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Talgo nombra CEO al consejero independiente Ricardo Chocarro en pleno diseño del plan estratégico

El hasta ahora director general, Rafael Sterling, sale tras siete meses en el cargo. El nuevo ejecutivo es ingeniero industrial con 30 años de carrera en los sectores aeronáutico y de las renovables

Ricardo Chocarro, nuevo consejero delegado de Talgo.Cedida por Talgo

El consejo de administración del fabricante de trenes Talgo ha nombrado a un nuevo consejero delegado, Ricardo Chocarro, tras la renuncia de Rafael Sterling, el hombre que los nuevos accionistas vascos y la SEPI habían colocado al frente de la gestión el pasado mes de diciembre en lugar del financiero Gonzalo Urquijo. El relevo se produce en un momento crítico, en pleno diseño de un plan estratégico que verá la luz tras el verano y que pretende despejar dudas sobre la capacidad en fábrica para atender una cartera de pedidos récord, con contratos por 6.300 millones de euros.

Sterling, que actuaba como director general, había sido la figura de perfil industrial elegida por el presidente José Antonio Jainaga para conducir la empresa en el día a día. En un comunicado enviado a la CNMV se indica simplemente que iniciará “una nueva actividad profesional” y se agradecen sus servicios. Su sustituto, el también ingeniero industrial Ricardo Chocarro Melgosa, emerge desde el órgano de decisión de la compañía, en el que ingresó en febrero como consejero independiente. Su experiencia en la gestión de empresas en sectores industriales de alta tecnología, especialmente en la aeronáutica y las energías renovables, alcanza los 30 años.

El ya CEO de Talgo asumió en 2017 el cargo de consejero delegado del negocio Onshore de Siemens Gamesa Renewable Energy. Ya en 2019 se incorporó a Aernnova Aerospace como director general de operaciones (COO), donde posteriormente pasó a ocupar el puesto de consejero delegado entre 2020 y diciembre de 2025. En esta última compañía estuvo al frente del área financiera, del control de planificación o de la política de fusiones y adquisiciones.

El presidente de Talgo, José Antonio Jainaga, ha valorado que “la experiencia industrial y tecnológica, así como la trayectoria de Ricardo Chocarro, supondrán un nuevo impulso para Talgo, en un momento de gran desarrollo del sector ferroviario”. Jainaga ha aseverado que el fabricante especializado en la alta velocidad, en cuyo capital entró junto al fondo público vasco Finkatuz, las fundaciones bancarias BBK y Vital, y la sociedad estatal SEPI, “debe ser un actor estratégico”.

De Chocarro se espera control de la rentabilidad en fábrica y capacidad para establecer alianzas que multipliquen la capacidad industrial. Talgo viene de pactar con Renfe el aplazamiento del pago de 116 millones de euros por la demora de más de dos años en la entrega de 30 trenes de alta velocidad Avril, finalmente estrenado en mayo de 2024. Posteriormente, fuentes del sector aseguran que el fabricante llegó tarde con su propuesta, de nuevo basada en el modelo Avril, para atender un nuevo pedido de 30 unidades por parte de la operadora pública.

Se espera que Talgo presente su estrategia industrial entre septiembre y octubre, pero la compañía busca ya la optimización de sus procesos productivos y ha anunciado inversiones en las plantas de Rivabellosa (Álava) y Las Matas (Madrid). El objetivo es doblar la capacidad productiva antes de que concluya 2028.

En la junta de accionistas del pasado 2 de junio, Jainaga había advertido al Gobierno español sobre las ventajas del tren Avril: ligereza y menor impacto en la infraestructura gracias a un peso entre 70 y 120 toneladas inferior al de los trenes de la competencia; un 35% más de eficiencia energética; adaptación a distintos anchos de vía; accesibilidad, y la compatibilidad con sistemas de tracción de terceros. Pero son los rivales Hitachi, con el ETR 1000, y Siemens, con el Velaro Novo, quienes se disputan el pedido de Renfe.

Desde el punto de vista financiero, Talgo ha tomado aire con la ampliación de capital y bonos convertibles que dieron entrada a los nuevos socios, incrementándose los fondos propios en 150 millones. También armó una nueva estructura de crédito con 770 millones en un sindicado y 500 millones en avales para proyectos en el exterior.

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