Proyecto de la banca para rescatar a empresas muy endeudadas

Phoenix ‘salvará’ a otras dos empresas de las 10 en espera

Vista de las Bodegas de Chivite
Vista de las Bodegas de Chivite

El Proyecto Phoenix ha cumplido ya un año de vida desde que los principales bancos del país firmaron su constitución. De momento, ha rescatado a tres empresas, GAM, Chivite y Condesa. En breve tiene pensado salvar a otras dos compañías. Con ellas cerrará el cupo para este año, pese a que hay otras ocho firmas en espera.

El Proyecto Phoenix (bautizado así por el ave Fénix, que resurge de sus cenizas) arrancó hace dos años, aunque no fue hasta mediados de abril de 2015 cuando los principales bancos del país conocidos como G6 (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Sabadell y Popular) firmaron su constitución, tras varios tiras y aflojas.

“Inicialmente los accionistas de esta compañía eran los seis principales bancos del país, pero al final todas las entidades se han incorporado a la sociedad ya que cada empresa que se rescata tiene deuda de diferentes firmas que hay que reestructurar. Al final cada proyecto que realizamos es individual, con problemas y acreedores distintos”, señala Carlos Hernández, director general de Phoenix Recovery Management.

La gestión de las empresas que se incorporan a Phoenix (conociendo inicialmente como el banco malo de las empresas) está a cargo de N+1 y McKinsey.

Phoenix es un vehículo para ayudar a la reestructuración financiera de empresas viables pero sobre endeudadas. Es la primera gestora que gestiona la participación accionarial de las empresas. Impulsamos los planes de reestructuración necesarios de cada empresa que participa en el proyecto y creamos valor para esas compañías”, recuerda Pablo Blanco, director de Phoenix Recovery Management. Hernández añade que las “medidas que impulsamos para las empresas que entran en Phoenix son de choque. Además, no se pueden repetir las experiencias de una a otra sociedad. Lo que hacemos es gestionar estas empresas viables para recuperar una parte de su deuda. Para ello nos damos un plazo máximo de cinco años”.

La prueba de fuego de este proyecto fue GAM y, poco después Bodegas Chivite. Este año, y tras varios análisis, se ha incorporado también Condesa. “El ingreso de esta última compañía estaba prevista hace más de un año, pero su estructura y presencia en otros países a través de su socio ArcelorMittal, retraso su entrada en Phoenix. Hemos tenido que pedir autorización a varios países dada la presencia de ArcelorMittal”, explica Hernández.

El objetivo de Phoenix en estos momentos es incorporar a corto plazo un par de compañías más a su cartera para gestionar cinco empresas hasta final de año. Una de estas nuevas firmas que podría entrar en breve en este proyecto de rescate es OSSA, especializada en obra subterránea, con 210 millones de euros de deuda que reestructurar, explican fuentes financieras. Santander, con 40 millones, CaixaBank, con 30 millones, y BBVA, con 24, son los principales bancos acreedores, pero no son los únicos, explican estas mismas fuentes.

Otra empresa que los bancos que componen Phoenix están analizando es Sistemas Técnicos de Encofrado. Pero no son las únicas empresas en examen.

Sobre la mesa de este conocido inicialmente como banco malo de empresas hay 10 compañías (incluidas las dos citadas) en estudio que los bancos del G6 les han planteado a los gestores de Phoenix, aunque solo entrarán ahora dos. En algunos casos, ni los propios dueños de las empresas saben que la banca tiene planes diferentes para estas firmas como consecuencia de su elevada deuda.

En conjunto, Phoenix ha reestructurado 600 millones de euros de deuda de GAM, Chivite y Condesa en su primer año de actividad. En el caso de GAM, logró poner de acuerdo a 11 entidades bancarias para refinanciar una deuda de 272 millones de euros y hacerse con el control del 77% del capital social de la compañía.

Las históricas Bodegas Chivite consiguieron el pasado año llegar a un acuerdo con los grandes bancos para poder reestructurar su deuda y así evitar el concurso de acreedores. La firma mantiene a la familia Chivite (lleva desde 1647 al frente de estas bodegas) como gestora de las bodegas, según el pacto alcanzado con la banca incluido en el proyecto Phoenix. Pero esta familia solo controla el 19% del capital, frente al 81% de la banca. En el caso de Condesa, la banca acreedora pasó a controlar el 67% del capital y ArcelorMittal, que es el socio industrial, el 33%. El futuro de estas empresas pasa por su venta tras sanear su deuda.

“El tejido industrial se sigue deteriorando”

“Bodegas Chivite es un claro ejemplo de empresa viable que durante los últimos siete años había descuidado su presencia en el mercado y se había sobre endeudado durante el boom económico. Había invertido 30 millones en la construcción de una bodega del arquitecto Rafael Moneo, y había descuidado su negocio tradicional, pero tiene muy buenos vinos y marca”, explica Carlos Hernández. “Phoenix ha ayudado a Julián Chivite a gestionar la deuda para que él se dedique a lo que sabe, al vino. Ya durante el primer trimestre de este año las ventas de Chivite han sido muy buenas (tiene cuatro gestores de Phoenix). Esta empresa tiene un magnífico equipo directivo, que se ha dado cuenta que debe pasar página”, añade este directivo. Y recuerda que “no existe una regla de oro para rescatar a una empresa. Cada compañía es diferente, con ratios de deuda sostenible distintos”. Las sociedades que examina Phoenix facturan entre 200 millones a 500 al año y son viables, pero, además de su exceso de endeudamiento necesitan relanzar su actividad. El principal accionista de cada una de las compañías que entran en Phoenix puede mantenerse, pero en todas las ocasiones pasa a ser uno más, ya que los bancos se convierten en los dueños tras recapitalizar la deuda. Asegura que pese a que la economía ha mejorado, “el tejido industrial sigue deteriorándose, pese a haber compañías muy buenas, que tienen exceso de endeudamiento. Hay que darles una solución, no podemos abandonarlas”.