Mayor privacidad y control sobre la información
iOS 8 y Android L encriptan tus datos, ¿qué significa?

iOS 8 y Android L encriptan tus datos, ¿qué significa?

La privacidad y la seguridad de los datos que los usuarios almacenan en sus dispositivos móviles se ha convertido en una prioridad. Las grandes compañías lo saben y por ello están tomando cartas en el asunto. Tanto Apple como Google han decidido que iOS 8 y Android introduzcan el encriptado de datos para ofrecer a los usuarios mayor control y mejores garantías sobre su información.

Los dispositivos móviles se han convertido en herramientas muy comunes entre los usuarios. El uso de los teléfonos ha ido evolucionando y han pasado de ser equipos para realizar llamadas a ser prácticamente ordenadores personales. Hoy en día los usuarios almacenan todo tipo de información privada en sus dispositivos móviles y realizan gestiones variadas en las que se exponen todo tipo de datos.

Ese aumento de los usos y de la información registrada en los smartphones y en otros equipos móviles ha motivado que la seguridad de los datos sea una prioridad. Casos como los vividos recientemente con el espionaje de la agencia NSA de Estados Unidos han puesto la privacidad de los usuarios en el centro de la atención. Además, la posible colaboración de las empresas con las autoridades a espaldas de los usuarios ha generado desconfianza, que se pretende desterrar.

Compañías como Apple y Google han identificado la necesidad de garantizar la privacidad de los usuarios, que pueden decidirse por uno u otro sistema en función de la sensación de seguridad que transmita. Aunque ambas empresas prometen no compartir datos y no suministrarlos a las autoridades si no es absolutamente obligatorio, los hechos dan más seguridad que las promesas. Por ello, tanto Apple como Google han tomado medida.

Para conseguir que los usuarios tengan el control sobre la información de sus dispositivos, Apple y Google han apostado por encriptar los contenidos de los terminales. Se trata de una medida que protege la información almacenada y hace que solo esté accesible para los usuarios. De esa manera, los contenidos de los dispositivos móviles se encriptan y solo el código de desbloqueo de los usuarios permite el acceso a ellos.

La medida hace que Apple y Google no puedan acceder a la información que se encuentra dentro de los dispositivos, que es propiedad de los usuarios. Así, pese a que las autoridades puedan solicitar acceso a la información, Apple y Google no estarían en disposición de facilitarla, ya que es el usuario el único que puede hacerlo.

Con esta medida de extender la encriptación a todos los contenidos almacenados en los dispositivos se busca que los usuarios tengan el control y que sean conscientes de los intentos de acceso por parte de las autoridades. Se trata de una respuesta a las polémicas de privacidad y de un intento por aumentar la transparencia y la seguridad.

La encriptación en iOS 8 y Android L

Esta nueva apuesta por aumentar la privacidad y el control de los usuarios sobre sus contenidos llega de forma clara con las últimas versiones de los sistemas operativos móviles líderes. En el caso concreto de iOS, el CEO de Apple, Tim Cook, ha confirmado que es una de las novedades. Hasta ahora Apple encriptaba los datos relativos al correo de los usuarios, pero ahora esa medida de protección se extiende al resto de los contenidos.

En el caso de Android, hasta ahora había una opción para encriptar contenidos disponible en el apartado de ajustes. Parece que ahora la idea de Google es hacer que sea más accesible y que los usuarios sean conscientes de esta posibilidad desde el principio. Así, se espera que Android L introduzca la opción de encriptar contenidos en el proceso de configuración de los dispositivos. De esta manera, una de las primeras opciones que se presentará a los usuarios al empezar a utilizar un equipo Android L será seleccionar la encriptación de sus datos.

En ambos casos se confirma que la privacidad es una prioridad. Tanto Apple como Google responden así a las demandas de sus usuarios y a una política que busca que el control de los datos no esté en manos de las compañías.

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