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Distribución

El Gobierno francés amenaza con un impuesto a la industria alimentaria si no baja precios

Su ministra de Comercio apunta a una menor presión inflacionaria después del verano

Yougures de Danone en un supermercado francés.
Yougures de Danone en un supermercado francés.ERIC GAILLARD (REUTERS)

El Gobierno francés lanzó este domingo una advertencia dirigida a la industria agroalimentaria del país para que negocien con los grupos de distribución y repercutan las bajadas de precios de las materias primas experimentadas en los últimos meses, de forma que los consumidores puedan beneficiarse ya que, en caso contrario, podría imponerles un impuesto.

La ministra de Comercio, Pymes y Turismo, Olivia Grégoire, señaló en una entrevista a la emisora France Inter que está convencida de que la reapertura de las negociaciones que su Gobierno está reclamando a las partes desde hace semanas va a dar sus frutos, y a la vuelta de las vacaciones de verano “tendremos una bajada visible” en las tiendas.

Esta ha afirmado que “no nos temblará la mano” si los empresarios de la industria agroalimentaria no ceden. “Pedimos un gesto fuerte en dirección a los consumidores”, y en caso de que no respondan, “asumiremos nuestras responsabilidades”. Entre ellas, dijo, está la de aplicar algún tipo de fiscalidad a quienes no respondan. La ministra recalcó que la mayor parte de las empresas de la industria han reconstituido los márgenes, que se habían visto erosionados con el tirón de los precios, de forma que ahora, “igual que el Estado ha hecho esfuerzos y los distribuidores han hecho esfuerzos (...) les toca a ellos hacerlos”.

A modo de ejemplo de lo que espera, Grégoire explicó que la cotización del trigo ha bajado mucho, y eso debe tener consecuencias en los precios a los que venden las galletas y la pasta. La reglamentación francesa establece negociaciones anuales entre los industriales y los distribuidores, que deben estar finalizadas en marzo, pero la escalada de la inflación alimentaria y los vaivenes de precios de las materias primas han llevado al Ejecutivo a presionar en un primer momento a la distribución para que, de forma voluntaria, redujera las tarifas de algunos productos.

Es lo que se llamó el “trimestre antiinflación”, por el que esos grupos proponen precios bajos a costa de sus márgenes. Ahora la presión se dirige a los industriales para que acepten renegociar sus tarifas aunque sea fuera del plazo en el que están obligados a hacerlo. Según los datos provisionales de abril publicados el pasado viernes, la inflación interanual en Francia se ha acelerado dos décimas más que en marzo, hasta el 5,9 % a causa sobre todo del encarecimiento de la energía. Los precios de los alimentos, por su parte, se han moderado, aunque la subida en doce meses sigue siendo del 14,9%, un punto menos que en marzo. Esa ralentización se debe a los productos frescos.

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