el fuego del pasado abril.

Este retroceso refleja el cambio de percepción del mercado sobre los riesgos de suministro. El principio de acuerdo entre EE UU e Irán ha contribuido a disipar los temores a un colapso del flujo de crudo. Según datos recopilados por Bloomberg, las exportaciones del golfo Pérsico alcanzan ya aproximadamente el 75% de los niveles previos a la guerra. Kerstin Hottner, responsable de materias primas en Vontobel, señala que los precios actuales descuentan una normalización relativamente rápida de la producción en Oriente Próximo, aunque advierte de que “una recuperación total dependerá de que los armadores recuperen la confianza para operar en el estrecho, algo que llevará tiempo”.

Aun así, la experta anticipa nuevos episodios de volatilidad y sitúa el crudo en una horquilla de entre 80 y 90 dólares a medio plazo. A su juicio, un factor clave será la reposición de inventarios tras la mayor liberación de reservas estratégicas acordada por la Agencia Internacional de la Energía a comienzos de marzo. “La reciente crisis ha puesto de relieve la importancia de mantener reservas adecuadas en un entorno de elevado riesgo geopolítico”, concluye.

A medida que el precio del crudo se modera, las presiones inflacionistas pierden intensidad. Después de que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, dejara entrever que la última subida de tipos podría ser suficiente, un dato de inflación en EE UU en línea con lo esperado ha contribuido a rebajar las expectativas de nuevos ajustes monetarios. En menos de 24 horas, los futuros de los fondos federales recopilados por la herramienta FedWatch han pasado de descontar tres subidas de tipos a apenas una, con septiembre como la fecha más probable.

Este cambio de previsiones se ha trasladado al mercado de deuda, donde las rentabilidades vuelven a relajarse. Los inversores regresan gradualmente a la renta fija y referencias como el bono alemán a diez años se alejan del 3% y bajan a niveles de marzo, mientras el bono estadounidense al mismo plazo cae a cotas del pasado mayo. Las expectativas de subida de tipos en EE UU, combinadas con la resiliencia de la primera economía del mundo, sirven de soporte al dólar. El billete verde ronda máximos de 12 meses y se cambia a 1,139 unidades por euro.

El mercado entra en una fase más exigente: la narrativa ya no basta y las valoraciones empiezan a ponerse a prueba, dejando a la tecnología ante su mayor examen desde el inicio del ciclo alcista.

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