Los datos ofrecidos por Trendforce muestran el estado del mercado en 2014
Samsung y LG dominan el mercado de las TV mientras Panasonic y Philips se hunden

Samsung y LG dominan el mercado de las TV mientras Panasonic y Philips se hunden

Es curioso lo que puede cambiar un mercado en tan sólo un año. Como muestran los datos de Trendforce, Samsung y LG siguen siendo las marcas dominantes en un mercado donde aumentan su presencia, pasando del 21% al 22,8% para la primera y del 13,7% al 14,9% la segunda en 2014.

Los precios y tamaños clave del catálogo de las empresas coreanas han sido los triunfadores en un 2014 que también ha visto como Sony se mantenía y se aupaba a la tercera posición gracias al retroceso de la china TLC. La empresa nipona dividía su negocio de televisión del principal durante 2014 pero la demandad de las pantallas más grandes, donde las Bravia de Sony aún tienen un peso específico, les ha hecho cerrar el año con un crecimiento del 0,4% del negocio en general.

Philips y Panasonic arrasadas por la armada china

Repasando la lista de 2013, hay otros dos nombres propios que en 2014 han desaparecido del mapa. Se trata de Panasonic y Philips, la primera, en la que también se cuentan los resultados de su segunda marca Sanyo, y de AOC para la segunda. De ostentar un 4,1% en el mercado y un 3,9% en 2014, ambas compañías han caído de los 10 primeros puestos superados por las de procedencia china como Konka, Vizio o Chanhong así como Sharp, que se mantiene cerrando la clasificación aunque reducía su cuota de mercado del 3,8% al 3,4%.

Esto hace pensar que las anteriormente mencionadas, junto a Toshiba que también es otra de las grandes ausentes de la clasificación, estarían por debajo de esa cifra repartiéndose con todas las demás no nombradas el 10% restante del mercado.

¿Por qué este cambio de tendencia?

Lo cierto es que las similitudes con el mercado de los smartphones parecen evidentes. Las marcas chinas cada vez son más potentes dado que ofrecen sus productos ya a un público mayor y a un precio más atractivo. Las principales marcas mantienen su atractivo dada su presencia en el mercado pero aquellas que no habían conseguido una diferenciación clara se han visto arrastradas por productos de similares prestaciones, calidad y un precio mucho más interesante para un consumidor que ya ha perdido el miedo a lo que viene de fuera.

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