HTC Vive, crónica de una visita a la “otra” dimensión de la realidad

HTC Vive, crónica de una visita a la “otra” dimensión de la realidad

Gracias a HTC pudimos probar en primera persona lo que puede llegar a ser la experiencia con sus nuevas gafas de realidad virtual, las HTC Vive, creadas junto al gigante de los videojuegos Valve. Es difícil expresar lo que se puede llegar a sentir y las posibilidades que ofrece esta nueva tecnología que nos transportó a una realidad “paralela”, en la que vimos y sentimos experiencias, algunas, inimaginables.

Pese a que las HTC Vive llegan de la mano del fabricante taiwanés conocido por smartphones como el HTC One M9, el último de los que ha lanzado, no tendrán, como en el caso de las de Samsung, la necesidad de incorporar un terminal. Son más cercanas a la propuesta de Oculus Rift para PC, es decir, un elemento independiente, por y para usuarios de ordenador que, evidentemente, con el respaldo de Valve estará repleto de contenidos. De hecho, son ya más de una decena los estudios de videojuegos comprometidos en el desarrollo de títulos para estas gafas de realidad virtual, además de otros proveedores de contenidos como la HBO – Juego de Tronos, True Detective, etc -, o la productora cinematográfica Lionsgate.

La realidad virtual más “real”

La experiencia es tan difícil de definir, cómo lo será de explicar al consumidor hasta que la pruebe. Es el futuro y ponérselas es dar un paso y adentrarse en él. Cientos de veces hemos visto entornos virtuales en las películas de ciencia ficción y con las HTC VIVE, simplemente, se hace real. Cualquier experiencia con realidad virtual hasta la fecha, cómo pueden ser las que se ofrecen con los móviles o las Cardboards de Google, no se acerca a la propuesta de entorno interactivo de 360º que ha creado HTC. Repetimos, aquí la competencia sólo podrá ser Oculus, y aún tiene que demostrar que está a la altura.

El set de las HTC Vive, que se integra en la categoría de productos Re de la compañía taiwanesa, se compone de las propias gafas, que vienen equipadas con un panel de sensores láser encargados de interpretar la señal que reciben desde dos emisores que serán los que ofrezcan la referencia de la posición. Es posible establecer un área de 5 x 5 metros como máximo para la experiencia interactiva, pero esto es un dato flexible. Es decir, en el momento de activar todo el sistema será el usuario quien marcará el entorno que, dentro de un ratio de cerca de 25 metros cuadrados, podrá ser de la forma que quiera.

Haciendo un pequeño inciso sobre la categoría de productos Re, el propio responsble europeo de la compañía, Mark Moon, afirmaba que HTC tiene previsto que en los próximos 5 años, el 25% de su facturación proceda de segmentos de productos, hasta 5 gamas nuevas quieren tener, que no sean smartphones, pese a que estos se mantendrán como su principal modelo de negocio.

Además de las gafas y los emisores láser, la interacción con el entorno se realizará con otros dos mandos en los que se integran diferentes botones (gatillo y teclas laterales para detectar presión). Todo ello junto al pad táctil que permitirá dirigir diferentes acciones. Estos también cuentan con los receptores láser y son los encargados de transformarse en nuestras manos en el entorno virtual. Responden, finalmente, con cierta sensación háptica para dar la sensación de estar tocando algo.

HTC Vive, crónica de una visita a la “otra” dimensión de la realidad

El salto a una realidad paralela

Aunque es posible utilizarlas para una experiencia sentados, las HTC Vive están pensadas para “andar” y “tocar” esta nueva experiencia, algo difícil de explicar. No se puede mostrar en imágenes, y estas tampoco harían justicia, las demos que pudimos conocer de primera mano con el fabricante. Intentaremos explicar lo que se sentía en cada una de ellas:

HTC Vive, crónica de una visita a la “otra” dimensión de la realidad

- Nadando con una ballena

La primera experiencia nos transportó al fondo del mar. En la proa de un barco hundido podíamos ver las profundidades abisales y bancos de peces que nadaban a nuestro alrededor y podíamos apartar con nuestra mano. En cierto momento, una sombra oscurece la escena y recibimos la visita de una gigantesta ballena blanca a tamaño real que se detiene delante de nuestros ojos. Es difícil explicar esta impresión de estar al lado de un animal y sentir, y no es una forma de hablar, su presencia.

- Convertido en Gulliver

Una reflexión personal tras volver del “otro lado”

HTC Vive, crónica de una visita a la “otra” dimensión de la realidad

David G. Bolaños

Son más de diez años tocando, probando y escribiendo sobre tecnología los que lleva el que suscribe. Puedo decir que, en este tiempo, se ha intentado llegar a reproducir la realidad de diferentes maneras. Pero nada que haya vivido se había acercado tanto a la recreación de un mundo virtual. Faltaba, y no es una forma de hablar, olerlo. El resto de nuestros sentidos se habían integrado en esas “dimensiones” por las que pudimos pasear, tocar, interactuar y, sobre todo, maravillarnos.

