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‘Smart living’, las nuevas tendencias de vivir y de invertir en el sector inmobiliario

Los cambios que se están produciendo en el mundo en el ámbito de consumo, laboral, cultural o de concepción de las familias están impulsando otras formas de vivienda, adecuadas a las necesidades de cada segmento de población

El mundo evoluciona y se transforma. La tecnología, la digitalización, la energía renovable, el avance de la medicina, el teletrabajo, los coches eléctricos... Son muchos aspectos de la vida los que han cambiado y que han configurado una estructura económica y social muy diferente a la que había hace apenas unos años.

El sector inmobiliario no es ajeno a estos procesos y van surgiendo nuevas propuestas para vivir como el living, un concepto muy desarrollado en otros países. El pasado año este sector alcanzó “un volumen de inversión de 3.000 millones de euros, concentrando el 27% del total transaccionado en España y situándose como una de las tipologías de activos preferidas para los inversores”, según datos de CBRE.

Cinco Días organizó un desayuno en colaboración con Bestinver donde los expertos abordaron las nuevas tendencias del real estate así como las perspectivas de futuro, tanto de lado de la inversión como de acceso al cliente. Marta Herrero, directora de inversiones de Bestinver Activos Inmobiliarios, explicó el concepto de smart living puesto a debate. “Son nuevos formatos de alojamiento que vienen a cubrir necesidades temporales de vivienda de distintos segmentos de la población. Ya no vale el mismo modelo para todos. Los estudiantes demandan un tipo de servicio, como los jóvenes profesionales, los trabajadores desplazados, la gente más madura, ya llegando al paso previo de la residencia de la tercera edad... Al final, viene a cubrir todo este ciclo de vida, ofreciendo distintas soluciones de calidad con tres aspectos fundamentales que son la comunidad, la flexibilidad y los servicios”.

En opinión de Herrero, estas nuevas tendencias “estructurales” de alojamiento obedecen “al proceso de transformación que se está viendo a nivel general (demográfico, de hábitos de consumo, sociales, de familia, de trabajo...)” y “se requiere una profesionalización que atienda esta demanda”. El living comprende el coliving (vida en comunidad como puede ser la residencia de estudiantes), el flex living (alojamiento con flexibilidad) y el senior living, indicado para mayores independientes.

Para Carlos de la Torre Caba, responsable del equipo de banca de inversión en España de CBRE, “es muy importante la profesionalización. Precisamente, el smart living tiende a un formato de negocio más operativo, mucho más complejo”.

Por otro lado, Fernando Rodríguez, socio fundador de SmartRental Group, dijo que “el espacio propio se ha reducido en beneficio del común. En estos segmentos al cliente no le importa disminuir su espacio personal en favor de más metros cuadrados comunes con gustos similares”.

Las nuevas formas de vivir están cambiando el enfoque del real estate y empujando otras opciones de inversión. “Se ha democratizado muchísimo la parte de inversión inmobiliaria, se ha vuelto también más profesional, mucho más evolucionada y eficiente. Existen muchísimas alternativas y capacidades con diferentes figuras para dar acceso a más inversores, y desde importes más pequeños”, expuso Rodríguez.

Nuevo producto

Precisamente, la división de activos inmobiliarios de Bestinver acaba de lanzar su primer vehículo de inversión, Smart Living Properties, especializado en nuevos formatos de alojamiento adaptados a las nuevas necesidades y estilos de vida. Operará bajo una estructura de socimi, y cuenta con un tamaño de 150 millones de euros, capital con el que prevé realizar entre 10 y 15 inversiones en todo el espectro del living en España, incluyendo las residencias de estudiantes, el flex living y el senior living. “Los nuevos modelos solo pueden ser atendidos, o su mayor parte, por un institucional que esté dispuesto a hacer todo este proceso de valor añadido, que en ocasiones pasará por la promoción, y en otras, por la transformación del edificio existente, que redunda en una mejora social y del parque de viviendas. Por otro lado, el particular encuentra otras formas de invertir; ya no tiene que comprar el piso y ponerlo el mismo en alquiler. Puede invertir a través de socimis, fondos inmobiliarios, plataformas, etc”, apuntó Herrero.

En este contexto, Carlos de la Torre Caba quiso resaltar la importancia de la financiación. “Cuando es muy barata y los inversores en sus carteras necesitan ponderar el riesgo y el retorno, los últimos 8/9 años han sido muy atractivos al ofrecer una alternativa fiable y que generaba un retorno por encima de la renta fija. Cuando ésta ha aumentado su valor, ponderan el riesgo de invertir en un bono, que no tiene nada de riesgo, y en inmobiliario, que requiere riesgo de desarrollo urbanístico y de comercialización. En los últimos meses se ha producido un reajuste de las valoraciones, y estamos en un momento donde la incertidumbre ha aumentado”.

Cambio de percepción

En esta nueva ola de canalizar el ahorro a través del smart living, lo importante para el particular es “interiorizar que el subyacente es el mismo, inmobiliario, que lo único que cambia es que hay una gestión profesionalizada”, argumentó la representante de Bestinver. Además, “tiene muchos más beneficios en cuestiones como la diversificación y la liquidez”, agregó De la Torre Caba.

En este aspecto, Fernando Rodríguez se mostró de acuerdo: “Si lo haces de manera independiente es mucho menos eficiente que si tienes una persona que lo puede hacer para un parque de inmuebles, que lo puede gestionar en volumen; la escalabilidad y la especialización es muy importante aquí porque hace que sean todos los procesos mucho más eficientes a un coste más lógico”.

Los expertos mostraron a lo largo del encuentro su convencimiento del futuro que tiene por delante el smart living en España, aunque no está exentos de retos. “La demanda está ahí. Los riesgos vienen del lado de la financiación y desde el punto de vista de la Administración, las licencias, permisos, etc, que faciliten que se puedan llevar a cabo este tipo de transformación”.

Por su parte, Carlos de la Torre Caba, considera que “el principal problema es la falta de producto, y esto se debe a la ausencia de regulación, que siempre va por detrás de los nuevos desarrollos. Necesita cambiar la normativa, ser más flexible, ajustarse a los nuevos requerimientos. Otro punto importante es la escasez de suelo. Esto se puede ejecutar si lo hay, y a un precio lo suficientemente interesante como para que el inversor pongan el capital para su desarrollo. La financiación bancaria desde el punto de vista de obtención es mucho más restringida. Hay otras fuentes alternativas que lo solucionan en parte”.

Mientras, Fernando Rodríguez quiso resaltar que “se necesitan precios lógicos y asequibles. Estamos hablando de la rentabilidad del inversor, pero también del acceso de las personas de a pie. El sector público tiene que acompañar, ayudar, ser rápido y eficiente, y dinámico”, concretó.

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