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Formaban parte del proyecto Galileo, la alternativa europea al GPS americano y el GLONASS ruso.

La Agencia Espacial Europea lanza los dos nuevos satélites Galileo, pero en la órbita equivocada

Arianespace, la compañía que se encarga de lanzar los satélites para la Unión Europea, tendrá que hacer frente a un importante revés ante los resultados de su última misión. El pasado viernes, utilizando un cohete Soyuz VS09 lanzado desde la Guyana Francesa, se colocaban en el espacio dos nuevos satélites que se unirían a los cinco ya en órbita y formarían el núcleo de la constelación que dará como resultado en 2019 una alternativa de propiedad 100% comunitaria para ofrecer geolocalización sin utilizar los sistema GPS (Global Positioning System) estadounidense o el GLONASS ruso.

Este sistema, para el que Arianespace ya había firmado el lanzamiento de 12 satélites más durante 2015 y en años posteriores, tenía sus primeras piezas en los satélites Doresa y Milena, que así se llaman los dos ingenios involucrados en este incidente, alcanzaba la estratosfera según lo planeado el pasado sábado, tras un retraso en el lanzamiento de 24 horas por las condiciones metereológicas.

Pero tras otras 24 horas circunvalando la Tierra, las autoridades aeroespaciales europeas confirmaban el fiasco. En concreto, en un informe con los tecnicismos habituales, se indicaban que los satélites estaban en una órbita no conforme con los planes. Es decir, que giraban alrededor del planeta en una posición equivocada, en concreto, más cerca del planeta de lo previsto. Jean-Yves Le Gall, coordinador del proyecto Galileo en declaraciones para la agencia Associated Press, indicaba que resultará complicado restaurar los satélites Doresa y Milena en sus órbitas adecuadas. Pese a todo, desde la Agencia Espacial Europea se indica que tienen controlados ambos desde el centro de control en Alemania

Arianespace ha lanzado una investigación junto a la Agencia Espacial Europea y la Comisión Europea para depurar responsabilidades, que podrían costar muchos millones al programa y retrasar la disponibilidad de la alternativa europea al GPS que tanto interesa a los gobiernos comunitarios por diferentes razones - muchas de ellas concernientes a la "indiscrección" de la NSA norteamericana en los asuntos de otros países -.

El proyecto Galileo es un programa financiado con más de 5.000 millones de euros y con el que se esperaba hacer las primeras pruebas el año que viene y que estuviera operativo en 2019, constando de hasta 24 satélites en órbita geoestacionaria, algo que ahora podría retrasarse.

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