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Las navieras reclaman seguridad antes de lanzarse a cruzar Ormuz: “Para nosotros aún no ha cambiado nada”

BIMCO, la mayor patronal internacional del sector naviero, reclama que la ONU dirija la reanudación del tráfico marítimo en la zona y Maersk no ha modificado su operativa en la región. Las minas son la gran amenaza

Embarcaciones en el estrecho de Ormuz, cerca de la costa de Omán, este domingo. Stringer (REUTERS)

“Barcos del mundo: ¡arranquen motores! ¡Que fluya el petróleo!“, pregonó Donald Trump el domingo en su red social, incluso antes de que Irán reconociera de forma oficial el acuerdo con EE UU para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz, el paso marítimo que ha puesto patas arriba el suministro de energía a nivel global. El pacto se firmará el viernes y el presidente de EE UU promete que el paso marítimo volverá a la normalidad ”inmediatamente", pero para que eso suceda las navieras deben convencerse de que atravesar Ormuz es seguro y su primera reacción está siendo de máxima cautela. El Consejo Marítimo Internacional y del Báltico (BIMCO por sus siglas en inglés), la mayor patronal internacional del sector naviero, aconseja a los armadores que den prioridad a la seguridad y recuerda la existencia de minas en la zona, y el gigante danés Maersk asegura que de momento no ha decidido cambios en su operativa en Oriente Próximo. El desminado de la zona será clave para la recuperación de la normalidad y puede llevar semanas.

“Las declaraciones de Estados Unidos e Irán son, por el momento, poco claras y no ofrecen información suficiente sobre aspectos clave como los plazos y las rutas seguras. Debido a la falta de detalles y a un historial de garantías excesivamente optimistas, creemos que la situación de seguridad para el sector del transporte marítimo sigue siendo inestable, y seguimos considerando muy arriesgado que los buques inicien sus travesías en este momento”, señala hoy Jakob Larsen, director de Seguridad y Protección de BIMCO a través de un comunicado.

Ese temor está sobradamente justificado: la Organización Marítima Internacional (OMI, organismo dependiente de la ONU) ha verificado 46 ataques contra la navegación en el Estrecho y sus alrededores desde el 28 de febrero de 2026, con 14 muertes de marineros confirmadas. En su último informe, de este domingo, el Joint Maritime Information Center (JMIC) —organismo en el que participan las autoridades marítimas militares británicas y de la UE— recomienda a los buques que transiten por la zona que lo hagan “con extrema precaución” y recuerda que la presencia de minas “sigue siendo una amenaza”. Fuentes del sector de la seguridad marítima que cita Reuters añaden que la tarea de limpiar de minas la zona podría prolongarse entre 40 y 50 días antes de que aseguradoras, petroleras y navieras se sientan lo bastante seguras como para atravesar el Estrecho.

La cautela es ahora la consigna de las navieras a la hora de decidir si retoman la navegación por Ormuz. Fuentes del gigante danés del transporte marítimo Maersk dan la bienvenida al acuerdo de paz pero aseguran que los detalles públicos disponibles siguen siendo escasos, y que es demasiado pronto para evaluar cómo afectará a las operaciones logísticas y marítimas en Oriente Próximo. “Por el momento, no se han producido cambios en nuestras operaciones en la región”, asegura la compañía.

Las principales navieras japonesas, Mitsui OSK Lines y Nippon Yusen KK, ya han avanzado que será necesaria gran claridad entre las partes implicadas en el conflicto antes de volver a enviar buques por el Estrecho. La transparencia y la seguridad serán determinantes para que las aseguradoras accedan a cubrir los riesgos de navegación en el golfo Pérsico, después de que el estallido del conflicto dejara las pólizas de guerra de los buques en suspenso e impusiera para su renovación un coste millonario. La patronal de las navieras alemanas VDR (Verband Deutscher Reeder), que aglutina a unas 200 compañías navieras, también insiste en que es crucial la seguridad en la zona y se declara “optimista con cautela”.

La guerra ha dinamitado las normas internacionales de tránsito marítimo en la región, reguladas por lo que se denomina dispositivo de separación de tráfico, una especie de autopista marítima que ordena la navegación y reduce el riesgo de colisiones y donde ahora existe riesgo de minas. Irán ha impuesto en este tiempo una ruta alternativa más próxima a su costa, más insegura para la navegación y en la que también ha exigido en ocasiones un peaje, mientras en las últimas semanas también ha surgido como ruta alternativa un paso próximo a Omán, igualmente sin las condiciones de seguridad que reclama el sector. “Lo ideal sería que el plan para la reanudación del tráfico marítimo estuviera dirigido por un organismo neutral como la ONU. Dicho plan aclararía cuestiones como las rutas seguras, las medidas para separar el tráfico, la secuencia de salida de los buques del Golfo”.

La seguridad y el desminado de la zona será, por tanto, el primer paso para recuperar la normalidad en la navegación, una cuestión que no se resolverá de inmediato, y a la que seguirá el reto logístico de ordenar el tráfico de los cientos de buques aún atrapados en la zona, una tarea que puede llevar semanas. En la actualidad, hay más de 500 buques atrapados en el golfo Pérsico, según la consultora de transporte marítimo Windward. La OMI reconoce que el acuerdo de paz permitirá avanzar en su plan para evacuar a los miles de marinos varados en la zona. “Sin embargo, su ejecución requerirá tiempo para garantizar que se disponga de todas las garantías de seguridad y protección necesarias”, asegura.

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