La venta del Estudiantes al inversor Diego Megía enfrenta a Jaime Siles con sus accionistas de referencia
El presidente de la entidad deportiva y uno de sus socios clave, Ignacio Triana, se reafirma en que la aceptada es “la mejor oferta”
El Club Estudiantes de baloncesto, una de las entidades más emblemáticas del deporte de la canasta a nivel nacional, cambia de manos en un proceso no exento de polémica. Sus dos principales accionistas, Ignacio Triana y Vicente Olivenza, han cerrado un acuerdo con el inversor Diego Megía, fundador de la gestora de fondos Taula Capital, para traspasarle sus res...
Para seguir leyendo este artículo de Cinco Días necesitas una suscripción Premium de EL PAÍS
El Club Estudiantes de baloncesto, una de las entidades más emblemáticas del deporte de la canasta a nivel nacional, cambia de manos en un proceso no exento de polémica. Sus dos principales accionistas, Ignacio Triana y Vicente Olivenza, han cerrado un acuerdo con el inversor Diego Megía, fundador de la gestora de fondos Taula Capital, para traspasarle sus respectivos paquetes accionariales, que sumados rozan el 50% del capital. Una operación relámpago, de apenas 10 días de duración, en la que Megía pagará 9 euros por título a todos los accionistas que quieran venderlos, valorando el 100% de la entidad en 6,6 millones de euros. Además, se compromete a inyectar 15 más vía ampliaciones de capital.
La propuesta de Megía se impuso a la del otro interesado, Jaime Siles, director ejecutivo de IFM Investors, al que representa en el consejo de Naturgy. Este, de manera particular y junto al empresario Dimas de Andrés, ofreció 9,3 euros por acción, hasta un total de 6,8 millones por el 100%, y garantías de inyectar 20 millones a través de patrocinios ya comprometidos. En declaraciones a CincoDías, Siles habla de negligencias y defiende que su propuesta es mejor que la aceptada por Olivenza y Triana, este último presidente del Estudiantes, al que acusa de haberla ignorado. “El pasado jueves se celebra un consejo de administración en el que se pasa por encima de nuestra primera oferta. Un consejero se debe a la empresa, y si recibes una oferta vinculante, tienes la obligación de informar al consejo y tratarla”, dice Siles, quien explica que el viernes mejoró su oferta tras hablar con Triana. “Lo siguiente que supe fue el comunicado de la tarde en la que aceptaban la de Diego Megía”, añade.
“Somos los dos accionistas quienes, como dueños de esos títulos, hemos tomado la decisión de vender. Al consejo no se le pide aprobar nada”, defiende, por su parte, Ignacio Triana, poseedor del 23,6% de los títulos. Olivenza, el otro accionista de referencia, cuenta con el 24,3%. “Los dos decidimos que, cuando vendiésemos las acciones, lo haríamos juntos. Eso hemos hecho. La de Diego Megía es una oferta con solvencia técnica y financiera de toda duda. También la de Jaime Siles, que agradecemos, pero para nosotros, era mejor la otra”, explica.
Según Triana, esta ha sido la primera vez en que ha recibido propuestas serias por vender las acciones del club, de ahí la decisión de traspasar sus acciones. “Estos años hemos recibio todo tipo de propuestas de mamarrachos que nos han hecho perder el tiempo”, asegura.
Triana describe que conoció el interés de Megía antes de la fase final de ascenso a Liga ACB que el Estudiantes disputó a principios de mes, y le emplazó a hablar una vez pasado el torneo. Entonces iniciaron las conversaciones y la opción de Siles, según Triana, aparece el 17 de junio, cuando llevaba una semana de “conversaciones intensas” con quien sería el comprador final. Siles argumenta que no pudo verse con Triana hasta ese día.
“En la parte del capital aportado al club no hay color. Para nosotros, por el precio de la acción, la mejor oferta era la de Siles, pero no para la entidad. Entender que es mejor aportar patrocinios que inyectar capital no resiste ningún análisis”, asegura Triana. Siles defiende la fórmula de los patrocinios por no diluir a los pequeños accionistas de la Sociedad Anónima Deportiva (SAD), entre los que están la Fundación y el Club Estudiantes de Baloncesto. Megía, cuyo fondo gestiona activos por más de 8.500 millones de dólares, según cifró Bloomberg en abril, se compromete a inyectar seis millones en una primera ampliación de capital a corto plazo, y otra de nueve millones más adelante.
Jaime Siles dice estudiar medidas legales contra el proceso. “No entiendo por qué se decantan por una oferta mucho peor y aceleran la firma cuando mejoramos la nuestra. Hay circunstancias extrañas”. Este subraya que su residencia fiscal está en España, en contraposición, dice, a la de Diego Megía, que la tiene situada en Jersey, un territorio británico de baja fiscalidad, aunque no considerado paraíso fiscal por la OCDE. Y recuerda que el Consejo Superior de Deportes (CSD) deberá validar la operación, al traspasarse más de un 25% de una SAD. “El visto bueno del CSD será rápido”, confía Triana, quien reitera que deja el club “en las mejores manos” y en una situación de viabilidad económica. Este periódico intentó contactar con Diego Megía, también cofundador de Cris contra el Cáncer, sin obtener respuesta al cierre de esta edición.
En octubre, el Estudiantes liquidará su deuda con la Agencia Tributaria, que llegó a rozar los 11 millones de euros en 2010. La última cuota supera el millón de euros. “La operación con Diego Megía no se hace para ese pago. La viabilidad económica estaba garantizada, aunque sin ir sobrados”, concede Triana. Este subraya el papel de todos los patrocinadores y en especial el de Telefónica, como principal patrocinador del club a través de Movistar. “Ha sido la parte más importante en la supervivencia del Estudiantes”, dice el aún presidente de la entidad colegial.