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Los ‘boomers’ dejan la cartilla por los fondos: así invierte la generación que ahora se jubila

Los mayores de 55 años cada vez contratan más productos financieros y tienen un mayor apetito por el riesgo

Los boomers mandan. La generación nacida entre 1958 y 1977 —y que ahora comienza a jubilarse— es el colectivo con mayor proyección económica de España. Se trata del único grupo etario que ha visto una mejoría evidente en su situación financiera en los últimos 20 años. El 52% reside en una casa de su propiedad, sin hipoteca; casi todos viajan con frecuencia y la mayoría puede ahorrar cada mes.

Pero a los hijos del baby boom ya no les basta con met...

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Los boomers mandan. La generación nacida entre 1958 y 1977 —y que ahora comienza a jubilarse— es el colectivo con mayor proyección económica de España. Se trata del único grupo etario que ha visto una mejoría evidente en su situación financiera en los últimos 20 años. El 52% reside en una casa de su propiedad, sin hipoteca; casi todos viajan con frecuencia y la mayoría puede ahorrar cada mes.

Pero a los hijos del baby boom ya no les basta con meter el dinero en el banco y consultar si han cobrado la pensión, actualizando la cartilla bancaria en el cajero como sus padres. Los boomers —e incluso personas algo mayores, de entre 65 y 75 años— cada vez contratan más productos financieros sofisticados: fondos de inversión, seguros de vida-ahorro, ventas vitalicias. Y cada vez tienen un mayor apetito por el riesgo.

Javier Valle, director general de VidaCaixa, la filial de seguros de CaixaBank y la mayor aseguradora de España, conoce a la perfección la evolución de esta franja de edad. “Ahora, cuando te jubilas, tienes una nueva vida por delante”, explica el directivo. En el caso de las mujeres, son exactamente 24 años de esperanza de vida tras el retiro, y de 20 años para los hombres. “Estas personas pueden disfrutar de muchas cosas sin ayuda durante mucho tiempo”, añade.

La mayor longevidad implica nuevas necesidades financieras y una nueva realidad económica. Tomás Muniesa, quien precedió a Valle en el cargo y ahora es presidente de CaixaBank, recuerda a menudo que esta nueva generación “ya no puede contar automáticamente con recibir en herencia el pisito de los abuelos, para poder ayudar a sus hijos; ahora las cosas son muy distintas y es normal jubilarse teniendo aún padre y madre”.

En la generación precedente, prácticamente el único pilar financiero que había tras la jubilación era la pensión pública. Pero ahora, con el aumento de la esperanza de vida, la carga que supone para los Presupuestos Generales el pago de las pensiones empieza a ser inasumible. En 2025 el Estado dedicó más de 200.000 millones de euros a pagar las pensiones, lo que supone más de un tercio de todo el gasto público.

Nacho Conde-Ruiz, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense, recuerda que “cada vez más las pensiones públicas se tienen que pagar con cargo a los impuestos, y no solo con las cotizaciones a la Seguridad Social”. A su juicio, las pensiones tendrán que irse moderando, en relación con lo cobrado como sueldo, “lo que implica que habrá una mayor necesidad de tener productos financieros y aseguradores que nos protejan cuando seamos mayores”.

Productos para ahorrar e invertir

El mensaje de que hay que ahorrar para la jubilación ya ha empezado a calar. Cada vez son más las personas de cierta edad que tienen contratados fondos de inversión o planes de pensiones... Hace 20 años, la proporción de personas de entre 65 y 74 años que contaba con un seguro de vida-ahorro o un plan de pensiones era de menos del 4%. Hoy supera el 32%, según datos del Banco de España. Además, más del 11% de los mayores de 75 años tienen contratado un fondo de inversión. En 2011 no llegaba al 4%.

Rafael Valera, fundador y consejero delegado de la firma Buy & Hold, que gestiona 850 millones de euros, lleva años viendo la incorporación de personas mayores a la inversión. “La aversión al riesgo es muy personal y se ve más claramente con las aficiones o los deportes”, relata. “Yo tengo clientes de más de 75 años que hacen alpinismo, mientras que otros de su edad se dedican a la petanca”. El experto utiliza este paralelismo para explicar cómo debe afrontar una persona de cierta edad sus inversiones.

Hasta hace unos años, los bancos siempre recomendaban reducir el riesgo en cartera a medida que se aproximaba la edad de retiro. Así, a alguien de 35 años le sugerían tener un 80% en Bolsa y un 20% en bonos, a quien tenía 50 años, un 60% en Bolsa y un 40% en bonos... para llegar a los 65 años con un 80% o un 90% metido en fondos ultraconservadores de renta fija. Riesgo mínimo.

