Los bancos se ponen como objetivo ejecutar un fuerte recorte de costes este año
Las entidades abordan la inteligencia artificial como una palanca clave, así como la gestión de los depósitos


El año 2026 será el ejercicio en el que los bancos den una vuelta de tuerca a su base de costes. Un aspecto donde cobra especial relevancia la adopción de la inteligencia artificial, el principal reto de esta era. Junto a ella destacan otras medidas, como la contención en el coste de los depósitos o la gestión del balance, con iniciativas como el incremento del ritmo de titulizaciones. Así lo prevé la consultora Oliver Wyman, una firma que trabaja de cerca con los principales bancos españoles, en un informe elaborado tras sondear a los directores financieros de las grandes entidades.
“La clave para los bancos está en fomentar una cultura de control de costes mediante el enfoque en acciones transversales y el desarrollo de plataformas más eficientes para mejorar la eficiencia operativa”, explica Javier García, socio de Finanzas y Riesgos de Oliver Wyman Iberia.
Un panorama en el que utilizar soluciones de inteligencia artificial tendrá un papel clave y será responsabilidad de los directores financieros de los bancos que genere resultados. García apunta a que las entidades han puesto el foco en adoptar soluciones de esta tecnología, con el objetivo de generar valor y reducir costes. Un ejemplo de ello es el plan estratégico publicado por el Santander hace pocos meses. En esta hoja de ruta, la entidad contemplaba generar 1.000 millones de negocio a través de esta tecnología en tres años, de modo que 300 millones vengan por el lado de los ingresos y 700 millones en reducción de costes.
En concreto, el banco que preside Ana Botín trabaja en dos líneas. Una es el uso defensivo de esta tecnología, centrado en desarrollo de software, contact centers y el rediseño de procesos, con el objetivo de proteger los márgenes e impulsar la eficiencia. El otro es ofensivo y se orienta a usar la IA para impulsar el negocio; en concreto, todo lo relacionado con la personalización de las finanzas y hacer ofertas ajustadas a cada cliente. De este modo, la entidad ya trabaja para lanzar sus primeros agentes en la app y en los contact center.
Otros bancos también están trabajando en esta línea. De hecho, CaixaBank, BBVA o Bankinter ya han lanzado sus propios agentes conversacionales para asistir a sus clientes. Entre las áreas de prioridad para las entidades bancarias está la gestión de los datos, la automatización en la elaboración de informes regulatorios, la planificación de capital y los test de estrés y la gestión de la liquidez.
Estas iniciativas mejorarán la eficiencia del Santander en un punto porcentual. La contención de gastos es uno de los principales retos que se ha impuesto la entidad para los próximos años. Pese a que en este tiempo la entidad integrará el banco británico TSB y el estadounidense Webster, la entidad espera que los gastos pasen de los 28.500 millones con los que cerró 2025 a caer por debajo de los 27.000 millones, un 5% menos. De esta cifra, planea invertir entre 3.500 millones y 4.500 millones, mientras que espera lograr eficiencias gracias a la aplicación del plan One Transformation de entre 4.000 millones y 5.000 millones, 400 millones de libras en sinergias por la adquisición de TSB y 800 millones de dólares por el estadounidense Webster.
Coste de depósitos
Otro de los elementos clave para el ejercicio es la contención en el coste de los depósitos, pese a la presión al alza que ejercerán las subidas previstas en los tipos de interés que realizará en los próximos meses el Banco Central Europeo (BCE). Esto amenaza con aguar las previstas mejoras en los márgenes de interés.
Entre las iniciativas en las que están inmersos los bancos, García sitúa mejorar el análisis de los depósitos, optimizar las decisiones comerciales y fortalecer la modelización de tesorería. A ello le favorece una competencia en el pasivo bancario más baja en España que en Europa, con tipos por debajo de la media europea, sobre todo en depósitos a la vista.
Todo ello permitirá a los bancos, por un lado, mejorar su desempeño comercial, con diversas iniciativas destinadas a adaptar la oferta de depósitos a cada tipo de clientes, así como analizar qué pasaría en diversos escenarios de futuro. La consultora calcula que esto puede mejorar el margen de interés de las entidades entre cinco y diez puntos básicos. También contribuirá en la estabilización de esta magnitud un análisis de la liquidez reforzado.
Este escenario tiene un envés, la elevada competencia en el mercado hipotecario. “España tiene los tipos hipotecarios más bajos en la zona euro después de Malta, en base al índice paneuropeo que lo mide [el llamado Cost of borrowing for households for house purchase] elaborado por el BCE, y los menores para hipotecas a tipo fijo”, apunta García.
Esta alta competencia en hipotecas ha encendido las alarmas en el sector. El problema —tal y como lo denuncian algunas voces— es que el precio al que se están comerciando las hipotecas es tan bajo que incluso es inferior a los tipos del mercado interbancario o los bonos soberanos. Esto se compensa con la venta cruzada de otros productos, pero también abre el interrogante de si un alza consistente del coste de los depósitos puede dañar la rentabilidad de estas carteras hipotecarias, mayoritariamente de tipo fijo.
Entre las prioridades de los bancos, Oliver Wyman también considera la gestión del balance, para elevar la generación de capital. Se busca fomentar una cultura centrada en el capital, establecer objetivos claros y utilizar titulizaciones y una mejor gestión de los activos ponderados por riesgo. Con estas palancas, esperan poder cumplir con los requisitos mínimos de capital con los reguladores, al tiempo que mantiene sus atractivas políticas de retribución a los accionistas.