Política monetaria

El Banco de Inglaterra eleva los tipos al 1%, máximos de 2009

Acuerda la cuarta subida consecutiva de las tasas, el ritmo más acelerado desde 1988

Gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey.
Gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey. Reuters

Más agresiva que la Reserva Federal son las medidas acordadas por el Banco de Inglaterra. Después de que a finales de 2021 la institución que preside Andrew Bailey fuera el primer gran banco central en poner fin a las tasas cero, el organismo prosigue con su estrategia para combatir la inflación. En sintonía con lo que preveía el mercado, el Banco de Inglaterra acordó un alza de los tipos de 25 puntos básicos, hasta el 1%, máximos de 2009. Con la de hoy son ya cuatro los ascensos aprobados desde que acordaron retirar los estímulos desplegados tras el estallido de la pandemia. Se trata de la mayor racha de subida de las tasas desde 1988. La decisión fue respaldada por seis de los nueve miembros. Solo tres se mostraron partidarios de subir los tipos en 50 puntos básicos.

Como ya hizo un día antes la Reserva Federal, la institución británica señaló que a la hora de acordar las medidas se han tenido muy en cuenta las presiones inflacionistas. El estallido de la guerra en Ucrania y los confinamientos aplicados en China como parte de su política de cero covid están acrecentando las interrupciones en las cadenas de suministro y deteriorando las perspectivas de crecimiento mundial, en general, y de Reino Unido en particular.

Mientras en EE UU la inflación cerró marzo en el 8,5%, en Reino Unido la tasa se disparó al 7%, su dato más elevado en 30 años. A pesar de la contundencia que viene mostrando la institución desde hace seis meses, los precios prolongarán la tendencia alcista. Según las proyecciones, a cierre de 2022 la tasa subirá al 10% debido al encarecimiento de los precios de la energía que podrían seguir subiendo un 40% adicional. No obstante, Bailey confía en que las medidas puestas en marcha para frenar el alza de los precios devuelvan a la inflación al 2% a largo plazo.

Los funcionarios son conscientes de que un endurecimiento monetario inevitablemente pasará factura al crecimiento económico. Las proyecciones anticipan una contracción del 0,25% del PIB en 2023. Junto a la subida de las tasas, el organismo se ha comprometido a dar una guía sobre el programa de venta de activos comprados bajo el paraguas de la expansión cuantitativa.

La reacción de los inversores fue moderada. La libra bajó un 2%, hasta los 1,236 dólares y el bono a diez años se mantiene sin apenas cambios en el 1,93%.

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