El PMI y las citas del jueves.

El índice PMI del sector servicios de China, elaborado por Caixin/Markit, subió hasta 52,8 puntos en mayo desde 51,5 en abril y situándose en el nivel más alto desde diciembre del 2016. El subíndice de nuevos negocios alcanzó su nivel más alto desde diciembre. Tras la desaceleración de los cuatro meses precedentes (enero-abril) este barómetro vuelve a reflejar un nuevo impulso en el sector.
No obstante ello se produce justo en el momento en el que el rápido deterioro del indicador "gemelo" del sector manufacturero (por debajo de 50 en mayo por primera vez en 11 meses) es resaltado en el informe como algo preocupante. Si esta tendencia divergente (entre las manufacturas y servicios) se acentuase, puede convertirse en un problema. El sector servicios en la economía china tiene un peso relativamente más bajo (alrededor del 50%) que en otras economías más maduras (entre el 70-80%) por lo que esta debilidad en el sector manufacturero puede hacer mella en el sector terciario.
En la Eurozona, el Índice PMI Compuesto se mantuvo en los 56,8 puntos (mismo nivel que el indicador preliminar y el registrado en abril) mientras que el PMI del sector servicios baja levemente (-0,1) a 56,3. El empleo aumentó a una de las tasas más rápidas observadas en la última década. Markit menciona que la mejora de la actividad total estuvo apoyada por un fuerte crecimiento de los nuevos pedidos recibidos (uno de los más fuertes de los últimos seis años).
El sector servicios de los cuatro grandes (Alemania, Francia España e Italia) se mantiene en zona de máximos sobretodo en Francia (que aumentó de manera importante) aunque descendieron en España e Italia. Los PMI compuestos de Alemania (57,4) y Francia (56,9) están en los máximos de seis años. El PMI alemán se vio fortalecido por una fuerte expansión del manufacturero (+1,3 hasta 59,5) frente a un estancamiento del de servicios (55,4). En Francia el sector servicios fue el gran impulsor (+0,5 hasta 57,2). El PMI de servicios de España cayó 0,5 puntos hasta los 57,3 pero el índice compuesto es el segundo más alto de la Eurozona (57,2). En Italia el PMI servicios cayó 1,1 puntos hasta los 55,1
«El auto de Papa»
Los payasos de la tele Gaby, Fofo, Miliki y Fofito.
"Hay demasiada tolerancia con el extremismo en este país [...] y las cosas tienen que cambiar de un modo fundamental"
Theresa May tras el atentado del fin de semana en Londres.
Los peligros de viajar en un «auto feo»
A apenas dos días de las citas claves de este jueves (elecciones en el Reino Unido y la reunión del BCE) el panorama no se aclara. Draghi se enfrenta a la necesidad/deseo de mantener las medidas de estímulo en contra de las evidentes muestras de mejora de la situación económica en la Eurozona y, por otro lado, un último sondeo (Survation) de las elecciones británicas dan una leve ventaja de tan solo un punto a la Primera Ministra May (40%) sobre su contrincante laborista (39%).
En tan solo 10 semanas, tres atentados han destrozado la tranquilidad social en el Reino Unido y ha trastocado completamente la campaña electoral. Estos atentados, lejos de mejorar la popularidad en las elecciones del partido gobernante, está siendo un elemento cuyas consecuencias todavía se desconocen.
Si bien en estos momentos, el partido Tory aúna la privilegiada posición de ser no solo el partido en el gobierno sino también el que es percibido, de entre los tres mayores partidos británicos, como un partido por la seguridad (favorecidos por una política migratoria más restrictiva), sus posibilidades electorales no hacen más que menguar.
La Primera Ministra Theresa May ha estado en su papel habitual proponiendo revisar la legislación antiterrorista si gana los comicios. Una mayor restricción en internet y un mayor control de la inmigración son las soluciones que aporta.
Mientras tanto se filtra a la prensa evidentes fallos de los servicios secretos, del control de los radicales islámicos, y de la dotación policial. Nada relacionado exclusivamente con el control de la inmigración, internet o la permisividad con el extremismo por parte de la población. Esta última empieza a estar harta de ser siempre el responsable de todos los males que aquejan a la sociedad.
Tanto en el caso de Manchester como en el de Londres, los artífices de los mismos estaban fichados, fueron denunciados de manera previa y reiterada por su entorno pero, aún así gozaban de una autonomía que ahora resulta inexplicable.
¿Qué fue lo que no funcionó?.
En el caso de Salman Abedi (atentado de Manchester) hubo alertas de hasta cinco fuentes distintas sobre el peligro que suponía la radicalización del joven. La Ministra de Interior, Amber Rudd, tuvo que reconocer que Abedi "...era conocido hasta cierto punto por los servicios de inteligencia”.
Como en el caso de Kahlid Masood (el atacante en Westminster de hace dos meses) las autoridades tenían fichado a Salman Abedi tras lo cual se desentendía de ambos. De hecho, Salman Abedi viajaba sin mayores problemas.
Era público y notorio que Salman Abedi era un extremista que llamaba la atención incluso en Fallowfield (barrio del Sur de Mánchester), cantera de jóvenes radicales británicos que se suman a las filas del Daesh. Cantaba oraciones coránicas a viva voz por las calles, vestía al modo tradicional islámico, y había comentado a sus allegados que «ser un suicida con una bomba está bien». Era conocido de Raphael Hostely (reclutador para el Daesh en la zona) que el año pasado fue abatido por un dron en Siria.
Khuram Butt (ciudadano británico nacido en Pakistán) y Rachid Redouane (marroquí-libio), dos de los tres terroristas que en la noche del sábado atropellaron a varias personas en el Puente de Londres y, más tarde, atacaron con cuchillos a las personas que pasaban la noche en Borough Market, no se alejan de este patrón.
Según la BBC, al menos dos personas habían advertido a las autoridades sobre la creciente radicalización de Khuram Butt. Incluso apareció el año pasado en un documental televisivo sobre extremismo islámico emitido por el Channel 4 de Reino Unido sobre el encarcelado predicador Anjem Choudary.
Por último, y según el Instituto de Estudios Fiscales (organización independiente especializada en las cuentas públicas) el número de policías se redujo en un 14% entre 2009 y 2016, exactamente lo mismo que el gasto real en las fuerzas de seguridad. Los medios de comunicación británicos cifran la reducción de puestos de policía en alrededor de 20.000 efectivos.
Esta sensación de ineficacia policial adobada con recortes de efectivos (responsabilidad de Theresa May cuando era Ministra de Interior) lejos de ser una ventaja para los Tory, se ha convertido en una inmensa losa. Hábilmente, el partido laborista esta capitalizando (como pasó con el «impuesto a la demencia») esta situación, con resultados todavía difíciles de prever.
Ha vuelto a ocurrir como con el «Brexit»: lo que parecía un simple trámite electoral, se ha convertido en una pesadilla. Más allá de una simple pérdida de la mayoría absoluta (en estos momento casi un «mal menor» e incluso interpretable como una victoria), la hipótesis de una derrota electoral de los conservadores británicos no debe ser descartada. El resultado esta completamente abierto.
«Susanita tiene un ratón»
Los payasos de la tele Gaby, Fofo, Miliki y Fofito.

