Poca usabilidad y ciertas trabas complican su uso
El Portal de la Transparencia del Gobierno tiene aún rincones opacos

El Portal de la Transparencia del Gobierno tiene aún rincones opacos

A bombo y platillo se ha estrenado hoy el Portal de la Transparencia del Gobierno, joya de la corona de la Ley de la Transparencia donde se ha prometido que cualquier ciudadano podrá acceder libremente a más de 500.000 datos de la administración. A continuación vamos a ver que puntos positivos y negativos tiene para ver si el ejercicio de transparencia, desde una perspectiva del acceso a los datos, cumple con lo prometido o no.

Puntos positivos: buen diseño responsive, información disponible

Hay que empezar por declarar que es cierto que se puede acceder a toda la información que se ha publicado sin problemas. Muchos de estos datos, por otra parte, ya eeran de acceso público, lo que hace que los "desclasificados" o la información nueva que se puede encontrar no es tanta, pero hay que destacar que ya no hay que recurrir a diferente portales como el del BOE o el del Congreso, estando ahora cómodamente canalizados en esta nueva web que se vertebra en tres grandes bloques de información - Institucional, Normativa y Económica - y que dentro tienen otras subcategorías para acceder ya a contenido como el de textos de leyes, contratos públicos, subvenciones, cuentas anuales y de auditoría, información estadística de cumplimiento de servicios públicos o las retribuciones y currículums de los altos cargos del Gobierno, entre otros documentos.

Hasta aquí, con un diseño que se puede considerar limpio, además de responsive - es decir que se adapta al dispositivo desde el que se visite, desde smartphones a ordenadores - y, a primera vista sencillo el nuevo Portal de la Transparencia, aparentemente, cumple su cometido. Otra cosa es ya cuando intentamos encontrar o manejar la información que en él se ofrece.

Puntos negativos: la información no estructurada y complicados procesos de alta de usuario

Bajo esta pulida y atractiva superficie, existe algún que otro detalle no tan brillante. El primero de los inconvenientes es que los documentos, en su mayoría, están listados pero no organizados de forma estructurada. Esto es, que en muchas ocasiones hay que abrirlos uno a uno, por ejemplo para ver quien ha sido el beneficiario de una subvención, en lugar de poder consultarlos con algo de información agregada que podría servir para hacer búsquedas entre ellos, como si se puede en el caso de algunos en sus bases de datos de origen.

Por otra parte, en muchas ocasiones, se carece de la descarga de estos en un archivo y es menos habitual aún que sea en un formato editable o aprovechable desde otra aplicación como Excel. Por lo tanto, se muestran los datos en pantalla y, en más de una ocasión, hay que cortarlos y pegarlos en un documento personal, haciendo más complicado su análisis.

Solicitudes de los ciudadanos

Ahora bien, en el Portal de la Transparencia se puede hacer una solicitud de información para que sean los expertos que hay detrás de ella los que nos hagan el trabajo. Aquí es donde la transparencia se torna algo más opaca y no porque no podamos recibir la información, sino por lo tedioso del proceso.

Los usuarios deben registrarse previamente en el sistema Clave, donde algunos de los muchos datos obligatorios para llevarlo a cabo es el número de cuenta bancaria, entre otros. Además, este proceso no es inmediato y resulta bastante tedioso, a diferencia de otros servicios web. Quien se haya dado de alta hoy tendrá que esperar a que le llegue una carta de la Agencia Tributaria, que será cuando ya tendrá acceso al sistema para realizar las peticiones de información.

Este, sin duda, es el factor más oscuro de todo el Portal de la Transparencia, ya que si bien es necesario una identificación de los usuarios, se abre la cuestión de ¿si la información está toda publica, por qué tanto requisito para realizar una consulta de forma particular y concreta?

Finalmente, y aunque está claro que el responsable de la web es el Gobierno y sus instituciones, no existe claramente, como se señala en cualquier guía de buenas prácticas para, por ejemplo, un comercio online, un teléfono, correo electrónico o formulario para ponerse en contacto con los responsables de la web si tenemos una duda o problema.

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