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Ningún nuevo accionista compró el 14,3% de Indra que vendieron los Escribano

Los títulos se han devuelto a grandes gestoras de fondos de inversión que ya eran dueñas de las acciones. Las compras de EM&E se efectuaron a través de una operación ejecutada por JPMorgan en la que el préstamo de títulos fue clave

Ángel y Javier Escribano, dueños de Escribano Mechanical and Engineering Investments (EM&E).

La relación de los Escribano con Indra se remonta tres años en el tiempo. EM&E, el proveedor tecnológico de sistemas de combate propiedad de Ángel y Javier Escribano, anunció en mayo de 2023 la compra del 3,4% de Indra, y en los meses siguientes fue elevando su participación ...

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La relación de los Escribano con Indra se remonta tres años en el tiempo. EM&E, el proveedor tecnológico de sistemas de combate propiedad de Ángel y Javier Escribano, anunció en mayo de 2023 la compra del 3,4% de Indra, y en los meses siguientes fue elevando su participación hasta controlar un 14,3% a finales de 2024. Hasta que el pasado 5 de mayo el grupo familiar desapareció del capital de Indra, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). No obstante, ni ha aflorado ningún accionista significativo ni el mercado ha notado un aluvión de acciones. Ese 14,3% de Indra ha vuelto, según varias fuentes financieras, a quienes fueran sus dueños hace tres años. EM&E y JP Morgan han declinado hacer comentarios sobre esta información.

La inversión para lograr ese porcentaje se situó en unos 370 millones de euros a precios de mercado, pero la mayor parte de la adquisición se financió a través de un préstamo del banco estadounidense JP Morgan a los Escribano. Este crédito, a su vez, estaba respaldado por un derivado que implicaba la participación de terceros accionistas, que prestaron sus títulos para crear una estructura a tres bandas. El diseñador de la operación y el que cobró por organizarlo todo fue el propio JP Morgan, que en su día se encargó de conseguir las acciones en el mercado y, también, de devolverlas al concluir la aventura en el Ibex de los Escribano. El banco, de hecho, apareció como tenedor entre el 15% y el 17% de Indra en la CNMV hasta que EM&E deshizo su posición.

Ángel Escribano fue nombrado presidente de Indra hace un año y medio en sustitución de Marc Murtra, que abandonó la dirección de la compañía de tecnología y defensa para asumir la de Telefónica. La llegada a la cúspide de la empresa se produjo después de que su hermano Javier asumiera un puesto de consejero dominical como resultado de que Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) alcanzara la mencionada participación en la compañía controlada por el Estado. El nombramiento contaba con la bendición del Gobierno, por medio de Manuel de la Rocha, director de la oficina de Asuntos Económicos.

Los problemas llegaron cuando se planteó la compra de EM&E por parte de Indra y se adujo un eventual conflicto de intereses, debido a que el presidente de Indra es el dueño al 50% con su hermano, Javier Escribano, de la compañía que iba a adquirir la empresa presidida desde el pasado 2 de abril por Ángel Simón. El secreto a voces de la oposición gubernamental quedó negro sobre blanco en un comunicado a la CNMV en el que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el máximo accionista de Indra con el 28%, lanzó un aviso a navegantes a mediados de marzo, al revelar “su preocupación” por la situación. Pese a mostrar cierta resistencia, Ángel Escribano acabó dimitiendo como presidente del referente español de la tecnología y la defensa el 1 de abril. Poco más de un mes después, EM&E comunicó a la CNMV su salida del capital de Indra. En teoría, cualquier posible conflicto de interés quedaba neutralizado.

La comunicación al supervisor fue escueta. EM&E, la sociedad bajo la que el grupo mantenía la participación en Indra, había vendido 25,3 millones de acciones a 53 euros cada una, con una valoración total de 1.339 millones de euros. Hacía caja con el 14,3% del capital y salía de la compañía. Sin embargo, no se produjo ninguna colocación por parte de los Escribano: las acciones no se ofrecieron en una operación de ese tipo. De aquí que ningún nuevo inversor haya comunicado al supervisor que ha alcanzado una participación significativa (de más del 3%) en Indra, pese al importante número de acciones del que se desprendieron los Escribano.

