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Tony Kim (BlackRock): “Pronto veremos que la IA se genera desde satélites”

El gestor de fondos, que maneja 33.000 millones de euros en inversiones en tecnología, no ve burbuja en las grandes cotizadas del sector

Tony Kim, gestor de fondos de BlacRock.Pablo Monge

La inteligencia artificial (IA) ya está cambiando el mundo y removiendo los cimientos de la economía. Esta semana se han visto señaladas las ...

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La inteligencia artificial (IA) ya está cambiando el mundo y removiendo los cimientos de la economía. Esta semana se han visto señaladas las aseguradoras, las gestoras de inversiones y las compañías de software. El impacto es innegable. Pero las ingentes cantidades que se están invirtiendo para desarrollar más y más centros de procesamiento de datos, y la fortísima revalorización que han tenido en los últimos dos años las empresas vinculadas con la IA, han hecho saltar muchas alarmas. ¿Hay un exceso de euforia? ¿Serán rentables todas esas inversiones? ¿Cómo van a cambiar la economía y las sociedades?

El gestor de fondos Tony Kim lleva 30 años trabajando como analista e inversor en el sector financiero y, desde hace 20 años, está totalmente enfocado en la inversión en firmas tecnológicas. Kim, nació en Corea del Sur, estudió en Illinois y Nueva York, y desde 2006 vive en San Francisco (California). A dos pasos de donde se fundaron Apple, Nvidia, Oracle o Tesla, y donde tienen su sede Alphabet (matriz de Google) o Meta (matriz de Instagram, Facebook y Whatsapp). Los grandes campeones de la Bolsa estadounidense y mundial.

Este especialista trabaja desde hace 13 años para BlackRock —la mayor gestora de activos del planeta—. Hoy es uno de sus líderes de las inversiones en tecnología y supervisa una cartera de activos valorada en 39.000 millones de dólares (33.000 millones de euros). Esta semana ha visitado Milán y Madrid para reunirse con los grandes bancos del sur de Europa y ofrecerles su visión sobre el desarrollo de este agitado universo.

P. ¿Hay una burbuja bursátil en la IA?

R. Creo que no. El universo de compañías vinculadas a la IA es muy amplio. Las hay pequeñas y gigantes. Las hay de programación, de fabricación de chips, de algoritmos... Hablar, en general, de una burbuja no me parece preciso.

P. Pero sí que ha habido excesos...

R. En algunas partes sí que hemos visto compañías muy sobrevaloradas. Especialmente en pequeñas firmas que no cotizan en Bolsa y que están endeudadas.

P. ¿No en las grandes?

R. No. Cuando analizas los múltiplos de los gigantes tecnológicos, ves que muchas de ellas cotizan incluso más baratas que el resto.

P. ¿La situación no le recuerda a lo sucedido en 2000, con los inicios de internet y el pinchazo de las puntcom?

R. Si tomamos las valoraciones que alcanzaron entonces las tecnológicas, la relación entre su precio y sus ingresos o beneficios, eran muchísimo más altas que ahora.

P. ¿Hoy en día hay tecnológicas baratas?

R. Sí, las de programación. Algunas cotizan próximas a su menor nivel de la historia, por el riesgo de que la IA vaya a acabar con su modelo de negocio. En 2025 la mayoría se depreció mucho. También las que prestan servicios tecnológicos. En cambio, las de semiconductores sí que cotizan a precios altos. Por eso es muy reduccionista hablar en general del sector tecnológico. Hay algunas partes relativamente baratas y otras más caras.

P. ¿No le preocupan las inversiones y participaciones cruzadas entre empresas del sector?

R. No especialmente. Algunos de los gigantes de la IA tienen una capacidad fabulosa de generación de caja. Ese dinero podrían dárselo a los accionistas en forma de dividendos, o hacer recompra de acciones, pero han preferido asignar ese capital para ayudar a crecer a empresas más pequeñas de este ecosistema. Esto facilitará la expansión de todo el sector y acabará por incrementar la demanda de los productos de quien ahora invierte.

P. ¿No hay riesgos de conflictos de interés?

R. Por supuesto que pueden aparecer problemas. Una empresa puede acabar en bancarrota si tiene un balance muy endeble. Pero, cuando vemos la foto completa, se observan compañías grandes, muy solventes, con una gran capacidad de generar ingreso y dar beneficios. Ganan tanto que tienen que buscar dónde invertir todo ese dinero. Pero realmente no veo un riesgo sistémico.