Es una sensación nada virtual y muy real. Momentos como el paso de un robot a nuestro lado, y que nos apartáramos para dejarle sitio (algo que, evidentemente no hacía falta) da cuenta de hasta que punto la sensación de “estar” era tan potente.

Es una sensación que se puede definir como estremecedora, pero por ambos sentidos, el de la maravilla y la preocupación. Productos como el HTC Vive nos van a transportar – algunos ya hemos estado – a mundos diferentes y paralelos. Podremos visitar lugares fantásticos, darle la mano a personajes virtuales y tocar objetos que no existen pero que son tan reales como nuestra imaginación permite que lo sean.

¿Qué impide que esa otra realidad no nos guste más que la que vivimos en el día a día? Dejamos esa pregunta en el aire.

La siguiente experiencia nos colocaba en el centro de una mesa como si fuéramos un gigante. En ella podíamos ver un asedio, como el que podría ser en el famoso juego Clash of Clans, a una fortaleza. Podemos recorrer toda la superficie, acercándonos a los pequeños personajes, entrar en los muros y mirar por debajo de la mesa para descubrir cómo cada uno está realizando una acción diferente. Todo esto en tiempo reall, dando cuenta de las posibilidades de las HTC Vive para este tipo de entretenimiento.

- Simulador de “masterchef”

Otra de las pruebas para las HTC Vive ha sido un simulador de tareas. En una cocina y con un “masterchef” virtual, nos iban comentando qué pasos debíamos hacer para crear la receta solicitada. Coger elementos, cortarlos, sacarlos de la nevera, una prueba que si bien no parecía tan espectacular daba cuenta de las posibilidades como entorno de entrenamiento que tiene esta plataforma.

- Lienzo en blanco 3D

En una mano una paleta y diferentes pinceles, en la otra, la brocha y nuestra imaginación. Es posiblemente la más simple de las demos propuestas por HTC, pero quizás la más espectacular a nivel creativo. Podemos pintar en el aire cualquier elemento pero no hay que ceñirse a un plano 2D, como pasó con la mayoría de los que estábamos allí. Era posible girar, pasar por detrás y crear figuras 3D en el aire a brochazo limpio.

- La escena del crimen

Una sala circular nos permitía acercarnos a diferentes elementos que hacían aparecer animaciones y otros contenidos. Si bien esto nos iba dando pistas de lo sucedido en la estancia, con la aparición final del fallecido, su aplicación va más allá, como podría ser un museo virtual, que al acercarnos a cada obra hiciera aparecer no solo toneladas de información, sino hasta el propio artista para que nos la explicara.

- Bienvenidos a Aperture Labs

HTC, y Valve, dejaban para el final LA experiencia. Inmersos en la atsmosfera de la saga de videojuegos Portal, nos transformamos en un mecánico de los carismáticos robots de la segunda parte del título. La megafonía del laboratorio nos iba pidiendo paso a paso lo que debíamos hacer, hasta que por ser “humanos” metíamos la previsible pata. Esto nos pone en escena y cara a cara con la temible GlaDoS, el ordenador central de Apertura Science que nos mete el miedo en el cuerto al ver la enormidad de este personaje y su carismática voz.

Hasta ahora, las anteriores demos eran un “así será” la experiencia de Realidad Virtual Interactiva en 360º de HTC Vive. Esta última demo fue un “así es”. Para alguien que ha estado muchas horas recorriendo y resolviendo puzzles en Portal, fue una experiencia totalmente increíble pasar, aunque hayan sido unos pocos minutos, dentro de ese escenario, sentir sus gigantescas dimensiones y estar al lado de esos personajes que tantas veces se ha visto o ha guiado por las salas.

HTC Vive, realidad para un mundo virtual

HTC Vive presenta una realidad virtual que se puede sentir, tocar y, quizás por eso tiene su nombre, vivir. La única “pega” que se le podría encontrar, si es que se puede considerar así, es su posible coste. Ya nos avisaron que la experiencia “premium” va a ir también marcada en el precio, dado que se dirigirá al segmento “gamer” con ordenadores más avanzados. No en vano, el ingenio posee dos pantallas de 1200x1080 píxeles que corren en un formato 9:5 a 90 fps para engañar completamente a nuestros ojos. Es decir, se necesitará un equipo de altas prestaciones, especialmente en el caso de la tarjeta gráfica.

El lanzamiento está definido para la próxima temporada navideña o primeras semanas de 2016, momento en el que podremos volver a visitar esta “otra” dimensión que han creado HTC y Valve.

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