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Platinum se hace de oro con Urbaser: así ha logrado 2.500 millones en plusvalías con la mayor operación del capital riesgo

La gestora de ‘private equity’ estadounidense logra una rentabilidad en el entorno del 100% sobre su inversión

Equipo de recogida de residuos de Urbaser.Cedida por Urbaser.

Comprar, endeudar, crecer y vender. Son las cuatro fases habituales de la inversión de un private equity en una empresa, con el objetivo de amasar plusvalías jugosas en el periodo de tiempo más breve posible. Platinum Equity ha elevado en apenas cinco años a la enésima potencia esta receta con Urbaser, vendida el pasado jueves con unas plusvalías de unos 2.500 millones de euros y una rentabilidad en el entorno del 100%, en la mayor operación del capital riesgo de la historia. Para unos, una verdadera lección de finanzas; para otros, pura especulación.

Platinum Equity es una misteriosa gestora de capital riesgo. De hecho, ni si quiera tiene oficina en España, sino que maneja sus inversiones desde sus oficinas de Londres. Sus orígenes datan de los años 90 y su sede está en Los Ángeles. Fundada por el magnate Tom Gores, conocido por ser el dueño del equipo de la NBA Detroit Pistons. Desembarcó en España unos meses antes de la eclosión del Covid-19 con la compra de la pesquera gallega Iberconsa, pero no fue hasta plena pandemia cuando empezó a gestar su gran golpe.

La receta para ganar dinero con el private equity es sencilla sobre el papel, pero más complicada de ejecutar. Platinum lo ha logrado con la empresa especializada en la gestión de residuos y la prestación de servicios medioambientales que dirige Fernando Abril-Martorell. En su día fue parte de la constructora ACS, que la vendió al grupo chino CNTY. Y estos al vehículo estadounidense. Su negocio se centra en lograr contratos para gestionar las basuras de diferentes Ayuntamientos (como, por ejemplo, el de Madrid). Es un negocio estable, dado que estos se firman a largo plazo, pero también con posibilidades de crecimiento ligadas a la cada vez mayor importancia de la sostenibilidad y la gestión medioambiental.

Platinum ha conseguido vender esta empresa tras unas negociaciones largas y duras. Empezó a sondear una posible venta en marzo de 2024, hace cerca de dos años. De hecho, los compradores, los fondos EQT y Blackstone, han estado casi un año con la operación encima de la mesa, y los momentos en los que ha estado a punto de ruptura han sido numerosos. El seísmo provocado por Donald Trump el pasado abril cerró las capacidades de financiar la operación y las exigencias de más dinero por parte de Platinum paralizaron las conversaciones el pasado verano.

El desenlace ha sido feliz para todos. Pero quienes ya pueden exhibir unos beneficios ingentes con la operación de Urbaser son los directivos de Platinum, liderados por Igor Chacartegui, el hombre de confianza de Gores para los negocios en España. La síntesis es que hace cinco años se la compró al grupo chino CNTY por unos 3.500 millones de euros (deuda incluida) y que la ha vendido por unos 5.600 millones, también computado el pasivo. Entre estas dos cifras aparecen compras, desinversiones, dividendos y diferentes dosis de deuda en una variedad de formatos, que se traducen en un retorno sobre el capital invertido inicialmente por Platinum –unos 2.500 millones de euros– en el entorno del 100%, según la información oficial.

¿Cómo ha conseguido este fondo tales rentabilidades? Acctivando varias palancas. La primera es el cobro de dividendos. Es cierto que estas elevadas ganancias se apoyan en una buena marcha del negocio, con un alza de los ingresos desde el año de la compra del 60% y del beneficio bruto de explotación (ebitda) del 70%. La cartera se ha cuadriplicado y supera los 15.000 millones de euros, con 1.600 millones de euros de inversiones. Pero no solo eso, sino que se trata de unas cifras cocidas a fuego lento durante años.

Desde 2021, Urbaser bajo el mandato de Platinum ha dividido y vendido partes de la empresa hasta 13 veces, por lo que se ha embolsado unos 1.000 millones de euros. Entre estas operaciones destacan el traspaso de los negocios en Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia a la gestora de infraestructuras Cube (390 millones) en el verano de 2023 y la venta a FCC a finales de ese año de los negocios en Reino Unido (464 millones). Antes, se había deshecho de su filial de agua Socamex y de la portuguesa Suma.

Platinum de hs embolsado dividendos por 2.515 millones de euros. En parte, por el negocio, en parte por las ventas y en parte a base de deuda. Las desinversiones le han permitido pagar algunos dividendos extraordinarios. Urbaser repartió un dividendo de 445 millones en 2023, importe que se suma a los 70,4 millones de 2021 y 2024.

Pero Platinum también ha recurrido a una vía más alambicada. Es lo que en el sector financiero se conoce como dividend recap. Esto es, refinanciar la deuda de una compañía, pedir préstamos a los bancos y con ese pasivo embolsarse un dividendo. Así lo hizo el pasado verano, cuando cobró 2.000 millones de euros más, en dos operaciones que consistieron en pedir créditos para abonar esa retribución a Platinum, junto con una refinanciación de pasivo por 1.300 millones de euros. Y aún queda por computar la venta de las acciones acordada la semana pasada.

El pago de ese dividendo se realizó justo cuando la venta de la empresa se torció y parecía que no iba a llegar a buen puerto. El 1 de abril del año pasado el mercado de operaciones corporativas se frenó por completo. Donald Trump salió a los jardines de la Casa Blanca pertrechado con unas tablas en la que imponía aranceles a las importaciones a EE UU a medio mundo. Era el llamado día de la liberación. El miedo a que despertase una recesión global corrió por el mercado como la pólvora e impidió que operaciones como la de Urbaser se cerrasen. Platinum se quedó colgado justo cuando la venta de Urbaser parecía acercarse a su final. Los dos fondos que más fuerte habían pujado en la subasta, Blackstone y EQT, habían alcanzado un acuerdo para repartirse la empresa y afrontar juntos su elevada valoración. Se echaron para atrás.

Los estadounidenses entonces no lo sabían, pero solo era cuestión de tiempo. Nunca dejaron de negociar con los compradores. Y casi un año después llegaron a un acuerdo. EQT y Blackstone se repartirán el capital de la empresa, que valoran en 5.600 millones. Platinum recibirá por las acciones 2.500 millones, que se suman a lo cobrado anteriormente. Y aún tiene la parte argentina, que escindió de la empresa y ahora venderá por separado. El equipo directivo reinvertirá y tendrá pequeñas participaciones.

La gran sombra de esta operación es que la deuda se ha disparado. Cuando Platinum compró la compañía en 2021 tenía un pasivo de 700 millones y hoy es de 3.100 millones para una firma más pequeña, dado que ha vendido parte de sus geografías. De hecho, los fondos compradores no van a financiar la adquisición (como suele ser habitual en este tipo de transacciones), sino que pagarán todo el importe a pulmón, con fondos propios. De hecho, se plantean aportar dinero de su bolsillo para cancelar parte del pasivo y no encontrarse con una compañía tan endeudada.

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