Valor a examen

Banco Popular encara un futuro incierto sumido en la volatilidad

Los títulos del banco se asientan por debajo del euro por acción

Cotiza volátil entre las dudas sobre su plan de saneamiento y las tensiones en su consejo

Radiografía de Banco Popular Ampliar foto

Banco Popular atraviesa estos días uno de sus momentos más delicados en el parqué madrileño. Los títulos cerraron el viernes en los 0,836 euros por acción, con una caída acumulada en el año del 68,8%, que sitúa el valor en mínimos de hace 26 de sus 27 años de historia bursátil y decanta el precio ya claramente por debajo del euro, cota que perdió el último día de octubre.

Las alarmas que se activaron en mayo al anunciar su última ampliación de capital, por 2.500 millones, la tercera en solo un lustro, y las dudas que rodean sus opciones de cumplir el ambicioso plan estratégico que la acompañó alimentan una cotización volátil aquejada de presiones bajistas que han abierto rencillas en el propio consejo de administración, en el que surge una facción crítica con el presidente Ángel Ron que aun así sigue contando con firmes apoyos.

“El de las acciones de Banco Popular es un caso realmente complicado, quizás ahora mismo en España, el que más. Es un momento bastante crítico para la entidad”, advierte Gonzalo Sánchez, analista de Gesconsult. Sánchez expone que se trata de un banco “bastante rentable, con buena situación para el entorno macroeconómico, con mucha exposición a pymes” pero que carga con una pesada losa que le lastra: 34.000 millones de euros en activos improductivos.

El analista considera que el plan anunciado por Popular de reducir esta cifra en 15.000 millones para finales de 2018 es “agresivo” y complicado de lograr para una entidad que actualmente salda unos 2.000 millones al año en ventas de inmuebles a particulares y apenas unas decenas de millones a inversores institucionales.

La solución de la entidad es el llamado proyecto Sunrise, la segregación de unos 6.000 millones de activos tóxicos en una suerte de banco malo. Aunque quedaría un largo camino para el objetivo de 15.000 millones, desde Gesconsult consideran que lograr este hito sería un paso fundamental para recuperar la credibilidad ante el mercado.

Tanto es así que al trascender que el vehículo de Popular contará con el apoyo de Deutsche Bank, Apollo, Cerberus, JP Morgan, Morgan Stanley, Credit Suisse (CS) y Citigroup las acciones de Banco Popular recibieron un impulso positivo del 5,99% en el parqué el pasado martes, recuperando los 0,90 euros por título, en su mayor subida desde el 9% que se anotó de golpe el 21 de septiembre.

Por contra, sin embargo, esta semana transcendía también el auge de las apuestas bajistas contra el valor. El fondo AQR Capital Management, fundado por antiguos ejecutivos de Goldman Sachs, y que mantenía una posición corta inferior al 2% en octubre, apostaba en contra con un 2,920% esta semana; al igual que el fondo de capital riesgo Marshall Wace que apostaba en contra sobre un 2,230% del capital del banco; o el hedge fund Samlyn Capital, en corto con un 0,820%.

Semejante convulsión ha contribuido a potenciar la fuerte volatilidad que ya rodeaba al valor. Según un reciente informe de Goldman Sachs, la volatilidad que rodea a Popular roza el 100% frente a un 70% para la media de bancos europeos comparables. Los analistas del gigante de la banca de inversión han rebajado el precio objetivo del banco a un año hasta los 1,13 euros por título frente a los 1,14 que le asignaban hasta ahora. Los analistas de Citi, que le dan 1,10, ponen el foco en que drene el ladrillo.

Un ambiente que ha hecho desenfundar las armas dentro del consejo de administración del banco, donde accionistas de referencia encabezados por el mexicano Antonio del Valle, que ha ido viendo mermado el valor de su 4% del capital, han puesto en duda la continuidad de Ángel Ron al frente de la entidad.

Su salida es vista por algunos analistas de mercado que prefieren no ser citados como uno de los potenciales hitos que podrían ayudar a mandar un mensaje de confianza, en paralelo a la consecución de los objetivos marcados en su nuevo plan estratégico.

Ron, que de momento ha esquivado estas presiones, recibió algo de oxígeno adicional el jueves cuando la agencia de calificación de riesgos S&P confirmó una perspectiva positiva para el valor, al que mantiene en B+, dentro del bono basura. Su informe, no obstante, subrayaba la “debilidad financiera” del banco, su “moderada capitalización” y cómo el porvenir de la entidad está íntimamente ligado a que logre el “desafío” de cumplir su exigente plan de saneamientos.

Otras claves

Resultados: Popular ganó 94,3 millones de euros hasta septiembre, un 66% menos que en el mismo periodo de 2015. La entidad, que cerrará el año en negativo, espera volver a beneficios en 2017.

Precio objetivo: Los 33 analistas que siguen habitualmente el valor de Banco Popular, con 10 recomendando vender, otros tantos comprar y 13 mantener en cartera, sitúan el precio objetivo de la acción a un año en los 1,23 euros. Pero la cota se ve presionada a la baja cada día con nuevos informes negativos. El viernes, Fidentiis Equities fijaba el suyo a 0,88 euros.

Ajustes: El contundente plan de recortes que ha puesto en marcha Banco Popular, reduciendo un 19% su plantilla y un 14% su red de oficinas, ha sido señalado como uno de los hitos de la gestión del nuevo consejero delegado, Pedro Larena, a la hora de mejorar la eficiencia de Banco Popular pero S&P advierte que a corto plazo este “drástico ajuste” podría tener un efecto negativo sobre su negocio.

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