La clave está en que esas acciones en poder de EM&E se han devuelto al mercado de préstamo. Grandes gestoras de fondos de inversión, como BlackRock, Capital Group o Vanguard, controlan el 32% del capital de Indra, de acuerdo con los datos de Bloomberg, y una de sus fórmulas para mejorar sus rentabilidades consiste en prestar sus acciones en cartera –de Indra en este caso, pero también de cualquier otro valor con liquidez– a cambio de un tipo de interés. El prestatario puede disponer de esas acciones para apostar por la caída de un valor en Bolsa o para cubrir una posición de un derivado.

Esto último es lo que ha ocurrido en el caso de la mayor parte de la participación de los dueños de EM&E en Indra. “Con la salida de Indra, se cambió la propiedad de los títulos para devolver un préstamo de valores, pero no se colocaron acciones”, señala un banquero de inversión que solicita anonimato.

Los Escribano habían informado a la CNMV de que una parte de su paquete de acciones en Indra (22,6 millones de títulos del total de 25,3 millones) estaba bajo el influjo de un derivado. Las condiciones exactas de esta estructura en la fecha en que fue liquidada no son públicas, pero en las cuentas correspondientes a 2023 de Advanced Engineering & Manufacturing —sociedad de Ángel y Javier Escribano a través de la que mantenían la posición en Indra— se desgranan varios detalles de la adquisición efectuada en ese ejercicio. Los Escribano y JPMorgan acordaron la financiación de la compra del 4,6% del capital de la empresa tecnológica y de defensa y entregaron al banco como garantía el 8% que por entonces controlaban en total (pignoraron los títulos, según el argot técnico). Es decir, el gigante de Wall Street contaba con las acciones de Indra a su disposición como blindaje en caso de potenciales impagos del préstamo.

La adquisición contó con otra herramienta habitual en la construcción de posiciones importantes en empresas cotizadas: una opción que protege a los accionistas de la caída de la acción. Los Escribano acordaron con el banco que preside en España Ignacio de la Colina eliminar la posibilidad de sufrir pérdidas mediante la compra de una put (que concede el derecho a vender a un precio determinado) al precio de adquisición de las acciones. Al mismo tiempo, para compensar en parte el coste de esa opción put, también toparon las ganancias máximas que podían obtener al 25%. “Estas operaciones son habituales a la hora de construir posiciones relevantes en compañías líquidas”, señala un banquero de inversión especializado en estas transacciones.

En función del momento de mercado, el tipo de interés que debe pagarse por alquilar títulos y destinarlos a cubrir un derivado oscila entre el 0,5% y el 15% anual. El momento de mayor demanda son los días previos a las celebraciones de las juntas de accionistas, ya que una parte de los socios quieren recuperar los títulos y así tener la capacidad de votar en las asambleas, puesto que en el préstamo de valores también se transfieren los derechos políticos.

Lo cierto es que JPMorgan tenía anotadas a su nombre en la CNMV acciones por el 15,3% de Indra en marzo, porcentaje que había bajado al 2,7% una semana después de que los Escribano salieran de Indra, de acuerdo con los registros del supervisor. La posición deshecha roza el 12,8%, el porcentaje que EM&E había declarado bajo la tutela del derivado y que había pignorado a favor de la entidad financiera. Es decir, JPMorgan se limitó a devolver las acciones de Indra a sus dueños originales, que se las habían prestado para cubrirse del riesgo del mercado que suponía la estructura.

Los Escribano han obtenido una rentabilidad muy atractiva, aunque, al tener un límite de plusvalías en el contrato firmado con JPMorgan a través del que construyeron su posición en la empresa, no han recogido toda la subida de Indra, cercana al 300% para un precio medio de entrada de 14 euros por acción. Las fuentes financieras consultadas señalan que sus plusvalías rondan los 200 millones de euros, si bien también han tenido que abonar al banco el coste de estructurar el derivado y el interés del préstamo.

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