Los hermanos Escribano compartirán con JP Morgan los 950 millones de ganancias logradas por la venta del 14,3% de Indra
El banco presidido en España por Ignacio de la Colina financió la adquisición a cambio de quedarse con una parte sustancial de las ganancias. Los dueños de EM&E se han anotado alrededor de 200 millones de plusvalías, según fuentes financieras

La entrada de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) en el capital de Indra se planteó en su momento como una apuesta estratégica, no financiera. Pero apenas tres años después, los hermanos Ángel y Javier han vendido su 14,3%, después de varios encontronazos con la Sociedad Industrial de Participaciones Industriales (SEPI), máximo accionista de la compañía tecnológica y de defensa con un 28% del capital. Las plusvalías derivadas de la venta del paquete de acciones se sitúan en unos 950 millones. Pero a los hermanos solo les corresponderán en torno a 200 millones de euros, debido a las condiciones del contrato de financiación firmado con JP Morgan, según explican fuentes financieras.
La primera incursión de la compañía familiar en la empresa bajo la tutela de la SEPI se produjo en mayo de 2023 con la adquisición de un 3,4% del capital, valorado entonces en unos 70 millones de euros, a razón de los alrededor de 12 euros por acción a los que cotizaba la gran compañía española en ese momento. En noviembre de 2023, EM&E anunció que elevaba su participación en Indra al 8%, y en las cuentas de ese año de Advanced Engineering & Manufacturing —sociedad de Ángel y Javier Escribano a través de la que mantenían su posición en Indra— se desgranaron varios detalles clave de la adquisición.
El último documento con las cuentas de esta sociedad holding depositado en el registro mercantil, correspondiente a las cuentas de 2023, revela que el coste de adquisición del 8% de Indra ascendió a 192,5 millones de euros, lo que supone un precio medio por acción de 13,6 euros. La clave está en que el gigante de Wall Street, presidido en España por Ignacio de la Colina, financió la adquisición de una parte de esas acciones, equivalentes al 4,6%. Pero no lo hizo solo a cambio de un tipo de interés, sino que dejó a la entidad financiera todas las acciones que controlaba en Indra como garantía.
En todo caso, el préstamo concedido por JPMorgan hasta noviembre de 2027 se firmó en unas condiciones favorables. EM&E estuvo exenta de pagar durante los dos primeros años tanto el principal como los intereses del préstamo y el contrato estipulaba el euríbor como precio del préstamo, sin aplicarle ningún diferencial. Eso sí, los Escribano tenían la obligación de ceder al banco un porcentaje de los dividendos recibidos por Indra durante la vigencia del derivado. Además, y con el objetivo de proteger la inversión de las fluctuaciones que podría tener la acción durante el periodo sujeto a la financiación, se acordó la contratación de un derivado financiero para “protegerse” de la volatilidad de la acción.
El derivado, por el que EM&E abonó 3,1 millones de euros, tenía como misión evitar cualquier tipo de pérdida a los Escribano ante eventuales caídas del precio de la acción de Indra. JP Morgan asumía, por tanto, las eventuales minusvalías generadas de la caída por debajo del precio de la referencia. Pero, como contrapartida, también se quedaba con las plusvalías que excedieran el 25% respecto a la cotización fijada. Para un precio de 13,6 euros por acción, las plusvalías para EM&E quedaban limitadas a 3,4 euros por título.
El quid de la cuestión está en la fulgurante revalorización de la acción. Un directivo de un banco de inversión señala que “los términos del contrato eran razonables y habituales en este tipo de transacciones, pero que el contexto de mercado ha sido muy peculiar”. Indra finalizó el martes a 52,34 euros por acción, cuando los Escribano comunicaron a la CNMV la salida del capital de la compañía de tecnología, lo que supone casi cuadriplicar el importe al que EM&E compró en 2023. Así, las plusvalías totales se hubieran situado en 38,8 euros por título, de las que más del 90% habrían ido a parar a JPMorgan, de acuerdo con las condiciones iniciales acordadas en el contrato de financiación. Las cuentas de la sociedad de los Escribano correspondientes a 2024 todavía no han sido depositadas en el registro mercantil, de manera que las condiciones han podido ser renegociadas.
Los Escribano decidieron seguir con las compras en Indra. Al año siguiente, adquirieron un 6,3% adicional cuando la acción se movía alrededor de los 17 euros. Diversas financieras indican que una parte de esa participación también se financió, mediante la correspondiente pignoración de un porcentaje adicional de las acciones en favor de JP Morgan. Aunque no todo, pues alrededor de un 2% de Indra en manos de los hermanos Escribano está libre del influjo del derivado, por lo que han podido anotarse todas las plusvalías correspondientes, según informan fuentes de la banca de inversión.
Desde un punto de vista financiero, la operación ha sido una obra maestra. Para los hermanos Escribano pero más aún para JP Morgan, el aliado y financiador de la adquisición del paquete que EM&E ostentaba en la compañía bajo el control del Estado hasta hace dos días. Fuentes oficiales de EM&E no han respondido a las solicitudes de información de este periódico, mientras que JP Morgan ha declinado hacer comentarios.
JP Morgan es uno de los accionistas significativos de Indra con participaciones declaradas a la CNMV por un 15,3%. La aparición del banco de Wall Street en los registros del supervisor español de los mercados se produjo en noviembre de 2023 como consecuencia de la entrada de los Escribano en el capital. De hecho, fuentes del mercado indican que en ese porcentaje se incluye la mayor parte de la participación que hasta hace dos días estaba bajo el control de EM&E.
Fuentes de la banca de inversión detallan que no se ha producido una colocación acelerada de la participación en manos de los Escribano y aseguran que tampoco se ha producido una venta por paquetes en Bolsa. Las fuentes consultadas explican que ese 14,3% no está en el mercado. El escenario central es que el porcentaje de los Escribano continúe bajo el control de JP Morgan, de manera que la posibilidad de que el banco efectúe más adelante el traspaso de ese paquete de acciones a otros inversores está abierta.
Ángel Escribano dejó en enero de 2025 todas sus funciones después de que Indra le nombrara presidente ejecutivo, con el visto bueno del Gobierno. Sin embargo, la salida de ese puesto se produjo el pasado 1 de abril, después de dos meses de presión de la SEPI, sociedad de inversión pública dependiente del Estado, ante las reticencias del Gobierno sobre la fusión de Indra con el Grupo Escribano.