P. Las cantidades que se invierten en IA son descomunales, de billones de euros al año. ¿Se podrán rentabilizar?

R. La tecnología hoy solo representa una fracción del PIB global. Menos del 10%. Y las compañías de este sector creen que pueden ganar mucho terreno en otras partes de la economía. Además, quienes invierten lo hacen porque no quieren quedarse atrás. Las empresas que no lo hagan acabarán rezagándose y desapareciendo.

P. Pero los crecimientos son disparatados...

R. Los pedidos de semiconductores, de chips, de centros de almacenamiento... no paran de crecer. Los proveedores no dan abasto. Están creciendo a unos ritmos de vértigo. Todo el sector está creciendo de forma rentable. Ganando dinero. Y, quienes les compran, están ya viendo cómo sacan partido a esas inversiones en IA.

P. ¿En qué sectores va a impactar más este cambio tecnológico?

R. Es curioso que en 2025 se puso mucho el foco en las ingentes inversiones en centros de procesamiento de datos para la IA, en el riesgo de crédito de algunas de estas compañías, en el exceso de consumo eléctrico... y que en 2026 solo se hable de qué sectores pueden verse más afectados. Las industrias donde habrá disrupción son, potencialmente, todas las de servicios. Asesoramiento fiscal, gestión de datos financieros, corretaje de seguros o inmobiliarios...

P. También habrá una mejora global de la productividad...

R. Eso dicen los economistas. Y parece lógico. En los bancos, en cualquier empresa, la IA les va a ayudar a ser más eficientes, más productivos. Mejorará los márgenes empresariales... Ahora bien, también hará falta menos gente y eso impactará en el PIB. Ya veremos el balance y cómo se desarrolla esta transición.

P. ¿Hay suficiente capacidad eléctrica para atender a la creciente demanda por parte de centros de datos?

R. La demanda de electricidad había estado muy plana en los últimos años, pero ahora se ha disparado por este motivo. Cada centro de datos necesita muchos gigawatios de energía. En Estados Unidos ya representa el 10% de la demanda eléctrica y podría llegar al 30% en unos años. Para 2026 o 2027 creo que habrá suficiente producción de electricidad. Para finales de la década, tal vez no. Aumentar la capacidad no es fácil. Hay que comprar terrenos, pedir permisos, conseguir fuentes de energía... Cada vez va a ser más difícil.

P. Así que, ¿habrá una limitación al desarrollo de la IA en Estados Unidos?

R. No tiene por qué. Ya vemos conversaciones sobre soluciones alternativas, incluso veremos centros de procesamiento de datos en el espacio, que se alimentarán de energía solar, y generarán IA.

P. ¿Cómo se desarrollarían?

R. Algunos actores del sector ya exploran estos conceptos innovadores, en los que habría miles de satélites que albergarán pequeños centros de procesamiento de datos. La idea sería que orbiten alrededor de la Tierra y que envíen la información procesada por la IA de forma codificada, de vuelta a sus proveedores en la Tierra.

P. ¿Ya hay compañías trabajando sobre esa tecnología?

R. Así es. Algunos de los gigantes espaciales ya están trabajando en ello. Tienen limitaciones, lógicamente, como la capacidad de lanzamiento y puesta en órbita, porque aquí sí que hay un alto consumo de energía. En el futuro veremos esas torres con cientos de tarjetas de grandes compañías tecnológicas que ahora son la base de los centros de procesamiento de datos, pero dando vueltas a la Tierra.

P. ¿Algo parecido a los satélites de comunicaciones Starlink que Elon Musk tiene en órbita?

R. Sí, es el mismo concepto. Aunque para generar IA hace falta un mayor gasto de energía. Además, tendrán que ser satélites de mayor tamaño.

P. La IA es, sin duda, la revolución tecnológica de la década, pero ¿cuál será la de los años 30? ¿Robótica para los cuidados, aerotaxis autónomos...?

R. No sabría decir. Pero lo que tengo claro es que esos dos ejemplos, no dejan de ser un uso más de la IA. Es un algoritmo haciendo nuevas tareas, de pilotaje, de robótica... La IA es el cerebro, que se irá utilizando sobre nuevas carcasas. Lo que sí que puede cambiar todo es la nueva computación cuántica [una forma de procesar información que, en lugar de resolver problemas paso a paso, analiza millones de soluciones al mismo tiempo]. Creo que también veremos importantes avances en la investigación espacial y en nuevas fuentes de energía.

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