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Las constructoras piden una reforma de los concursos de Aena para acudir al macroplan de 13.000 millones

Las contratistas sugieren nuevos modelos como el contrato colaborativo, que se suprima la subasta en los concursos y se fije la revisión de precios de los materiales

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, entre el presidente de Aena, Maurici Lucena, y el ministro de Transportes, Oscar Puente.RODRIGO JIMÉNEZ (EFE)

El histórico programa de inversiones de Aena en sus aeropuertos para el periodo 2027-2031, con 10.000 millones en actuaciones en el negocio aeronáutico o regulado y otros 3.000 millones presupuestados para la mejora de la actividad comercial, es visto por ...

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El histórico programa de inversiones de Aena en sus aeropuertos para el periodo 2027-2031, con 10.000 millones en actuaciones en el negocio aeronáutico o regulado y otros 3.000 millones presupuestados para la mejora de la actividad comercial, es visto por las mayores constructoras del país como una oportunidad y un riesgo a partes iguales. Distintas fuentes del sector constructor aseguran que la dirección de Aena ha tanteado el interés de las contratistas, encontrándose la petición de una reforma del pliego tipo. A las constructoras les asusta la amenaza de la volatilidad del precio de los materiales y de la energía, ante lo que reclaman la fijación de la cláusula de revisión de precios en los pliegos, así como la renuncia del gestor aeroportuario a subastar los proyectos al mejor postor.

Desde el frente de compañías asociadas en Seopan se ha llegado a sugerir que el próximo plan inversor de Aena debería estrenar la modalidad del contrato colaborativo de ejecución y gestión de proyectos. Esta fórmula, cada vez más extendida en los mercados anglosajones de la obra pública, favorece que Administraciones y constructoras cooperen en la toma de decisiones, compartan riesgos y puedan alinear los incentivos en cada obra.

El esfuerzo de 13.000 millones que tiene anunciado Aena, que será recogido en el tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), contempla la ampliación de una docena de infraestructuras. El proyecto estrella es el de 2.400 millones en Madrid-Barajas (4.000 millones si se suman aportaciones en sucesivos ciclos) para elevar la capacidad de los actuales 70 millones de viajeros a 90 millones. También se iniciarán los preparativos para la mejora de Barcelona-El Prat, valorada en 3.200 millones, con la necesidad de subir su techo desde los 55 millones de pasajeros a 80 millones. Y se esperan obras importantes en los aeropuertos de Alicante (unos 1.000 millones de asignación), de Málaga (1.500 millones), Tenerife Sur y Norte, Lanzarote, Ibiza, Valencia o Bilbao, todos ellos con mejoras en las terminales. Los años de mayor inversión serán 2030 y 2031, con 2.400 y 2.500 millones, respectivamente. Antes tendrán que licitarse decenas de concursos.

Desde distintas constructoras consultadas se admite que ganar contratos en aeropuertos de Aena serviría para mantener su menguante actividad en el mercado doméstico y sumar certificaciones para concursos de obra aeroportuaria en el exterior. Sin embargo, ya ha habido importantes licitaciones con escasa concurrencia ante el peligro de las desviaciones de costes. Fue el caso del concurso principal para la remodelación del aeropuerto de Palma, donde Aena ha puesto 500 millones de euros en los últimos años. En 2022 el proyecto de remodelación, con un presupuesto de licitación de 223 millones, se quedó en un mano a mano entre Acciona y Sacyr como únicas ofertantes. Ganó la primera de ellas con una oferta de 198 millones (un 11,4% a la baja) y sorprendió la escasa competencia. Por entonces azotaba la inflación, tras el paso de la pandemia y la crisis generada por la invasión rusa de Ucrania, reduciendo a mínimos las ofertas en la obra pública e incluso dejando licitaciones desiertas.

Según aseguran fuentes oficiales de Aena, “la propuesta de DORA3 aún no está aprobada, por lo que es imposible hacer cualquier valoración sobre este asunto”. En esta línea, añaden que “el modelo de contratación de Aena ha funcionado de manera adecuada durante las últimas décadas” y “esperamos seguir trabajando de manera conjunta con las constructoras nacionales e internacionales en este nuevo periodo de inversiones tan relevante, el de mayor volumen en las últimas dos décadas”.

Esa inversión de Aena, y las que se avecinan, se ejecutan con cargo a las tarifas que pagan las aerolíneas. El presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara, indicó el pasado viernes en un acto público celebrado en Madrid que el sector apoya las mejoras planteadas por Aena y espera que puedan compatibilizarse las obras de remodelación con un tráfico que se ha estimado creciente en el ciclo regulado 2027-2031. La firma de aeropuertos parte con una estimación de 329 millones en el primer año del DORA III y concluye en 2031 con 347 millones, totalizando 1.690 millones de viajeros en los cinco años. Una de las decisiones del grupo que preside Maurici Lucena, y que puede servir de alivio a las constructoras, es cargar con costes aparejados a las obras, como son el de la señalización y limpieza, incluidos en el gasto operativo y no en la inversión.

La tramitación del DORA III, ahora en manos de la Dirección General de Aviación Civil para su diseño definitivo, coincide con el conflicto en Oriente Próximo y nuevas tensiones en la cadena logística. Las constructoras tienen ya demandada ante el Ministerio de Transportes, comunidades autónomas y principales ayuntamientos la fijación obligatoria de la cláusula de revisión de precios y medidas de reequilibrio en caso de que los contratos en ejecución entren en pérdidas.

2.000 millones al año

Aena va a dar un salto desde los 450 millones de inversión regulada como media anual, a 2.000 millones por ejercicio. Todo un bálsamo para el sector de la obra pública una vez que se agota la ejecución de los fondos Next Generation. Desde la dirección que lidera Maurici Lucena se explica que el plan busca dotar de margen a los principales aeropuertos para atender la demanda que se avecina en los próximos 30 años. Tal desafío ha movido a Aena a diversificar sus fuentes de financiación, con una primera emisión de bonos a diez años, el pasado enero, por 500 millones (al 3,5%). La dirección financiera sostiene que el plan inversor se sostendrá en la fuerte generación de caja y en niveles de apalancamiento que no sacrifiquen la calificación crediticia de grado de inversión. Al mismo tiempo, se analiza el modelo de contratación de obras.

La empresa pública tendrá como prioridad la garantía de ejecución de los trabajos y la calidad de las infraestructuras remodeladas, pero también el control de los presupuestos acordados. Es en este punto donde enraíza la propuesta del contrato colaborativo que ya conocen Ferrovial, ACS, Sacyr, Acciona, FCC u OHLA, principalmente en Norteamérica.

Una de las claves para Aena es apuntalar los proyectos de ingeniería y control de obra. De momento, no ha trascendido decisión alguna sobre posibles retoques en la política de contratación que durante años se ha basado en la subasta y entrega de la obra a la propuesta más económica. Este último modelo, al igual que la eliminación de la revisión de precios de los principales materiales de construcción, deriva de la crisis financiera y se justificó por la necesidad de embridar los presupuestos de la obra pública.

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