La obra póstuma de Maza cuestiona la responsabilidad penal de los partidos

Con el doctorado, el jurista ve cumplida una de sus dos ilusiones

La monografía critica las penas que se prevén para las formaciones

De izquierda a derecha: Carlos Gómez-Jara, Carmen Sánchez-Cortés, Julián Sánchez Melgar, José Manuel Maza Muriel y Rosalina Díaz.
De izquierda a derecha: Carlos Gómez-Jara, Carmen Sánchez-Cortés, Julián Sánchez Melgar, José Manuel Maza Muriel y Rosalina Díaz.

El pasado jueves, la sede de la Fiscalía General del Estado abandonó su sobriedad habitual para impregnarse de la emoción que presidió la presentación de la obra póstuma de José Manuel Maza, Delincuencia electoral y responsabilidad penal de los partidos políticos. La monografía, que constituye la tesis del exmagistrado del Tribunal Supremo y exfiscal general, culmina una de sus dos "ilusiones", cal y como desveló su hijo, José Manuel Maza Muriel: ser doctor en Derecho Penal. La otra era ser abuelo.

La obra, editada por Wolters Kluwer, cuenta con tres bloques bien diferenciados: el primero, dedicado a la delincuencia electoral; el segundo, a la responsabilidad penal de la persona jurídica; y, el tercero aborda específicamente cuestión de la responsabilidad de los partidos políticos.

"No es el libro que quería Maza, su idea era presentarlo dividido en tres. Pero su estilo es de defensa de tesis doctoral y cuenta con la gracia que, además de en el verbo, tenía en la pluma", apuntó profesor de Derecho Penal y director de la tesis, Carlos Gómez-Jara.

En la monografía, Maza se muestra crítico con la regulación diseñada por el legislador en relación con la materia y defiende que se establezcan especificidades en el régimen de responsabilidad de las formaciones políticas. En concreto, cuestiona que pueda aplicarse el régimen general de sanciones previsto para las personas jurídicas, por entender, por ejemplo, que la disolución de un partido podría chocar con el derecho de los ciudadanos a la participación política.

Además, se muestra partidario de circunscribir las posibilidades de incriminación de los partidos únicamente a los delitos relacionados con la corrupción, por una cuestión de utilidad desde el punto de vista de política criminal, y de limitar las penas aplicables a los mismos a sanciones de tipo pecuniario.

La secretaria de Estado de Justicia, Carmen Sánchez-Cortés, recogió el guante de las críticas planteadas por Maza y subrayó que trabajos como el suyo "son importantísimos para inspirar, consolidar o encauzar" reformas legislativas; "estoy segura de que esta obra también contribuirá para ello". Asimismo, la número dos del Ministerio que dirige Rafael Catalá quiso destacar el fuerte compromiso del jurista con el cumplimiento de la legalidad y la defensa de la España constitucional.

La monografía concluye con una sistematización en 33 conclusiones de las tesis que se defienden a lo largo de sus páginas. "Es un libro fantástico, reto a que alguien lo lea y que pueda decir que no le gusta", enfatizó Gómez-Jara.

Realización personal

El fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar, amigo personal y excompañero de Maza en la Sala Segunda en el Tribunal Supremo, subrayó que la tesis suponía una "realización personal" de su predecesor.

Melgar, además, ensalzó su formación e inquietud: "Era un hombre renacentista, al que el saber no le incomodaba; sabía de todas las cosas". En esta misma línea, Sánchez-Cortés destacó la "vocación docente" del autor.

Por su parte, Rosalina Díaz, presidenta de Wolters Kluwer España, manifestó que la presentación de la tesis era "el homenaje a un hombre de extraordinaria inteligencia, un gran jurista y un buen amigo al que recordaremos siempre".

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