La cúpula de EY dice 'sí' a separar la auditora de la consultora

Inicia ahora un proceso de información a todos los socios de la multinacional y la votación por países que está previsto que concluya a principios de 2023

Sede de la consultora Ernst & Young, en Berlín.
Sede de la consultora Ernst & Young, en Berlín.

Habemus decisión. El Comité Ejecutivo Global de EY, máximo órgano de gobierno de la multinacional, ha dicho a la propuesta de separar su negocio de auditoría del de consultoría en la que puede ser la mayor reestructuración empresarial del sector de los últimos 20 años. De esta forma, la cúpula de la compañía ha decidido seguir adelante con la votación de los socios para separarse en dos organizaciones distintas y multidisciplinarias, según ha informado la entidad en un comunicado.

Después de este primer consenso, la entidad ya puede empezar a conocer la opinion de los 13.000 socios patrimoniales o propietarios con que cuenta en los 140 países donde opera y que serán quienes decidan si se sigue adelante con el plan de escisión o se paraliza. En España, la entidad cuenta con 300 socios.

"Los próximos pasos incluyen el compromiso continuo con los socios para proporcionarles más información antes de proceder al proceso de votación. Estimamos que esta fase durará al menos hasta finales de este año. La votación país por país se espera que empiece a finales de 2022 y concluya a principios de 2023", señala la nota.

La compañía admite haber valorado distintos escenarios y justifica este primer plácet a favor de su escisión después de haber analizado la situación global del negocio. "Habiendo considerado cuidadosamente varias opciones, creemos firmemente que comprendemos el panorama cambiante para construir negocios que redefinan el futuro de nuestras profesiones, crear nuevas y emocionantes oportunidades y ofrecer un mayor valor a largo plazo para los profesionales, clientes y comunidades de EY", sostiene.

Así, la empresa vincula esta futura transformación a una consecuencia lógica fruto de los cambios que se están produciendo en todo el mundo. "EY se enorgullece de su legado como una organización líder mundial de servicios profesionales. El mundo está cambiando y tenemos que adaptarnos para continuar prosperando y alcanzar nuestro máximo potencial, mientras abordamos las necesidades de todos nuestros grupos de interés", reza el comunicado.

"Esperamos conseguir el apoyo de nuestros clientes, profesionales, socios y grupos de interés para compartir nuestra visión de futuro que amplifica nuestro propósito de construir un mejor mundo para trabajar", finaliza el comunicado.

Convencer al regulador

Lo cierto es que hasta aquí muy pocos detalles se conocen de cómo podría ser ese proceso de escisión, es precisamente en esta nueva etapa que ahora se inicia cuando la entidad deberá convencer a sus socios y a los organismos reguladores de las ventajas de separar ambos negocios. Todo apunta a que EY tiene previsto dividir su red global de ingresos de aproximadamente unos 45.000 millones de dólares anuales en una proporción de 60/40 entre el negocio de consultoría y la actividad centrada en auditoría, que será la que previsiblemente mantenga la marca EY.

Otras informaciones han llegado a especular con que la nueva consultora que surja en la operación podría sacar a Bolsa hasta un 15% de su capital con el fin de obtener hasta 10.000 millones de dólares para la financiación de su reconversión. Una transformación que además requerirá de la solicitud de préstamos valorados en otros 17.000 millones de dólares para hacer frente a los pagos o compensaciones que supuestamente recibirán los socios como parte del proceso. Se trata de informaciones que no han sido confirmadas ni desmentidas oficialmente por la compañía.

Una de las claves para convencer a los socios es demostrarles de que el negocio de la compañía no se verá resentido, sino todo lo contrario, según subrayan algunos analistas conocedores del mercado. Y es que EY audita las cuentas de gran cantidad de gigantes de Silicon Valley, incluidos Amazon, Salesforce Inc., Workday Inc. o la matriz de Google, Alphabet Inc.; lo que limita su capacidad para competir en el área de la consultoría, una actividad que sigue demostrando un rápido crecimiento dados los procesos de transformación digital y profundos cambios en los que están inmersas empresas y economías de todo el mundo.

Y una vez convencidos los socios, quedará otra tarea no menos importante: convencer a los reguladores, sobre todo al británico. EY deberá iniciar las negociaciones con la Comisión de Bolsa y Valores y otros reguladores de todo el mundo que tendrán que autorizar la operación de manera explícita. Estos organismos de control vigilarán, sobre todo, que con la escisión de ambos negocios se pone definitivamente fin a posibles conflictos de intereses, un problema de larga tradición en este sector.

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