Este tipo de recetas ha quedado muy obsoleta. Dado que vivimos más, incluso pensando en consumir en vida todo el patrimonio financiero —que no es lo normal—, hay 20 años de margen para invertir con visión a largo plazo. Víctor Alvargonzález, asesor financiero independiente y fundador de la firma Nexstep, recuerda que “es perfectamente razonable que alguien de 70 años tenga parte de sus activos financieros en fondos de acciones, porque aún tiene muchos años por delante y puede asumir sin problemas un ejercicio o un año en pérdidas”.

Del mismo modo, tampoco tiene sentido retirar de golpe todo el dinero acumulado en planes de pensiones cuando se alcanza la edad de jubilación. Primero, por el impacto fiscal de unas ganancias que tributan en el IRPF al tipo marginal y, segundo, porque ese capital puede seguir generando una rentabilidad, mientras que las cuentas corrientes no rentan nada.

Alvargonzález utiliza la metáfora del café con leche para hablar del diseño de las carteras de las personas con cierta edad. “Cuando se es joven, igual te apetece más tomar el café solo, que equivaldría a asumir muchísimo riesgo, pero con los años se pueden ir añadiendo leche al café, que equivaldría a añadir activos más seguros, como la deuda soberana, para rebajar el riesgo”.

El papel de los seguros

Otra de las tendencias más claras en la gestión patrimonial de las personas mayores es la proliferación de distintos formatos de seguros. En España ya hay 215.000 millones de euros acumulados en pólizas que combinan un seguro de vida junto con una parte puramente financiera. El doble de dinero que en planes de pensiones.

En este ámbito, el producto estrella empieza a ser la renta vitalicia. Rodrigo Fernández Avello, director general del negocio de Vida y Pensiones de Santalucía recuerda que “se trata de un formato ideal, porque permite cubrir el riesgo de longevidad, es decir, el sobrevivir a los ahorros”. Además, estas pólizas tienen importantes ventajas fiscales.

Si el capital que se utiliza para crear la renta vitalicia proviene de la venta de un inmueble, hay una exención de hasta 240.000 euros por persona respecto a las ganancias patrimoniales generadas. Un ejemplo, si una viuda vende una casa en la playa por 450.000 euros que compró en los años 90 por 150.000 euros, debería tributar por los 300.000 euros de plusvalías. Pero si la cantidad que ingresa por la venta la destina a una renta vitalicia, solo tendrá que tributar por 60.000 euros de ganancias. Además, existe otra ventaja fiscal, y es que solo una parte de la renta que se percibe cada mes estará sujeta a impuestos, inferiores cuantos más años tenga el titular.

Javier Valle, de VidaCaixa, explica que este producto ha sido uno de los que mejor han funcionado en los últimos años. “Nuestra Renta Vitalicia Inversión Flexible, que lanzamos hace 10 años, acumula ya un patrimonio de más de 20.000 millones de euros y ha rentado más del 9% anual desde entonces”, relata. Los clientes de CaixaBank que perciben rentas vitalicias tienen de media 76 años y cobran por esta vía unos 200 euros al mes.

Otra de las ventajas de las rentas vitalicias es que permiten modular si parte del dinero que se aporta se quiere dejar para los herederos (lo que reduce el nivel de la herencia) o si el objetivo es que se consuma todo el capital. “Se trata de un producto tremendamente flexible, que se puede adaptar a las necesidades de cada cliente”, explica Valle.

Planificación sucesoria

Un factor fundamental al elegir un producto financiero cuando se tiene cierta edad es cómo lo heredarán los hijos. En el caso de los fondos de inversión, la ventaja de dejarlos en herencia es que no hay que tributar por las plusvalías generadas. Las ganancias obtenidas con la venta de un fondo de inversión tributan entre el 19% y el 26% pero, con el fallecimiento ya no hay que abonar este impuesto. El fondo se integra dentro de la masa hereditaria y el tributo que se aplica es el de Donaciones y Sucesiones, que cuenta con importantes exenciones fiscales. En el caso de los planes de pensiones, el rescate sería como una renta del trabajo, dentro del IRPF, más gravoso, por tanto, para el heredero desde el punto de vista fiscal.

Las rentas vitalicias también permiten una planificación hereditaria eficiente, ya que permiten al asegurado designar libremente a los beneficiarios, con posibilidad de modificarlos en cualquier momento. Paula Satrústegui, especialista en planificación financiera de Abante Asesores, recuerda que las personas mayores deben organizar su herencia. “Y no se trata solo de hacer testamento, sino de pensar cuál es el producto más adecuado y el momento óptimo para hacerlo”.

El auge del poder adquisitivo de los boomers ha llamado la atención de todo el sector financiero. CaixaBank ha creado toda una oferta comercial para el cliente sénior, denominada Generación +. Ya sean amantes del café cortado o el café con leche. Ya sean apasionados del alpinismo o el pilates, lo cierto es que los boomers tienen mucho que decir en el mundo de la inversión.

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