Distribución: seguridad, cercanía y diversificación de las fuentes de abastecimiento

El sector comercial perderá en 2020 más de 30.000 millones de euros

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La crisis del Covid-19 supone un desafío sin precedentes para todas las empresas y sectores de la economía, y la distribución, como locomotora de una cadena de valor muy amplia, no es ajena a él. Según estimaciones de la CEOE, por cada euro que aumenta la demanda en la distribución, la producción final de la economía crece 2,5 euros, gracias al efecto arrastre del comercio sobre otras industrias, en su mayoría pymes nacionales dedicadas a la producción primaria, la industria transformadora, la logística, los servicios profesionales o el marketing.

La pandemia ha impactado de forma muy grave en el comercio, pero su repercusión ha sido muy diferente en los distintos subsectores. “Por el hecho de ser declarada actividad esencial, la distribución alimentaria permaneció abierta; sin embargo, la restauración, la industria textil y, en general, la distribución no alimentaria tuvieron que cerrar”, comenta José Antonio Latre, responsable del área de productos de gran consumo y distribución de la consultora EY.

El concepto de proximidad está adquiriendo mucha relevancia

Las cadenas que más han aprovechado las ventas online han sido las que estaban mejor preparadas, como El Corte Inglés, Carrefour o Dia; también los súper regionales, como Eroski o Bon Preu, han tenido un crecimiento importante, según datos de la consultora Kantar. Mercadona, por su parte, aunque sigue siendo líder indiscutible, copando casi 25 euros de cada 100 gastados en la cesta de la compra, ha perdido 0,7% puntos de cuota por primera vez en años.

En el mejor de los escenarios, es decir, si no se vuelven a producir cierres generalizados, el conjunto del sector comercial perderá en 2020 más de 30.000 millones de euros de facturación, predice Javier Millán-Astray, director general de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged). Y añade: “Otro elemento muy negativo para el comercio es la drástica reducción de los ingresos turísticos, que la patronal del sector estima en más de 98.000 millones de euros. Para el comercio, la pérdida de la campaña turística puede restar un 3,5% adicional a la facturación total del año”.

De momento, son pocos los ‘retailers’ que ganan dinero con su canal online

Y es que en el periodo de desescalada y vuelta a la normalidad, la recuperación de los sectores más afectados, especialmente textil y restauración, está muy por debajo incluso de las peores estimaciones. Ahora toca diseñar estrategias para superar la crisis lo antes posible porque el Covid-19 ha dibujado nuevos patrones de consumo.

Seguridad, compromiso con el empleo y omnicanalidad son los tres cambios estratégicos que el sector debe abordar de cara a la recuperación, según Millán-Astray: “Se han transformado los espacios de venta y adaptado la experiencia de compra para garantizar la seguridad y la prevención del riesgo”. Respecto a la omnicanalidad, apunta que en los últimos diez años las empresas han invertido 16.000 millones de euros para adaptar su modelo de negocio al gran cambio estructural que vive la distribución con la irrupción del ecommerce, las plataformas digitales y los nuevos hábitos de consumo. Sin duda, este entorno ha sido determinante para seguir dando servicio a los clientes durante los momentos más difíciles.

La pérdida de la campaña turística puede restar un 3,5% adicional a la facturación total

De momento, muy pocos retailers ganan dinero con su canal online; el crecimiento es positivo en términos de volumen y cuota de mercado, pero malo para la rentabilidad. En el caso de la alimentación, donde el segmento de comercio electrónico está menos desarrollado, las ventas por internet se han duplicado, aunque siguen teniendo un porcentaje modesto, en torno al 2%. En otras categorías, como el textil, se ha triplicado, hasta llegar a cuotas del 20%.

El futuro pasa por diversificar fuentes de abastecimiento, manufactura y distribución para evitar la dependencia de un solo sitio geográfico o de un solo proveedor, opina Marcelo Leporati, profesor de EAE Business School: “Esto puede llevar, en algunos casos, a decisiones de relocalización de centros productivos a sus países de origen o a crear cadenas de suministro regionales”.

Para Imanol Torres, profesor de Deusto Business School, la distribución alimentaria intentará aprender de lo ocurrido y preparará sus operaciones para atender a acontecimientos generales o puntuales (confinamientos locales), mientras desempolva los aprendizajes de la anterior crisis, en la que los operadores que ganaron fueron los que tuvieron una oferta comercial más centrada en el precio o el ahorro. “Es probable que esta dinámica comercial se repita, junto con el esfuerzo por trasladar la imagen de un espacio seguro de compra”, subraya.

Las más beneficiadas por la crisis han sido las cadenas próximas al hogar, asegura Pablo de la Rica, experto en distribución de la asociación Aecoc: “Los supermercados regionales tienen mucho peso y se adaptan muy bien a sus territorios, apuestan por la atención de mostrador y por el producto local, y su gran capilaridad les ha favorecido. El concepto de proximidad está adquiriendo mucha relevancia; responder a esta demanda será uno de los nuevos retos para los distribuidores”.

En el segundo semestre del año van a confluir dos factores negativos: el impacto de la recesión económica, que será mayor sobre precios y márgenes que sobre volúmenes, y la pérdida que seguirá suponiendo la caída de turistas extranjeros, que también consumen en los supermercados, pronostica Antonio Latre. Y concluye: “No hay soluciones mágicas, pero lo que está claro es que la seguridad en el suministro será un valor esencial”.

La moda sufre más la crisis

Textil. ha sido uno de los sectores comerciales que más ha sufrido el estado de alarma. Las tiendas de moda se vieron obligadas a cerrar era su mejor momento de venta. Ni siquiera Inditex se ha salvado, ya que tuvo sus primeras pérdidas en el primer trimestre, aunque ha cerrado el segundo con 214 millones de beneficios. “Tuvimos que paralizar completamente nuestra actividad con los productos de temporada ya comprados. A la imposibilidad de vender se ha sumado una importante cancelación de eventos (bodas, bautizos, etc.), lo que ha afectado enormemente a nuestras ventas”, lamenta Montserrat Gallego, presidenta del Triángulo de la Moda de Madrid.

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