Las seis mayores economías de la UE pactan acelerar la unión del mercado de capitales
España reclama junto a Alemania y Francia que las ‘stablecoin’ sean supervisadas por la Autoridad Bancaria Europea y que la ESMA refuerce sus competencias


Las grandes economías europeas han dado un paso al frente para tratar de que Europa logre unos mercados de capitales más integrados y profundos con los que acelerar la creación de un mercado único que no termina de arrancar. Con Europa en tiempo de descuento para agilizar el impulso económico y unas abultadas necesidades de financiación ligadas a proyectos de infraestructuras energéticas y de seguridad, España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Polonia han optado por adelantarse a los trabajos de la Comisión Europea ligados a la integración y supervisión del mercado y centrar el debate en aspectos concretos.
Los ministros de Economía de las seis mayores economías europeas defienden, en una carta enviada a la Presidencia del Consejo de la UE que actualmente ostenta Chipre, que “la capacidad de Europa para salvaguardar su prosperidad, seguridad y capacidad de actuación depende de forma decisiva de su fortaleza económica y financiera”. Para ello, consideran que es preciso apostar de forma inmediata por la creación de una verdadera Unión de Ahorros e Inversiones que dé el espaldarazo definitivo a un mercado de capitales común que aumente la soberanía económica del bloque. Los ciudadanos europeos ahorran, y mucho, pero lo depositan principalmente en vivienda y activos financieros de escasa o nula remuneración, mientras que parte del dinero que invierten en activos más rentables como la Bolsa se va a EE UU: unos 300.000 millones de euros anuales de ese ahorro pasan cada año al mercado estadounidense.
En la misiva, las seis mayores economías europeas consideran que el paquete de medidas planteado por la Comisión Europea sobre Integración y Supervisión de los Mercados (MISP) —que aún no se ha concretado en un texto— es fundamental para lograr “reforzar la capacidad de Europa para atraer inversión, fomentar el crecimiento y responder a los desafíos económicos y geopolíticos globales”. A partir de ahí, se centran en áreas prioritarias para “lograr avances reales”, que van desde mejorar la financiación de las empresas europeas a dar más transparencia a los mercados de renta variable y dotar de más capacidad de supervisión a la Autoridad Europea de Mercados y Valores (ESMA, por sus siglas en inglés) para reforzar las infraestructuras claves del mercado. Pero también urgen a garantizar un mercado de criptoactivos sólido con el que evitar distorsiones entre países.
Si la propuesta de la Comisión ya contemplaba otorgar superpoderes a la ESMA, las seis mayores economías europeas se encargan de darles matices. Abogan por que este organismo sea el encargado de vigilar solo a las grandes infraestructuras del mercado, desde entidades de contrapartida central, como la española BME Clearing, y los depositarios centrales de valores (Iberclear), así como a los operadores de mercado paneuropeo, como Euronext, pero siempre y cuando superen ciertos umbrales. Una transferencia que consideran debe ser progresiva, pero que debe realizarse en el periodo más breve posible.
En la carta, reclaman además que es preciso preparar al supervisor de los mercados europeos para el futuro y evitar duplicidades entre su labor y la de los vigilantes nacionales. Asimismo, para dar solidez al mercado de criptos europeo, la propuesta firmada por España difiere de la presentada por la Comisión en otoño, que fiaba a la ESMA la supervisión de todo el sector. Abogan por tener un sistema de vigilancia diferenciado según el tamaño de los proveedores, tal y como habían reclamado ya algunos países. Las grandes plataformas quedarían bajo la supervisión de ESMA, mientras que las no significativas quedarían bajo los vigilantes nacionales, como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Para mejorar el acceso a la financiación de las empresas europeas, los países firmantes urgen a facilitar que los fondos de inversión sean más accesibles en toda la UE y reducir sus costes. De ahí que se comprometan “a eliminar las barreras nacionales restantes o las prácticas divergentes” para armonizar su distribución. De igual forma, apuestan por aumentar la transparencia de los mercados de renta variable y proteger al inversor minorista al exigir a los internalizadores sistemáticos —brókeres gigantes que casan las órdenes en su propio balance sin salir al mercado— que ofrezcan una mejora significativa de precios.
Pero además, abogan por que las stablecoins globales, aquellas que se emiten en varias jurisdicciones de forma conjunta, pasen a estar bajo la supervisión de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), incluyendo herramientas regulatorias como regímenes de equivalencia. Este tipo de stablecoin, un mercado copado por USDC, emitida por Circle, y USDG, por Paxos, ambas ligadas al dólar, ha levantado ampollas entre las autoridades comunitarias, al punto de que el Banco Central Europeo (BCE) ha llegado a pedir que se prohíban o que se regulen de forma más estricta.
En la carta instan además a impulsar tecnologías financieras innovadoras, como el régimen piloto de tecnología de registro distribuido (DLT), sobre el que proponen hacerlo permanente y otorgarle mayor escala, tal y como ha solicitado la industria. De igual forma, reclaman dar un impulso extra a la ‘fontanería’ financiera europea con proyectos que conectan el sistema tradicional de liquidación de pagos con plataformas DLT en los que trabaja ya el BCE, Pontes y Appia.
No es la primera vez que un grupo de países europeos, España entre ellos, opta por acelerar el debate sobre iniciativas en materia de integración del mercado de capitales en las que trabaja la Comisión. En 2025 Alemania, Francia, Italia, Polonia, Luxemburgo, Países Bajos y España lanzaron el Laboratorio Europeo de Competitividad que, entre otras iniciativas, planteó la creación de la denominada etiqueta europea para fomentar las inversiones en Europa y que se está desarrollando a la par que la cuenta única de inversión.