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Telefónica, Deutsche Telekom, Orange y Vodafone se alían para plantar cara a Elon Musk

Los cuatro mayores operadores europeos firman una carta de intenciones con el fin de pujar por espectro en la UE para dar servicios móviles por satélite frente a la expansión de Starlink

Antenas de satélites de Deutsche Telekom en Nemea (Grecia).DEUTCHE TELEKOM

Deutsche Telekom, Orange, Telefónica y Vodafone Group han firmado una carta de intenciones para evaluar una puja conjunta por el espectro radioeléctrico de Servicios Móviles por Satélite (MSS) en la Unión Europea. La iniciativa tiene como objetivo ofrecer servicios de conexión directa desde satélites a teléfonos móviles ordinarios (Direct-to-Device o D2D) y estructurar un frente común europeo ante la creciente posición de mercado de Starlink, la red orbital de SpaceX de Elon Musk.

El acuerdo preliminar busca posicionar a los cuatro grandes grupos de telecomunicaciones del continente en la futura subasta del espectro de la banda de 2 gigahercios (GHz). Dichas frecuencias son clave para transmitir voz, texto y datos a teléfonos inteligentes convencionales sin necesidad de modificar los terminales ni instalar antenas adicionales en tierra. La alianza persigue garantizar un acceso abierto y no discriminatorio a estas frecuencias a todos los operadores móviles de la región, según explicaron las compañías en un comunicado conjunto emitido este lunes.

El movimiento corporativo se produce en un contexto de intensificación de la competencia tecnológica y regulatoria entre Europa y Estados Unidos. Elon Musk, consejero delegado de SpaceX, ha solicitado recientemente ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) la licencia para prestar servicios móviles en el mercado estadounidense. Este paso incrementa la presión directa sobre el modelo de negocio tradicional de las operadoras telefónicas a nivel global, al añadir capacidad de telefonía nativa a su red de más de 5.000 satélites de órbita terrestre baja (LEO).

La iniciativa de las empresas europeas se alinea con la propuesta regulatoria presentada por la Comisión Europea para la reasignación de la banda de 2 GHz. Las concesiones actuales de estas frecuencias, en manos de las firmas estadounidenses Viasat y EchoStar, vencen en mayo de 2027.

La propuesta de Bruselas divide la banda en tres tramos de 10 megahercios (MHz) cada uno. La normativa establece que un tercio del espectro quedará reservado de forma prioritaria y exclusiva para entidades bajo control mayoritario de empresas comunitarias. Un segundo bloque se destinará a uso gubernamental e infraestructuras de seguridad vinculadas al programa público IRIS², mientras que el tercio restante permanecerá abierto a la competencia internacional.

El marco regulatorio diseñado por el Ejecutivo comunitario exige que la entidad adjudicataria de la franja reservada mantenga la sede ejecutiva y el control accionario dentro del bloque de los 27. El objetivo explícito de la Comisión es preservar la soberanía digital de la región y proteger infraestructuras críticas frente a la dependencia de proveedores extranjeros. No obstante, la propuesta legal requiere aún la ratificación formal del Parlamento Europeo y del Consejo para entrar en vigor antes del vencimiento de los títulos vigentes en 2027.

Socio satelital

La estructura planteada por las cuatro operadoras prevé que el consorcio asuma el despliegue de la infraestructura terrestre, las funciones de coordinación y las licencias de espectro, delegando la provisión de la capacidad espacial a un socio satelital especializado que será seleccionado mediante concurso. La alianza no contempla la inversión directa en la fabricación o lanzamiento de una constelación de satélites propia por parte de las telecos.

En este contexto, la firma norteamericana AST SpaceMobile se perfila como una de las opciones principales para convertirse en el socio inicial del proyecto conjunto. AST SpaceMobile cuenta con desarrollos tecnológicos en conectividad celular espacial compatibles con las frecuencias terrestres estándar y mantiene acuerdos previos con varios de los integrantes del grupo europeo.

El proyecto de alianza europea afronta varios retos de reestructuración corporativa debido a los compromisos individuales vigentes de los firmantes. Deutsche Telekom mantiene acuerdos comerciales operativos con Starlink para el desarrollo de conectividad satelital en sus mercados. Por su parte, Vodafone cuenta con una sociedad conjunta al 50% con la firma estadounidense AST SpaceMobile Inc. Bajo el borrador de reglas de la Comisión Europea, las entidades participadas en un 50% por capital extracomunitario no cumplen con los requisitos de control europeo, lo que obligaría a reestructurar su composición accionarial para integrarse en la puja.

A ello se suma la limitación operativa del ecosistema espacial europeo. La UE carece actualmente de una constelación comercial LEO en funcionamiento con capacidad masiva para servicios de voz y datos directos al terminal móvil. Aunque la constelación soberana IRIS² contempla un despliegue de 348 satélites con un presupuesto superior a 15.000 millones de euros, no estará plenamente operativa hasta 2029. En la fase inicial, IRIS² dará prioridad a las comunicaciones de banda ancha e institucionales, limitando la capacidad D2D a través de infraestructuras de operadores regionales como Hispasat.

Dado el desfase temporal entre el vencimiento de las licencias en 2027 y la disponibilidad de redes satelitales europeas de gran escala, analistas del sector señalan que el consorcio adjudicatario podría verse obligado a arrendar capacidad de red a constelaciones de Estados Unidos de forma transitoria.

En el ámbito regulatorio interno, el acuerdo requerirá el visto bueno de la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea. Las cuatro compañías ostentan las mayores cuotas de mercado de telefonía móvil en Alemania, Francia, España y el Reino Unido. La creación de un vehículo conjunto para gestionar un activo estratégico de espectro será examinada bajo la normativa antimonopolio para evaluar su impacto en el mercado interior.

El movimiento regulatorio en Bruselas también ha generado objeciones internacionales. La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos ha señalado que la reserva prioritaria de espectro en favor de empresas comunitarias constituye una barrera de acceso al mercado comercial. Washington ha comunicado a las autoridades europeas su disconformidad, advirtiendo sobre la posibilidad de aplicar medidas de reciprocidad a los operadores europeos que desarrollan actividades comerciales en suelo estadounidense.

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