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El ultimátum de Trump eleva la tensión y sacude a los mercados

El Ibex cae un 0,6% y el ‘brent’ roza los 110 dólares. El bono alemán a diez años cotiza en niveles no vistos desde 2011

Paneles de la Bolsa de Madrid.Vega Alonso (EFE)

La tensión es palpable entre unos inversores que tratan de mantener la calma. Los mercados se han vuelto a ver sacudidos después de que Estados Unidos haya redoblado su ofensiva sobre la isla de Jarg, principal enclave de exportación de crudo iraní. A ello se suma que el presidente estadounidense Donald Trump ha vuelto a elevar el tono de sus amenazas a pocas horas de que expire el ultimátum concedido por Washington a Irán para poner fin al conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz. Un ultimátum que podría retrasar si ve progresos en las negociaciones con las autoridades de Teherán.

El clima de creciente tensión geopolítica se ha trasladado a los precios de los activos este martes. El nuevo episodio de tensión ha sido suficiente para reactivar las subidas del petróleo y provocar un giro a la baja en las Bolsas. Tras el intento de recuperación con el que abrían los índices europeos, los temores a un repunte de la inflación y las crecientes dificultades para alcanzar un acuerdo han acelerado las ventas tanto en renta variable como en deuda.

Los principales parqués del Viejo Continente han registrado descensos en torno al 1%, aunque el Ibex 35 ha logrado limitar las caídas al 0,64%. Por su parte, Wall Street, que en los primeros compases llegó a ceder cerca de un 0,8%, ha conseguido recuperarse y cerrar la sesión con signo mixto, después de que el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, asegurara en la red social X que los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución pacífica avanzan a buen ritmo.

Uno de los mercado que más movimientos ha experimentado, además del energético, ha sido el de deuda. El aumento de las rentabilidades se deja sentir incluso en los activos considerados más seguros, como el bono alemán, y se extiende también a referencias que han generado mayor inquietud en los últimos meses. De forma generalizada, los intereses de la deuda de la eurozona avanzan alrededor de 10 puntos básicos. En este contexto, el bono alemán a diez años se aproxima de nuevo a la barrera del 3,1%, niveles no vistos desde 2011. Las referencias de España y Francia repuntan hasta el 3,56% y el 3,77%, respectivamente, aún por debajo de los máximos registrados a finales de marzo.

La dificultad para anticipar el siguiente movimiento político juega en contra del mercado. Como viene siendo habitual desde el inicio de la contienda, la imprevisibilidad y las contradicciones en cada una de las intervenciones de Trump dificultan la toma de decisiones por parte de los gestores. Aunque la Casa Blanca no da por descartado un entendimiento, lo que daría lugar a una nueva ampliación de las negociaciones, las posiciones siguen alejadas. A ello se suma que el presidente de Estados Unidos lanzó una dura advertencia este martes en su cuenta de Truth Social: “Toda una civilización morirá esta noche. No quiero que esto suceda, pero probablemente ocurrirá”.

Las palabras del presidente han tenido un efecto dispar en el mercado energético. El contrato de futuro de brent de entrega en junio, referencia en Europa, ha cerrado con una caída del 0,46%, hasta situarse en 109,27 dólares. En el caso del crudo estadounidense, el West Texas Intermediate se elevó por encima de los 114 dólares, máximos de junio de 2022. Mientras que, por otro lado, en el mercado de entrega inmediata o spot, el barril de Brent físico marcó un máximo histórico de 144,42 dólares por barril. “Es evidente que la situación sigue siendo compleja y cambiante, y que la brecha entre la retórica política y los flujos físicos de petróleo es amplia”, señalaron los analistas de Neuberger Berman.

En ese contexto de incertidumbre, los expertos alertan del riesgo de una escalada prolongada. “Las declaraciones extremadamente beligerantes de Trump durante el fin de semana vuelven a generar riesgos de escalada”, afirma Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM. Las nuevas amenazas de Estados Unidos dificultan vislumbrar una salida cercana al conflicto. El plazo concedido a Teherán expira a las 20.00 hora de Washington (las 2.00 de la madrugada en España), una cita clave para unos mercados que siguen moviéndose entre la cautela y la expectativa. Pese a todo, entre los inversores aún prevalece cierta esperanza, en gran medida por la percepción de que una escalada prolongada tendría también elevados costes para Estados Unidos. “Si la guerra se prolonga más tiempo, mantendría los precios del petróleo más elevados que en la actualidad, con un riesgo importante de frenar el crecimiento mundial y empujar la inflación hasta niveles mucho más altos de lo que se prevé ahora”, remarca Paris Horvitz. La reacción contenida de activos como el brent o el Ibex sugiere, no obstante, que el mercado aún no da la batalla por perdida y sigue confiando en la posibilidad de un entendimiento.

Otros analistas ponen el foco en la logística energética. Raphael Olszyna‑Marzys, economista internacional de J. Safra Sarasin Sustainable AM, considera que, pese a la volatilidad que domina los mercados, aún existe la convicción de que se podrá alcanzar una solución negociada. No obstante, subraya que más determinante que un alto el fuego sería la reapertura del estrecho de Ormuz. En las seis semanas transcurridas desde el inicio de la contienda, la actividad en la zona ha quedado gravemente mermada y los flujos no se han normalizado, con los países reacios a aceptar las condiciones impuestas por Irán.

El bloqueo prolongado tendría efectos severos sobre el equilibrio del mercado mundial. Según cálculos de Olszyna‑Marzys, si el estrecho permaneciera cerrado, el déficit de petróleo podría ampliarse hasta los 13 millones de barriles diarios, cerca del 13% de la demanda mundial. En este escenario, el más adverso, los expertos de J. Safra Sarasin Sustainable AM estiman que el precio del crudo podría escalar hasta los 150 dólares por barril, niveles que no se alcanzan desde 2008, cuando la intensa demanda de China, combinada con una oferta insuficiente, tensó de forma extrema el mercado energético.

Este contexto contrasta con la situación previa al estallido del conflicto. Hasta el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel, el mercado petrolero se encontraba en una situación de sobreoferta, con una producción muy superior al consumo. Este desequilibrio había contribuido a mantener los precios contenidos y facilitaba a los bancos centrales la tarea de avanzar hacia la ansiada estabilidad de precios.

Ahora, el escenario ha cambiado por completo. A medida que repuntan los precios del crudo, lo hacen también las expectativas de una inflación más elevada y de un menor crecimiento, el entorno más adverso para los mercados. Según estimaciones de los analistas de Neuberger Berman, cada aumento de 10 dólares en el precio del petróleo podría restar en torno a un 0,1% al crecimiento de Estados Unidos.

Con el ultimátum a punto de expirar y los flujos energéticos aún lejos de normalizarse, los mercados siguen atrapados entre dos escenarios opuestos: el de una escalada prolongada, con petróleo caro, más inflación y menor crecimiento, y el de un entendimiento que permita aliviar las tensiones sin alterar de forma permanente el equilibrio energético global. Hasta que uno de esos caminos se despeje, la volatilidad seguirá marcando el paso y obligará a los inversores a moverse entre la cautela y la esperanza.

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