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La intervención de EE UU, un golpe más para las exportaciones a Venezuela

Décadas de trabas e incertidumbre lastran las operaciones. Solo en los 10 primeros meses de 2025 las ventas cayeron un 27%, hasta los 160 millones

Belén Trincado Aznar

Las empresas españolas exportaron a Venezuela bienes por valor de casi 160 millones de euros durante los 10 primeros meses de 2025, un 27% menos que el mismo periodo del año anterior. Las cifras sitúan a este mercado por detrás de la mayoría de naciones latinoamericanas, conformando unas relaciones que la Secretaría de Estado de Comercio define como “escasas y manifiestamente ampliables”. Aun así, algunas empresas como Carmencita, vendedor de especias, y EGA Master, que fabrica herramientas de mano para uso profesional, todavía se atreven a exportar allí.

Fuentes del organismo comercial apuntan a que dicho retroceso en los intercambios responde, principalmente, “a la menor venta de determinados productos energéticos, que han tenido un peso relevante en la variación interanual”, sobre todo después de la operación militar de Estados Unidos en el país el pasado 3 de enero. La Secretaría de Comercio advierte de que “aún es pronto para evaluar si la intervención puede influir en alguna variación en el comercio exterior”.

Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores, va más allá y añade que “la situación de partida es tan mala que difícilmente puede empeorar más”. Bonet señala que después de haber registrado un volumen de 1.545 millones de euros en 2012, las exportaciones españolas no han dejado de caer hasta unos datos que define como marginales. No obstante, defiende que Venezuela ha sido, históricamente, un socio preferente en la región para las pymes españolas, especialmente en bienes de equipo y semimanufacturas.

Una circunstancia fruto de la prominente migración, que a su vez estableció unos fuertes lazos culturales. Esto dio pie a que el país se convirtiera en “una plataforma logística y comercial hacia el resto del Pacto Andino [acuerdo comercial entre Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador] para muchas pymes”, afirma. Ahora, el problema es el bloqueo bancario por las sanciones secundarias de EE UU, que impide la relación comercial normalizada.

Tradición cultural

La trayectoria de la marca Carmencita en Venezuela es un ejemplo de esa unión de culturas, explica Juan José Morón, su director de exportación: “Fueron los emigrantes canarios quienes llevaron los productos en sus maletas en los años cuarenta y crearon la demanda”. Esto se trasladó a un crecimiento sostenido de las ventas a partir de la década de los setenta, hasta que con el cambio de siglo, “las sucesivas devaluaciones y la dificultad para obtener divisas frenaron las importaciones y provocaron un parón prolongado”.

La compañía retomó su presencia en el país en 2021, gracias al acuerdo con un importador que gestiona la distribución. Desde entonces, ha ido recuperando espacio en los principales supermercados. Morón reconoce una caída de ventas en 2025 a causa de la incertidumbre, pero mantiene la esperanza de que el Gobierno se estabilice y normalice el tipo de cambio y la burocracia, levantando los límites a los pagos de las importaciones.

Desmarcándose de esa expectativa, Aner Garmendia, director general de EGA Master, sitúa el inicio de la problemática del mercado venezolano en 2007, “cuando comenzó una ola de nacionalizaciones y expropiaciones que aceleró la fuga de capital”. Esto derivó, asegura, en una falta de inversión, provocando un colapso de la capacidad productiva, especialmente en el sector petrolero, principal motor de la economía, lo que explica el descenso sostenido de la demanda industrial.

Garmendia cuenta que la empresa, que desembarcó en Venezuela en los años noventa y llegó a trabajar con media docena de distribuidores sólidos, mantiene hoy unas exportaciones “reducidas y esporádicas”, habiendo optado por dirigirse a otros mercados alternativos como Chile y Perú. La intervención de Estados Unidos en la isla no ha tenido, por tanto, muchos efectos en su caso, siendo un episodio más en “la constante incertidumbre económica y política que hace muy difícil trabajar con previsibilidad”, concluye.

Oportunidades en el medio plazo

Pese al deterioro de la situación en Venezuela, “la Marca España mantiene una percepción positiva, asociada a calidad, fiabilidad y cercanía cultural”, según Pablo López, director general del Foro de Marcas Renombradas Españolas. Una ventaja que puede representar una oportunidad para aquellas empresas que se posicionen correctamente. En este sentido, “resulta clave apostar por una comunicación prudente, coherente y alineada con los valores corporativos y con los estándares internacionales de cumplimiento”, sugiere López. En sus palabras, aun en el contexto “nada propicio para los negocios” de los últimos años, han surgido oportunidades, especialmente en sectores como alimentación, ingeniería o bienes de equipo.

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