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El proyecto de ‘stablecoin’ en euros de la banca europea busca acuerdos de distribución con los ‘exchanges’ criptos

CaixaBank, BBVA y las otras entidades que integran el consorcio Qivalis prevén que los usuarios puedan hacer transferencias instantáneas en la segunda mitad de año con este activo

La sede de CaixaBank en Barcelona.ALBERT GEA (REUTERS)

La apuesta de la gran banca europea por las stablecoins se mantiene firme. Seis meses después de que una decena de entidades anunciara su irrupción en este negocio, Qivalis, el consorcio en el que han unido fuerzas, avanza para asegurar el lanzamiento de su moneda estable ligada al euro en la segunda mitad del año. No trabaja solo en los aspectos técnicos del activo, sino también en su distribución, necesaria para garantizar una adopción amplia entre usuarios. Y ahora está en fase avanzada de exploración de varias vías, que incluyen a plataformas de intercambio de criptoactivos, creadores de mercado y proveedores de liquidez. Los propios bancos accionistas también podrán distribuirla.

Jan Sell, antiguo responsable de Coinbase en Alemania y consejero delegado de Qivalis, explica a CincoDías que la prioridad del consorcio es ofrecer en la UE una “alternativa regulada y doméstica a las stablecoins denominadas en dólares estadounidenses”. Pero la visión de este proyecto es global. Así, la empresa con sede en Países Bajos está considerando tanto plataformas europeas como internacionales. “Es esencial para nuestros casos de uso principales, como facilitar pagos transfronterizos de empresa a empresa en tiempo real y el comercio global”, destaca.

El consorcio busca sus socios entre entidades que cumplan con los marcos regulatorios (como MiCA en Europa), que cuenten con una liquidez sólida y elevados estándares de seguridad. El objetivo es que todo esté listo desde el primer día: es decir, que en el momento del lanzamiento comercial, previsto para la segunda mitad de 2026, la stablecoin esté disponible en estas plataformas. La mayoría de los exchange cripto guardan silencio, aunque la española Bit2Me confirma a este periódico que ha tenido conversaciones con uno de los bancos que forman parte del consorcio.

Desde que se anunció el proyecto en septiembre, se han ido sumando un puñado de nuevas entidades a la iniciativa. Y el consorcio, que se presentó el pasado 2 de diciembre, ya está formado por 12 grandes bancos europeos: CaixaBank, Banca Sella, BNP Paribas, Danske Bank, DekaBank, DZ BANK, ING, KBC, Raiffeisen Bank International, SEB, UniCredit y el BBVA. El banco vasco decidió sumarse a principios de febrero dejando de lado el proyecto que había concebido en solitario y con el que buscaba lanzar su propia moneda estable, también ligada al euro, este año.

Durante la fase de preparación del proyecto, que se extenderá durante el primer semestre de este año, Qivalis pretende firmar distintos acuerdos comerciales con socios, que pueden ser también otras entidades bancarias. Sell, de hecho, asegura que para garantizar el máximo nivel de protección del capital, las reservas se mantendrán en un grupo diversificado de entidades de crédito con alta calificación crediticia. “Aunque aprovechamos de la solidez de los balances de nuestros 12 miembros del consorcio, nuestro mandato principal es la diversificación del riesgo”, reconoce. “Los socios custodios se seleccionan en función de su solvencia, las condiciones comerciales y su capacidad para asegurar el canje 24/7 [24 horas los siete días a la semana] para los tenedores del token”, añade.

Tal y como detalló el director financiero, Floris Lugt, durante la presentación del consorcio las reservas de esta stablecoin están respaldadas 1:1 y al menos un 40% de ellas estarán en depósitos bancarios y el resto en bonos de alta calidad: principalmente deuda soberana a corto plazo de una gama diversificada de países de la zona euro, para evitar el riesgo de concentración en un solo país, señala Sell.

En un mercado dominado por activos en dólares (el 99% de las monedas estables están ligadas al billete verde) las entidades ven en las stablecoins en euro un nicho por explotar y competir, especialmente en el ámbito de los pagos transfronterizos. La gran banca reconoce la dificultad para hacer más eficiente la infraestructura actual y las monedas estables aparecen como una solución. No obstante, el alcance que puede tener este activo pasa también por su capacidad para ganar tamaño. Por ello el BBVA ha renunciado a su proyecto, para evitar una fragmentación excesiva. “Esta decisión responde a la evolución del mercado, donde han surgido nuevas iniciativas de la propia industria financiera que permiten generar mayor escala, interoperabilidad y valor para los clientes que las soluciones independientes”, explicó la entidad.

Las stablecoins ligadas al euro son solo una pieza más de los intentos del Viejo Continente para contribuir a la autonomía estratégica de la región en materia de pagos. El Banco Central Europeo sigue haciendo hincapié en la necesidad de crear un sistema comunitario para limitar la dependencia de los países de la zona euro a Estados Unidos y apuesta especialmente por el lanzamiento del euro digital, una versión virtual del efectivo, que se base en tecnología e infraestructura europeas. El sector privado, en cambio, trabaja en crear un bizum europeo, es decir, una gran plataforma de transferencias gratuitas en Europa, que conecta los sistemas nacionales (de propiedad de los bancos) para evitar la fragmentación del ecosistema de pagos y crear una alternativa europea al dominio de gigantes estadounidenses como Visa y Mastercard.

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