Recomendaciones para pasar un verano de cine y derecho con John Grisham

El autor de ‘La tapadera’ es abogado, profesor y político. Sus películas reflejan las grietas en el sistema legal y fiscal de EE UU

Julia Roberts y Denzel Washington en un fotograma de la película 'El informe Pelícano' (1992)
Julia Roberts y Denzel Washington en un fotograma de la película 'El informe Pelícano' (1992)

Nos encontramos ya inmersos en la temporada estival, y los que nos dedicamos a la profesión legal tiramos de nuestras últimas fuerzas para ir finalizando asuntos y cruzamos los dedos para que ningún inconveniente de última hora nos impida disfrutar de nuestro descanso veraniego.

Este verano de 2022, mi recomendación para los aficionados al cine y al derecho es acercarnos a las versiones cinematográficas de las novelas del escritor más vendido de Norteamérica, John Grisham. Perfecto conocedor del sistema judicial estadounidense y liberal profeso, este autor ha conseguido, a lo largo de su prolífica carrera, alcanzar ventas de 250 millones de ejemplares de sus novelas en todo el mundo. Abogado, profesor, político y finalmente escritor, Grisham resucitó con sus libros en los años noventa el denominado “thriller judicial” y algunos de ellos fueron llevados a la pantalla grande por directores muy renombrados.

Primer trabajo

Entre las películas basadas en las obras de Grisham merece la pena reseñar el que fue su primer éxito, The firm (La tapadera, Sidney Pollack, 1993). La historia del joven y brillante abogado Mitchell McDeere (Tom Cruise) que decide, tras graduarse en Derecho en Harvard, aceptar la oferta de una pequeña firma de abogados en Memphis, descubriendo que algunos de los socios han fallecido en circunstancias extrañas y que se dedican a tratar asuntos turbios de la mafia de Chicago; es un material que deviene un gran thriller. Pollack acierta con un montaje donde, tras una primera parte muy descriptiva, con la intención de situar al espectador en la historia, imprime un ritmo vibrante a la segunda parte de la película –persecuciones incluidas–. A ello también ayuda la excelente banda sonora, con influencias del jazz, compuesta por Dave Grusin.

La crítica al ideal americano de medir el éxito por el estatus económico o profesional que se alcance, las grietas en el sistema legal y fiscal que permiten a las mafias blanquear el dinero proveniente de sus actividades ilícitas o el papel de los paraísos fiscales en la planificación fiscal, son todos ellos temas para la reflexión que apunta la película.

También desde el punto de vista del derecho, la película expone temas muy interesantes que se repetirán en otras obras de Grisham: el sistema de sociatura y mentoring de las firmas anglosajonas; el secreto profesional abogado-cliente que obliga al letrado a no desvelar la información, incluso si es delictiva, de su cliente; el sistema de facturación por horas y el abuso que del mismo puede derivarse, o la lucha de las firmas legales por captar el mejor talento universitario.

Grandes empresas

El informe Pelícano (Alan J. Pakula, 1993) fue su segundo éxito cinematográfico, y, en este caso, cambia el género de la protagonista, una brillante estudiante de Derecho, interpretada magníficamente por Julia Roberts, que descubre un complot para asesinar a jueces del Tribunal Supremo estadounidense y favorecer la aprobación de unas licencias petroleras que violarían la doctrina medioambiental que la sala del más alto tribunal había establecido.

Una crítica, muy presente en otras de sus películas, a las grandes corporaciones y cómo utilizan el sistema para sus intereses, y una cuidada ambientación en Nueva Orleans, lugar donde se desarrolla la trama, hacen del film una montaña rusa con mucha más acción que La tapadera y giros de guion inesperados.

Derecho a la defensa

Tiempo de matar (Joel Schumacher, 1996) es otro gran éxito cinematográfico basado en una obra de Grisham, en concreto, la primera que pretendió publicar y que varias editoriales le rechazaron.

La defensa de un hombre negro (Samuel L. Jackson) que asesina a los violadores de su hija permite a la película adentrarse en las contradicciones de los estados del sur de Estados Unidos, que bien conoce el autor, y explicar el ingente trabajo de preparación del juicio de los abogados defensores, interpretados aquí por Sandra Bullock y Mathew McConaughey. La violencia racista, el sentido de la justicia y el derecho a la defensa en juicio sobrevuelan una película que 25 años después continúa siendo actual.

Lucha judicial

El jurado (Gary Fleder, 2003) narra la lucha que los abogados de uno y otro lado entablan por la selección de un jurado que decidirá sobre un caso de responsabilidad civil frente a una empresa armamentística. La frase promocional, “los juicios son demasiado importantes como para ser decididos por jurados”, ya avanza un enfoque de la película muy diferencial respecto a otros filmes, donde la lucha judicial se dilucida no en el juicio oral, sino en la selección previa del jurado.

Otras películas muy interesantes basadas en la obra de Grisham son Conflicto de intereses –un relato noir dirigido por Robert Altman–, El cliente o Legítima defensa.

Los otros libros de Grisham

Posibles guiones. Pese a que ocho de sus novelas han llegado al cine y, en términos generales, han sido éxitos cinematográficos, la obra de Grisham abarca más de 50 novelas, entre las cuales se encuentran éxitos que aún pueden ser objeto de adaptación cinematográfica, como El socio. En este libro se narra de forma trepidante la historia sobre la presunta muerte de un socio de una firma en las mismas fechas que desaparece una suma millonaria de las cuentas del despacho. En El testamento, un excéntrico millonario modifica su testamento en forma ológrafa minutos antes de suicidarse y deja todos sus bienes a su hija ilegítima. Otras novelas del autor de lectura muy recomendable, y que algún día pueden despertar el interés de los estudios de Hollywood, son Los litigantes, La apelación o La citación, así como la serie de novelas juveniles sobre Theodore Boone, que han sido traducidas a más de 30 idiomas y con las que el autor quiso acercarse a un público más joven.

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