José Sevilla presenta su renuncia como presidente de Unicaja tras más de dos años al frente del banco
El banquero asumió el liderazgo de la entidad para pacificar el consejo y reactivar el negocio
El presidente de Unicaja, José Sevilla, ha decidido abandonar la cúpula del banco andaluz, según indican fuentes financieras. El banquero culmina así una etapa de pacificación de la entidad, una vez superadas las tensiones posteriores a su fusión con Liberbank. Durante su mandato, la entidad ha reactivado el negocio con un nuevo plan estratégico. En el primer semestre, Unicaja ganó 361 millones de euros, un 7,1% más que en el mismo periodo del año anterior, además de incrementar el dividendo un 28%. En Bolsa, la acción ha cuatriplicado su valor desde que fue elegido presidente.
Sevilla ha comunicado su decisión en una reciente reunión del consejo de administración. Su idea es abandonar el banco tras la próxima junta general de accionistas, en torno al mes de abril. No abandonará la cúpula de la entidad, por tanto, de manera inminente, si bien busca dar por cerrada una etapa en la firma. La compañía ha confirmado la noticia adelantada por CincoDías/EL PAÍS en un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El banquero asumió la presidencia del banco a principios de 2024, sustituyendo a Manuel Azuaga. Su designación venía a poner fin a la colisión entre Unicaja y Liberbank posterior a la fusión entre ambos bancos, ejecutada en 2021. Las tensiones se dispararon por el acuerdo entre ambas entidades de que el presidente abandonaría sus cargos ejecutivos dos años después de la fusión, lo que dejaría al consejero delegado de entonces, Manuel Menéndez, procedente de Liberbank, como primer ejecutivo. El movimiento se saldó con la dimisión de buena parte del consejo, lo que provocó una intensa renovación del mismo, así como el nombramiento de Isidro Rubiales como consejero delegado.
La entidad eligió a un banquero con solera, como es el caso de Sevilla, para poner paz como presidente no ejecutivo, con las funciones de organizar el consejo de administración pero sin intervenir en el día a día del negocio. Este era el deseo del Banco Central Europeo (BCE), que vigila con especial cuidado las cuestiones de Gobierno corporativo de los bancos y tiene el objetivo declarado de promover presidencias representativas en los mismos. Sevilla encajaba como un guante. Venía de una aventura también complicada, dado que había sido consejero delegado de Bankia tras el rescate público y en dupla con José Ignacio Goirigolzarri como presidente. Salió de la entidad tras la fusión con CaixaBank en 2021. Goirigolzarri, si bien se mantuvo como presidente no ejecutivo de la entidad fusionada, también salió del banco en 2025.
Sevilla ha conseguido superar esta prueba con nota. Esto ha tenido su reflejo también en los resultados del banco, que han conseguido alzar el vuelo. Su punto culminante al frente de la entidad fue la presentación del nuevo plan estratégico, en febrero de 2025, de la mano de Rubiales. Esta hoja de ruta, cuya vigencia vence el año próximo y coincidirá con la salida de Sevilla de la cúpula, pasaba por lograr en tres años un beneficio de 1.600 millones y a obtener una rentabilidad superior al 10%, apoyada en la transformación de su negocio de banca minorista, el crecimiento en banca de empresas y fuertes inversiones en tecnología.
Su gran acicate para atraer a nuevos inversores fue una generosa promesa de dividendos, que pasa por elevar el pay out (el porcentaje de ganancias que distribuye a los accionistas) al 60%, a lo que se sumaría a partir de 2026 el 25% del capital generado en estos años, hasta una retribución total del 85%. El banco se fija como objetivo situar la ratio CET 1 fully loaded (la de mayor calidad) por encima del 14% y bien por encima del objetivo del 12,5%.
También ha jugado un papel clave a la hora de reforzar el núcleo de accionistas del banco, capitaneado por la Fundación Unicaja, con un 30%. Hace escaso meses, la aseguradora Santalucía, con quien tiene un acuerdo de banca y seguros, ha irrumpido en el capital y alcanza el 10% como segundo accionista. Las fundaciones procedentes de Liberbank atesoran un 6% y la familia Mayoral y el empresario Tomás Olivo, un 5% cada uno.
La próxima junta de accionistas, que se celebrará en la primavera del año que viene, será un antes y un después en la marcha reciente del banco. En ella caducará el mandato de Sevilla y los accionistas votarán la elección de su sustituto en la presidencia, pero también deberán decidir sobre la renovación de Rubiales como consejero delegado, cuyo mandato expira el mes que viene.
En ese mismo momento caducarán también los mandatos de dos independientes, Nuria Aliño e Inés Guzmán. Y en abril lo hará un representante de la Fundación Unicaja, Víctor Covirán, y una independiente, Carolina Martínez Caro. Todos estos cargos deberán renovarse en la próxima junta de accionistas, sin descartarse cambios adicionales. El banco ya renovó el año pasado dos representantes de esta fundación, Miguel González y José Ramón Sánchez, y nombró a otros dos, María Nieves García, y María Isabel Martínez.
Sevilla se irá de Unicaja, eso sí, sin resolver una cuestión clave sobre el futuro del banco. Y es si tiene capacidad de seguir en solitario o si se verá abocado a una fusión. Durante su mandato, los rumores de una unión con el Sabadell han sonado con fuerza en dos ocasiones. La primera fue al poco de asumir el cargo, a principios de 2024 y pocos meses antes de que el BBVA lanzase una opa sobre la entidad catalana. La segunda fue en pleno proceso de la opa, cuando el Sabadell buscaba un movimiento que le defendiese de la absorción hostil y exploraba operaciones corporativas tanto con Unicaja como con Abanca. La incógnita está en si habrá una tercera vez en que esta posible operación se pone encima de la mesa y si a la tercera irá la vencida.