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Wall Street clama contra los planes de Trump para simplificar el papeleo de las cotizadas

Firmas como Citadel, Citi, BlackRock y T. Rowe rechazan la eliminación de los resultados trimestrales, medida puede distorsionar el mercado

Imágenes de Donald Trump en la Bolsa de Nueva York el pasado día 15 de mayo.Jeenah Moon (REUTERS)

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha vuelto a poner de manifiesto que la inestabilidad geopolítica pasa casi de puntillas por el mercado de renta variable. Los inversores están más afanados en no perderse las alzas impulsadas por la apuesta desenfrenada de las tecnológicas por la inteligencia artificial. La publicación de cuentas trimestrales se ha convertido desde hace años en un impulsor a corto plazo para la Bolsa, como se ha visto en el último trimestre, cuando las cifras han impulsado a Wall Street a nuevos máximos. Un motor que podría apagarse si prospera una propuesta del su...

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La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha vuelto a poner de manifiesto que la inestabilidad geopolítica pasa casi de puntillas por el mercado de renta variable. Los inversores están más afanados en no perderse las alzas impulsadas por la apuesta desenfrenada de las tecnológicas por la inteligencia artificial. La publicación de cuentas trimestrales se ha convertido desde hace años en un impulsor a corto plazo para la Bolsa, como se ha visto en el último trimestre, cuando las cifras han impulsado a Wall Street a nuevos máximos. Un motor que podría apagarse si prospera una propuesta del supervisor del mercado estadounidense, la SEC, pese a los recelos de las grandes firmas de inversión.

El vigilante del mercado ha propuesto acabar con la obligatoriedad de que las cotizadas publiquen resultados cada trimestre. Una iniciativa que responde a una demanda histórica del presidente Donald Trump para simplificar el papeleo al que deben hacer frente las firmas y que impulsó, sin éxito, durante su primer mandato al frente de la Casa Blanca. “Esto permitirá ahorrar dinero y hará que los directivos puedan centrarse en gestionar correctamente sus compañías”, aseguró el mandatario en Truth Social el pasado mes de septiembre. Y añadió: “¿Alguna vez ha oído la afirmación de que China tiene una visión de 50 a 100 años en la gestión de una empresa, mientras que nosotros gestionamos las nuestras con una perspectiva trimestral? ¡Nada bueno!"

El presidente de la SEC, Paul Atkins, ha hecho suya la aspiración de Trump y ha abierto una consulta pública para recabar opiniones sobre un cambio que permitiría que las cotizadas solo tengan que presentar un informe semestral y uno anual por cada ejercicio fiscal. De prosperar, la medida podría ser aplicada desde finales de año y facilitaría que las empresas eligieran si quieren mantener o no la publicación de resultados trimestrales.

El movimiento ha sido acogido con frialdad entre las grandes gestoras de activos, analistas y firmas de asesoría jurídica. Estas últimas apuntan que, si bien la medida no llegó a prosperar en el primer mandato de Trump, sí podría hacerlo ahora. El planteamiento no es la supresión total de los resultados trimestrales —el formulario 10-Q de la SEC—, sino que las empresas puedan elegir qué modelo desean y si prefieren optar por un nuevo formulario semestral, el 10-S.

“No entiendo la lógica de ocultar al mercado información que es fácilmente accesible”, aseguró Ken Griffin, fundador del hedge fund Citadel, en respuesta a la propuesta de Trump. El inversor añadió entonces que “si se amplía el intervalo entre informes, creo que se corre el riesgo de perder cierto nivel de responsabilidad y de transparencia en el mercado”. MFA, la asociación que vela por los intereses de los principales hedge funds y firmas de gestión alternativa, defiende, por su parte, que la publicación de datos trimestrales “promueve la transparencia, la disciplina de mercado y la confianza de los inversores” y que mantenerla es importante para los inversores y, especialmente, para las pequeñas empresas, que pueden sufrir efectos no deseados.

Entre los principales bancos de inversión, Scott Chronert, jefe de estrategia de renta variable estadounidense en Citi Research, apunta en un informe reciente un “cierto riesgo de consecuencias no deseadas en cuanto a una fijación eficiente de precios en el mercado. Sin embargo, intentar cuantificar la volatilidad y las implicaciones en el trading en este momento parece contraproducente”. El experto considera que el problema radica en cómo pueden garantizar las cotizadas “una cantidad adecuada de flujo de información fundamental hacia los inversores para evitar efectos de volatilidad innecesarios” y añade que los inversores podrían acabar mostrando una mayor sensibilidad a los datos macroeconómicos, algo que “podría generar ineficiencias a corto plazo”.

Un rechazo que también mostraron en el pasado algunos de los grandes inversores institucionales. Gigantes de la gestión de activos como BlackRock o T. Rowe incidieron ya en 2018 en la posible pérdida de transparencia y que la iniciativa tendría un impacto “adverso en la formación de precios”.

A estos potenciales perjuicios, en Flossbach von Storch Research añaden que “una menor frecuencia informativa también podría perjudicar la liquidez del mayor mercado bursátil del mundo. En torno a la publicación de resultados, muchos participantes de corto plazo toman posiciones anticipadamente y las cierran después. Sin informes trimestrales, parte de estas operaciones desaparecería”. Junto a ello, la falta de resultados trimestrales dificultaría también la elaboración de comparativas entre empresas de un mismo sector si cada una opta por un calendario de resultados distinto.

En el lado de los posibles beneficios, además del ahorro de costes, estaría la supresión del ruido del mercado y la sobrerreacción a corto plazo. “Aunque los informes trimestrales favorecen la eficiencia del mercado, también provocan episodios más intensos de volatilidad a corto plazo, especialmente ante noticias negativas o en periodos de incertidumbre generalizada en los mercados”, reconoce Christof Schürmann, analista sénior de investigación de Flossbach von Storch Research, que apunta que, a cambio, “el precio a pagar es una incorporación más lenta y gradual de la información a las cotizaciones bursátiles”. En su opinión, la publicación semestral “no supone una desventaja. Reduciría el peso de las apuestas trimestrales de corto plazo y evitaría que la atención de los equipos directivos girase constantemente en torno a la presentación de resultados cada tres meses”.

Los expertos reconocen que hay empresas o sectores que se ven más beneficiados por la publicación de resultados cada trimestre que otros. Así, en Flossbach von Storch Research Institute recuerdan que las cotizadas que acaban de dar el salto a Bolsa tienen un historial financiero reducido y que dejar a los inversores “a oscuras” durante seis meses tendría poco sentido en su caso. En cambio, un informe de la firma White & Case incide en que la publicación semestral puede ser útil para “empresas con resultados relativamente estables entre periodos, así como para empresas en fase de desarrollo y empresas con un calendario de lanzamiento de productos más largo que no está vinculado a los resultados financieros trimestrales, como ciertas empresas farmacéuticas o biotecnológicas sin ingresos”.

En España, las cotizadas no están obligadas desde 2021 a publicar sus resultados trimestrales. Una medida, reflejada en la Ley de Sociedades de Capital, con la que España adoptó una directiva europea, que obliga solo a que den a conocer sus cuentas semestrales. Desde entonces, solo un puñado de empresas en el Ibex han suprimido sus trimestrales: Acciona, Acciona Energía, Naturgy y Grifols, aunque las dos últimas los recuperaron tiempo después. La empresa de infraestructuras y su matriz sí que actualizan sus previsiones cada tres meses.

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