TSK lanza su salida a Bolsa con una valoración de hasta 600 millones de euros
El grupo de ingeniería desafía la incertidumbre y activa su estreno en el mercado con una ampliación de capital por 150 millones
TSK se propone ser la primera empresa en debutar en la Bolsa española este año. El grupo asturiano de ingeniería y sus asesores confían en la avidez detectada en los encuentros preliminares con los inversores; incluso dispone ya del compromiso por parte de varios compradores, conocidos como ancla. Este viernes ha comunicado a través de un comunicado su intención de cotizar (intention to float o ITF, en el argot) y de captar 150 millones de euros, con la opción de ampliar la oferta en un 15%. La valoración preliminar oscila entre los 500 y los 600 millones de euros antes de la ampliación, según explican fuentes financieras.
La empresa de ingeniería se estrenará el 13 o el 14 de mayo en el parqué con el objetivo de recaudar capital fresco para financiar sus planes de crecimiento, reflejados en su plan estratégico hasta 2025. La compañía familiar de ingeniería con sede en Gijón ha ido empoderándose desde que este periódico anunció su objetivo de salir al mercado el pasado 20 de noviembre. A pesar de la volatilidad global de los mercados por la guerra de Irán, las entidades que ha contratado consideran que cuenta con las características necesarias para triunfar con su desembarco en la Bolsa. Digi, por su parte, decidió aplazar su estreno, como publicó ayer CincoDías, debido a la incertidumbre.
Los coordinadores de la transacción son el Santander y CaixaBank, y también están contratados Banca March, que además es el asesor financiero de la compañía, JB Capital y Alantra. Hogan Lovells y J&A Garrigues se encargan de los asuntos legales. La credibilidad de la compañía ante los inversores es máxima, después de que hayan comprobado con sus propios ojos el plan de negocio y las cuentas de 2025. Un directivo de un banco de inversión que solicita anonimato indica que “TSK se ve beneficiada por la evolución en Bolsa de sus competidores, que se han disparado gracias al furor por la transición energética”.
La carrera en Bolsa de sus comparables en España es elocuente. Técnicas Reunidas avanza un 30% en 2026 y Elecnor cotiza en máximos históricos tras avanzar un 48% en lo que va de año. Las cifras de TSK han sido acogidas además con entusiasmo, gracias a que muestran una gran exposición a áreas de negocio estelares en este momento, como la transición energética y la digitalización, que suponen entre ambas alrededor del 90% de su actual facturación.
Su cartera de proyectos ya firmados alcanza los 1.300 millones de euros, después de que el año pasado su facturación alcanzara los 1.034 millones, con una ligera subida frente a la de 2024, y su beneficio bruto de explotación (ebitda) creció un 37%, hasta los 99,7 millones. Dispone además de otras armas que blindarán sus resultados de cara al futuro inmediato. “Cuenta con acuerdos preferentes suscritos con clientes energéticos e industriales globales por valor aproximado de 3.700 millones de euros, donde TSK ya se encuentra realizando trabajos de diseño e ingeniería”, señaló la empresa en una nota con sus resultados de 2025. Su margen de ebitda, foco de atención del mercado, también creció, hasta el 9,6%, 2,5 puntos porcentuales más que el ejercicio anterior. Su beneficio neto creció un 64%, hasta 32 millones. La intención de la compañía que capitanea como CEO Joaquín García Rico es dedicar el capital que obtenga a financiar su plan estratégico hasta 2027, que concentra en los segmentos mencionados.
La empresa añade en el comunicado enviado este viernes que ha venido manteniendo durante las últimas semanas diferentes reuniones con inversores en Londres, París, Madrid, Barcelona, Milán, Oslo, Berlín, Helsinki y Estocolmo. En ellas, asegura, haber detectado “enorme interés por las expectativas de crecimiento esperado de TSK, debido a sus capacidades tecnológicas y su experiencia en sectores y países con gran potencial de desarrollo de proyectos”.
También han contribuido a convencer al mercado su fuerte presencia internacional —más del 90% de sus ventas se efectúan fuera de España— y la combinación de un marcado carácter familiar con una elevada profesionalización. TSK cuenta con una plantilla de 1.500 personas, ha desarrollado en los últimos 15 años más de 350 proyectos energéticos e industriales y tiene experiencia en más de 50 países. Solo en generación de energía ha participado en proyectos que han supuesto la instalación de más de 25.000 megavatios.
Sabino García Vallina, fundador y presidente del grupo, cuenta ahora con el 84% del capital y retendrá el control de la empresa después de la ampliación de capital, que se prevé de alrededor del 25%. La valoración antes de la operación se sitúa entre los 500 y los 600 millones de euros, de acuerdo con las fuentes bancarias consultadas, que matizan que la horquilla final de precios se conocerá en el folleto. La empresa ha acordado un posible incentivo al equipo directivo, cuyo devengo está condicionado al éxito de la operación de salida a Bolsa, aunque matiza que “el importe total no sería significativo”.
El grupo cerró 2025 con una deuda neta de 144 millones de euros, según las cuentas anuales correspondientes a ese ejercicio, lo que arroja una valoración de valor de empresa (capital más pasivo) respecto al ebitda entre las 6,4 y las 7,4 veces. La compañía explica que, si se descuentan una serie de préstamos vinculados a desinversiones en activos energéticos, la deuda se reduce a 49 millones de euros.
Guerra en Oriente Próximo
La compañía efectuó el año pasado una rotación de parte de sus activos y limpió el balance de cara a su estreno en Bolsa. Vendió sus participaciones en proyectos fotovoltaicos situados en México, también traspasó su inversión en una planta termosolar en Israel y en otras inversiones no estratégicas, y liquidó sus filiales en Brasil y Costa de Marfil.
TSK identifica la guerra de Irán y el resto de los conflictos internacionales como focos de incertidumbres que podrían provocar retrasos en la ejecución de proyectos, cambios en las prioridades de inversión o una reorientación de los recursos públicos hacia gastos de defensa y emergencias, en detrimento del desarrollo de infraestructuras, su área de negocio. Si bien, zanja las dudas al asegurar que “no han producido actualmente impactos significativos en la operativa del grupo”.
La reunión con los departamentos de análisis de las entidades contratadas se produjo a mediados de marzo y los informes son alentadores. Sin embargo, la complicada situación en Oriente Próximo y los erráticos comportamientos de Donald Trump supondrán eventuales obstáculos que TSK deberá superar. La mala noticia es que esta será la nueva normalidad en los mercados, según explican diferentes directivos especializados en fusiones y adquisiciones (M&A).