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Las letras se aferran al 2% mientras la demanda empieza a perder fuelle

El Tesoro coloca 3.020 millones en deuda a tres y nueve meses

Una semana después de que el BCE optara por mantener los tipos sin cambios por quinta vez consecutiva, el Tesoro ha salido al mercado para seguir avanzando en su programa de financiación. El organismo que dirige Paula Conthe ha captado 3.020,3 millones en deuda a tres y nueve meses. Como viene siendo una constante desde que el junio pasado la institución europea detuviera la rebaja de tipos, los rendimientos de la deuda a corto plazo hacen equilibrios en torno al 2%. Aunque la confianza de los inversores en la economía española se mantiene sólida, la moderación de las rentabilidades empieza a dejarse notar en la demanda. Las peticiones conjuntas han alcanzado los 5.546,7 millones de euros, una cifra destacada, pero insuficiente para duplicar el importe adjudicado.

En las letras a nueve meses se han colocado 1.974,88 millones. La rentabilidad marginal se sitúa en el 2,022%, ligeramente por encima del 2,008% de la puja de comienzos de año. A medida que las rentabilidades se alejan de los máximos vistos en 2024, antes de que el BCE diera por concluido su ciclo de ajuste, el interés de los pequeños ahorradores pierde intensidad. Las peticiones no competitivas se limitaron a 166,11 millones de euros, por debajo de los 207,87 millones registrados el pasado enero.

Los 1.045,38 millones restantes ha correspondido a las letras a tres meses. La rentabilidad experimente un ligero recortes desde el 1,978% de enero al 1,947% actual. La demanda minorista se ha situado en 124,67 millones, por debajo de los más de 202 millones registrados un mes antes.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, restó importancia a la revalorización del euro y a la caída de la inflación. Los inversores interpretaron el mensaje como una señal de que los tipos se mantendrán estables y cada vez son más los que apuntan a que 2026 será un ejercicio de transición. En un contexto de tipos anclados, lo previsible es que las rentabilidades de la deuda a corto plazo se mantengan en niveles similares. Esto supone un alivio para quienes ven en las letras una opción conservadora para rentabilizar el ahorro, aunque limita el potencial de mejora. Sin un repunte de la tensión financiera y de aumentos de las tasas—un escenario que el mercado no descuenta— es difícil que los rendimientos vuelvan a los niveles más atractivos de 2024.

Con este escenario, quienes quieran batir a la inflación se ven abocados a asumir más riesgo o alargar duraciones. Los analistas de ING señalan que, en un ejercicio en el que se prevé una oferta récord por parte de los emisores soberanos para financiar planes como el rearme, es probable que las rentabilidades repunten. Aunque en el arranque de año la abundante liquidez ha permitido absorber el aluvión de papel, los inversores cuentan con múltiples alternativas y acabará decantándose por aquellas que no solo ofrezcan mejores perspectivas, sino también rendimientos más atractivos.

En un año en el que los expertos de ING prevén una emisión récord de 930.000 millones de euros por parte de los gobiernos europeos, el Tesoro español mantiene sin cambios las emisiones netas en los 55.000 millones de los dos últimos años y eleva a 285.700 millones las emisiones brutas, un 4,2% más que en 2025.

Así, tras el extraordinario atractivo que las letras recuperaron durante la fase más agresiva de subidas de tipos, la deuda a corto plazo entra en una etapa más plana y predecible. Sigue siendo un refugio para el ahorro conservador, pero deja de ser una fuente de rentabilidad creciente. En un entorno de tipos estables y mayor competencia por el capital, el dinero vuelve a discriminar más: premiará los plazos más largos y a los emisores que ofrezcan un extra de rendimiento.

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