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Silvia García-Castaño (Lombard Odier): “Vemos una desconexión entre los mercados y la economía real”

La jefa de inversiones en España del banco suizo explica que han aumentado la exposición a oro, tecnológicas y farmacéuticas

Silvia García-Castaño, directora de inversiones del banco Lombard Odier.Santi Burgos

Silvia García-Castaño (Valladolid, 1973) es la directora de inversiones en España de Lombard Odier, uno de los bancos más antiguos del mundo. Esta institución privada, con sede en Ginebra y controlada aún por alguna de las familias fundadoras, remonta su origen a 1796, hace ya 230 años. El grupo administra 375.000 millones de euros de patrimonio de clientes. Entre ellos, algunas familias q...

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Silvia García-Castaño (Valladolid, 1973) es la directora de inversiones en España de Lombard Odier, uno de los bancos más antiguos del mundo. Esta institución privada, con sede en Ginebra y controlada aún por alguna de las familias fundadoras, remonta su origen a 1796, hace ya 230 años. El grupo administra 375.000 millones de euros de patrimonio de clientes. Entre ellos, algunas familias que llevan más de un siglo en la entidad. El banco desembarcó en España en 2008 y aquí cuenta con un equipo de 30 personas. La división de inversiones del grupo supera los 300 empleados repartidos por todo el mundo.

García-Castaño recaló en Lombard Odier en 2022, después de haber sido directora general de Tressis (2021-2022) y directora de inversiones de BNP Paribas Wealth Management (2015-2020). Aunque nacida en Sevilla, esta directiva se crió en Valladolid y tiene raíces vascas. “Mi abuela, con 107 años, aún vive en la comarca del Duranguesado”, explica.

Pregunta. ¿Los clientes de banca privada han vivido con preocupación las fuertes correcciones de Bolsa y bonos de marzo?

Respuesta. No diría que hayan estado especialmente preocupados. Sus carteras han respondido muy bien y, en lo que va de año, tienen una buena rentabilidad.

P. Pero en alguna medida les habrá afectado la situación de guerra en Oriente Próximo.

R. Sí, pero sobre todo en sus empresas. Lombard Odier es un banco de emprendedores y sí que están viendo el encarecimiento de algunos costes, el deterioro del consumo... Sí percibimos que hay una cierta desconexión entre los mercados financieros, que están yendo razonablemente bien, y la situación de la economía real.

P. El estrecho de Ormuz sigue cerrado y muchas infraestructuras petroleras dañadas...

R. Así es. En los próximos meses veremos si la guerra acaba relativamente pronto, tal y como descuenta el mercado, y cuál es el impacto final sobre la macroeconomía de este shock de oferta del petróleo.

P. ¿La situación se asimila a 2022, cuando la guerra de Ucrania acabó provocando una inflación descontrolada?

R. No. A los europeos nos pilla más abastecidos, con inventarios más llenos. También a los países emergentes. Eso hará que las cadenas de suministro funcionen mejor. Además, los europeos hemos buscado nuevos proveedores de hidrocarburos y hemos apostado más por fuentes de energía alternativas. Tanto renovables como volviendo, en alguna medida, al carbón o a la nuclear. Además, cuando acabe el conflicto, Emiratos Árabes o Arabia Saudí tienen mucho margen para incrementar su producción de crudo.

P. ¿Qué esperan del precio del petróleo en los próximos meses?

R. Nuestro escenario central contempla una desescalada bélica, y que el precio del barril quede en 90 dólares de media, lo que es compatible con una subida puntual como la de hoy, en 126 dólares [la entrevista se realizó el jueves]. Este escenario sería manejable. No veríamos una recesión.

P. ¿Cómo han gestionado las carteras estos meses?

R. Para nosotros lo más importante es que nuestros clientes tengan un buen posicionamiento a largo plazo y una correcta asignación de activos, en función de su perfil de riesgo. Esa disciplina es crucial cuando llegan momentos convulsos. Igual que tener una diversificación óptima. En estos meses, habíamos aumentado el peso de mercados emergentes, o de Japón, que lo han hecho bastante bien. Pero tenemos claro que el 80% de la rentabilidad de las carteras viene de una buena asignación de activos de origen.

P. ¿Han sobreponderado algún sector o activo?

R. Subimos el peso del oro en cartera, hasta el 5%, por término medio. Seguimos confiando mucho en su papel como activo refugio. Es especialmente valioso como activo real, tangible, en un mundo con tantos déficits y deuda pública.

P. ¿Han hecho algún movimiento más?

R. Sí, aprovechamos las caídas de marzo para posicionarnos en algunas compañías tecnológicas, que cotizaban a precios excesivamente bajos. Hay que ir de compañía a compañía. Pero hemos visto oportunidades muy buenas. También en el sector farmacéutico y también en compañías que se vayan a beneficiar del fuerte aumento de la demanda de electrificación, motivada en parte por el auge de la inteligencia artificial y los centros de procesamiento de datos. Compañías ligadas al desarrollo de la red de distribución eléctrica y a las infraestructuras.

P. ¿Qué peso tienen los activos ilíquidos, que no son bonos ni acciones, en las carteras de sus clientes?

R. Es muy variado, pero podríamos decir que, de media, alrededor de un 20%. Esta casa lleva siglos invirtiendo en capital privado. A través de estas fórmulas de capital riesgo se puede acceder a inversiones en infraestructuras, en inmobiliario, en deuda privada... que no están disponibles en los mercados cotizados.

P. ¿Qué le parece la popularización de estas inversiones en mercados alternativos a la Bolsa y los bonos?

R. Me parece que puede ser peligroso perder de vista el riesgo de iliquidez y no tener presente cuál es el activo subyacente en el que estás invirtiendo. Las rentabilidades pueden ser superiores a la Bolsa, pero hay que ser conscientes de que ese dinero estará muchos años indisponible. Además, hay que saber hacerlo bien, elegir a buenos gestores de capital riesgo, ir invirtiendo por añadas, y no todo de golpe.

P. ¿Teme que haya habido excesos en los fondos de crédito privado?

R. Lo que ha pasado estos meses es algo frecuente en este tipo de activos. No somos nuevos en esto. De repente, cunde el temor, y todo el mundo quiere sacar el dinero, y no se puede. Así que los gestores activan restricciones para el rescate del capital, las famosas ‘gates’. Pero es que se hace para proteger al resto de inversores. Porque para atender los reembolsos habría que malvender activos. Me parece que la industria lo ha gestionado de forma adecuada. La mayoría de fondos ha sido capaz de generar liquidez razonablemente bien.

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