La UE, del revés
La larga agonía de Barroso II paraliza Bruselas

La larga agonía de Barroso II paraliza Bruselas

A Bruselas le encantan los periodos de transición, ese as en la manga que a menudo permite cerrar negociaciones aceptando la incorporación progresiva de alguna norma o la supresión paulatina de otra (phasing in y phasing out, en la jerga anglófona dominante en la capital europea). En los próximos meses, sin embargo, la UE parece condenada a su propia travesía del desierto para completar el relevo de José Manuel Barroso al frente de la Comisión Europea. Y la mudanza amenaza con ser insoportablemente larga, incluso para unos organismos como los europeos, tan acostumbrados a plazos casi geológicos.

En teoría, el segundo mandato de Barroso y sus 27 comisarios no expira hasta el 31 de octubre de 2014. Pero desde este mes, con la designación de los primeros candidatos a suceder al portugués, Bruselas ya ha entrado en un modo “relevo”, con los consiguientes codazos y rumores, que mantendrá empantanada durante más de un año la actividad legislativa de la Unión Europea.

El aire de fin de reinado ya domina unos pasillos donde los eurócratas ven que algunos de sus expedientes más ambiciosos pueden ser guillotinados por el final de una legislatura que concluye en apenas seis meses.

Entre las posibles víctimas figura un proyecto tan urgente como el mecanismo europeo de resolución bancaria. El Banco Central Europeo insistió la semana pasada en la necesidad de que se remate la tramitación de ese proyecto antes de las elecciones europeas en mayo. Y este viernes, los ministros de Economía de la UE intentarán darle un impulso definitivo. Pero el éxito no está garantizado, por las serias resistencias de Berlín a crear esa especie de FROB europeo.

El presidente de la CE parece condenado a pasar su último año en Bruselas como un ‘pato cojo’ sin apenas margen de maniobra política

La directiva sobre protección de datos, que ha ganado actualidad a raíz del escándalo sobre los pinchazos del espionaje estadounidense, también podría quedarse colgada si no se aceleran los trámites en los próximos meses.

En otras áreas, los plazos no son tan perentorios, pero también cunde la sensación del borrón y cuenta nueva. El comisario de Competencia, Joaquín Almunia, por ejemplo, quiere dar carpetazo a la investigación sobre Google antes de primavera. Y en las próximas semanas va a cerrar, previsiblemente con sanciones multimillonarias, la investigación a varias entidades financieras por manipulación de las referencias de los tipos de interés como eleuríbor.

Las prisas a un año vista del final del mandato pueden resultar sorprendentes. Pero es que la cuenta atrás europea resulta especialmente tortuosa porque los principales hitos se dilatan a lo largo de varios meses. Por lo pronto, Barroso ya tiene delante a algunos aspirantes a sucederle, uno de ellos, el socialista alemán Martin Schulz, con serias posibilidades de lograrlo. Y en las próximas semanas, el resto de partidos también designarán a sus candidatos a la presidencia.

A principios del año que viene, también se espera la desbandada del equipo de Barroso, con un buen puñado de comisarios dispuestos a presentarse como candidatos a las elecciones europeas de mayo. Su salida mantiene en vilo a una Comisión que teme verse desmembrada de manera traumática.

En principio, las normas indican que los comisarios que no logren escaño pueden volver al organismo europeo si lo desean. Pero los que se conviertan en eurodiputados dejarán de ser comisarios, por lo que los países deberán enviar un nuevo sustituto para solo seis meses, desde mayo hasta octubre.

El propio Barroso se convertirá en mayo en un pato cojo, como llaman en Estados Unidos al presidente saliente tras la elección del siguiente. Aunque el portugués mantendrá todos sus poderes, parece inevitable que sus últimos seis meses estarán marcados por la presencia de su futuro sucesor o por la incertidumbre que provocarán las dudas sobre quién recogerá el testigo.

En el mejor de los calendarios, la Comisión no retomará su plena normalidad hasta el 1 de noviembre de 2014. Una agonía demasiado larga para un organismo que ya se mueve con bastantes dificultades. Aun así, nadie contempla la posibilidad de acortar el periodo de transición entre la cita electoral de mayo y la sustitución de Barroso en noviembre. Pero parece inevitable que el debate se plantee y que el calendario legislativo acabé adaptándose a los usos habituales en las Administraciones nacionales, donde rara vez el traspaso de poderes se prolonga más allá de uno o dos meses. Aunque tratándose de Bruselas, el cambio, probablemente, requiera... un periodo transitorio.

Alemania acapara cargos sin complejos

Hubo una época en la que Alemania procuraba pisar suave en Bruselas para no asustar a sus vecinos. Pero la mayor potencia del continente reclama desde hace tiempo y sin complejos una representación acorde con su tamaño. La tendencia se ha acentuado a raíz de la crisis de la zona euro y la canciller Angela Merkel no ha dudado en colocar peones en los puestos más estratégicos. Su antiguo asesor, Uwe Corsepius, ocupa la secretaría general del Consejo de la UE desde 2011. Y el mismo puesto en Parlamento Europeo lo ocupa el alemán Klaus Welle, antiguo secretario general del grupo parlamentario del PPE. En el fondo de rescate de la zona euro los alemanes copan tres de los cinco puestos directivos, incluido el máximo dirigente, Klaus Regling. Y otro alemán, Walter Radermacher dirige desde 2008 la oficina europea de estadística Eurostat. La guinda de esta ofensiva germana podría llegar en 2014, con la presidencia de la Comisión Europea, puesto que no ocupa un alemán desde 1967.El socialista Martin Schulz, actual presidente del Parlamento, ya es candidato a lograrlo.

El comisario belga, en el alero por fraude fiscal

Al ambiente de fin de mandato de la Comisión se ha añadido la reaparición del presunto fraude fiscal cometido en 2005 por el comisario belga, Karel de Gucht, y su esposa. El fisco belga reclama a los De Gucht 900.000 euros por no haber declarado una transacción bursátil que al parecer les reportó una plusvalía de 1,2 millones de euros. El caso está pendiente de sentencia. De momento, el presidente de la CE, José Manuel Barroso, concede a su comisario el beneficio de la duda y no le ha pedido su dimisión. De Gucht es responsable de las negociaciones del acuerdo de libre comercio con EE UU. Y parece tan confiado que incluso se plantea repetir como comisario en 2014.

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