Talgo espera alcanzar un acuerdo con Renfe sobre la multa “en las próximas semanas”
La operadora pública mantiene la sanción de 116 millones y siempre ha estado abierta a fragmentar los pagos para facilitar su liquidación, pero las posiciones son aún distantes
José Antonio Jainaga, presidente de Talgo, ha señalado en la junta de accionistas de la empresa celebrada este martes en Vitoria su confianza en cerrar la mayor vía de incertidumbre que sufre la marca: “En las próximas semanas concluiremos el acuerdo con Renfe ligado a las entregas del proyecto Avril”.
Los retrasos en los suministros de estos trenes al operador público derivaron en una multa de 116 millones que ya en el primer trimestre de este año le ha supuesto a Talgo la retención de cobros por 22 millones. Jainaga añadió en la junta que el citado acuerdo con Renfe “dejará totalmente despejada cualquier incertidumbre financiera”, en el sentido de que no sufrirá en sus cuentas de 2026 merma de ingresos por este motivo.
Renfe y Talgo tienen conversaciones abiertas desde la llegada de Jainaga a la presidencia del grupo vasco. La operadora pública mantiene la intención de cobrar de forma íntegra los 116 millones, aunque planteó fragmentar el pago para no tensionar el balance de su proveedor. Pese al optimismo del presidente de Talgo, fuentes cercanas a las negociaciones mantienen que la consecución del acuerdo no está cerca. Ambos grupos han cruzado demandas por el caso Avril, lo que dificulta alcanzar un pacto.Renfe y Talgo tienen, eso sí, la intención de avanzar hacia una resolución, según las mismas fuentes. Entre ellos hay otras cuestiones pendientes, relacionadas con el mantenimiento de unidades o el retraso de 13 trenes de la serie 107.
Talgo cuenta en estos momentos con una cartera de pedidos de 6.307 millones, la de mayor cuantía en sus más de 80 años de trayectoria industrial, según destacó Jainaga en el encuentro de Vitoria. Para dar respuesta a esta carga de trabajo en plazos y condiciones técnicas acordadas, el grupo duplicará su capacidad de producción para 2028 en sus centros de Rivabellosa (Álava) y Las Matas (Madrid). Sin especificar la cuantía de las futuras inversiones, ya ha reforzado las instalaciones vascas con la contratación de 200 personas, con lo que la plantilla del grupo alcanza los 3.600 trabajadores de 48 nacionalidades.
El grupo ferroviario, respecto a la capacidad de su plantilla, ha admitido que encuentra “grandes dificultades” para la contratación de “profesionales competentes y motivados” en las especialidades de soldadura y pintura. Seguirá asimismo incorporando ingenieros. En este ámbito, la corporación de Vitoria ha puesto en marcha un centro tecnológico, denominado Talgo TeknoRail, que ya está integrado en la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Jainaga repasó en la junta los cambios en el accionariado y en la estructura financiera de Talgo, necesarios en su opinión para fortalecer el balance y de esta manera cumplir con la citada cartera de pedidos y que se cerraron definitivamente a finales del año pasado tras meses de dudas y opciones abiertas desde distintos países. Tras unas pérdidas de 100 millones en 2025, el grupo espera cerrar este año con unos ingresos de 700 millones, un 13,2% por encima de las ventas de 2025.
Por su parte, el endeudamiento en 2026 “se mantendrá en niveles elevados”, equivalente a 5,5 veces el beneficio bruto de explotación (ebitda), por las necesidades de capital circulante. Es decir, las inversiones en materiales y otros recursos que son necesarias para construir los trenes que se cobran a su entrega.
Jainaga defendió que “estamos viviendo uno de los momentos más brillantes en la historia comercial de Talgo”, y repasó algunos proyectos en marcha, como el pedido de 65 trenes de la plataforma Intercity Talgo 230 para el operador alemán Flix Train, así como otros encargos en Alemania, Dinamarca, Arabia Saudí y Suecia.
El plan estratégico para los próximos años quedará diseñado después del verano. El presidente de Talgo avanzó en la junta que estará enfocado en identificar productos y mercados prioritarios, sobre todo ubicados en el centro y el este de Europa. Jainaga destacó que los trenes de Talgo tienen un peso inferior entre 70 y 120 toneladas a los de la competencia que circulan en España en el segmento de la muy alta velocidad. Además, son “un 35% más eficientes” en el consumo de energía.
Mensaje al Gobierno
Tras referirse al accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), Jainaga comentó que “los ciudadanos no entenderían que el regulador, el operador y en última instancia el Gobierno, no consideren las soluciones tecnológicas de Talgo como las mejor adaptadas a las prioridades de la sociedad española”. Todo un mensaje al Ejecutivo de Pedro Sánchez y al operador público ante el próximo mega concurso de Renfe, que sacará a licitación 40 trenes por un importe de 4.100 millones.
Jainaga concluyó su intervención en la junta con el compromiso “de trabajar sin descanso” para recuperar el reparto de dividendos a los accionistas. Todos los puntos del orden del día fueron aprobados por la “mayoría suficiente” que está regulada en los estatutos de la compañía. Con un apoyo medio superior al 87%. El respaldo más bajo, del 67,8%, al punto sexto sobre las remuneraciones en 2025 de los miembros del consejo de administración. La junta registró un quórum del 57,74%.
En su intervención en la junta, el director general de Talgo, Rafael Sterling, destacó que el contrato con Arabia Saudí para el suministro de 20 trenes de muy alta velocidad incluye la posibilidad de realizar su mantenimiento hasta 2038. Lo que eleva el importe del pedido a los 1.332 millones. Ya circulan en ese país y desde 2018 otras 35 unidades que soportan condiciones climáticas “muy difíciles”, en relación a las altas temperaturas del desierto.
Sobre la cartera de pedidos, Sterling añadió que ya se han cumplido las previsiones para todo el año en relación con la entrada de nuevos encargos. Una parte “muy relevante” de esos compromisos tiene que ver con actividades de mantenimiento, que dejan más margen de rentabilidad que la construcción de los propios trenes. En algunos casos, la duración de estos encargos alcanza hasta 2054.