Hollande, manque pierda!

Hollande, manque pierda!


¿Ganará el socialista François Hollande las elecciones francesas del domingo? A mi admirado maestro (y amigo) Miguel Mora no le cabe la menor duda. Los sondeos corroboran su experta opinión. Pero las cifras de la primera vuelta ponen en duda esa victoria inapelable. Veremos. Pero pase lo que pase, el aspirante al Elíseo quizá ya ha ganado en cierto modo. Porque su llamada a revisar la estrategia económica de la Unión Europea ha sacudido las conciencias de Bruselas, Fráncfort y Berlín.

Parece difícil que tras el 6-M francés se pueda regresar al discurso monolítico de la austeridad, incluso si vuelve a ganar Nicolas Sarkozy. Europa tendrá que completar las políticas de ajuste con incentivos al crecimiento, aunque eso no quiera decir gastar más.

El cambio parece tan inevitable que los eurócratas de sueldo fijo e ideas volátiles (los Van Rompuy, los Draghi, los Rehn) ya han empezado a colocarse a favor de los nuevos vientos. Las veletas comunitarias apuntan ahora hacia "políticas de crecimiento" con la misma sumisión y falta de razonamiento económico que antes exigían recortes para congraciarse con Berlín.

El problema es que, a pesar de la nueva palabrería en ciernes, muchos países, entre ellos España, han agotado prácticamente su margen de maniobra presupuestaria. Y la UE, incluido el redescubierto BEI, tampoco está en mejores condiciones.

Las alternativas pasan por lograr que el corazón de la zona euro (Alemania, Francia y el Benelux) incentive una demanda que, a su vez, tire de las exportaciones españolas (que las hay). Esa vía incluiría incrementos salariales en el norte de Europa por encima de la inflación, para evitar que los trabajadores tengan (tengamos) que sufrir una tremenda y dolorosa desinflación.

El Banco Central Europeo puede contribuir a ese reequilibrio, como ha recordado en una reciente (e imprescindible) entrevista Jean Pisani-Ferry, director del instituto Bruegel. El debate parece en marcha en el seno del emisor, a juzgar por la "extensa discusión" que dedicó a la política monetaria durante su reunión en Barcelona. Parte del Consejo del BCE no entiende que, con la zona euro al borde de la recesión, sus tipos de interés tengan un diferencial de casi un punto con el dólar y de medio con la libra.

Y, por supuesto, dentro del plan figura la revisión de los objetivos de déficit, para dejar de hacer el ridículo delante de los mercados con promesas de llegar al 3% en 2013 cuando todos los analistas dan por descontado que (en el caso de España, al menos) la cifra será muy superior.

Todo llegará. Pero mientras tanto, la campaña de las presidenciales francesa debería poner punto final a una gobernanza económica en la zona euro que se ha hecho "a golpe de prima de riesgo", como dice el certero economista José Carlos Díez. Y debería acabar también con los "tijeretazos sin ton ni son", como definen algunas fuentes comunitarias los recortes anunciados por España en materia de educación y sanidad.

Si Hollande logra ese giro, habrá ganado aunque pierda. Circunstancia que no cabe descartar porque la izquierda (si contamos como tal a socialistas, comunistas y ecologistas) obtuvo 15 millones de votos en la primera vuelta (22 de abril). Y la derecha, 16 millones de votos, si se suman los votantes de Sarkozy y Marine Le Pen. A ello se añaden los 3,2 millones del centrista Bayrou. Y nadie garantiza que los 6,7 millones de Lepenistas se vayan a abstener como su líder ni que los Bayrouistas vayan a votar por Hollande como les sugiere su particular François.

Foto: colegios electorales en Bruselas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas (B. dM., 22-abril-2012).

Comentarios

Bueno, ha puesto el crecimiento en la agenda. Pero si gana Sarkozy, Sarkozy es mucho Sarkozy. Igual vuelvan a las andadas en que de hecho aún siguen. Por cierto, el target que tanto preocupa a Sinn parece indicar que Alemania se sigue beneficiando de su dumping social-laboral, lo cual es de alucine, el país más rico haciendo dumping social (eso sí que es el mundo al revés).
Ya puestos. Si se hacen inversiones en infraestructuras, bien. Pero no está mal recordar que una inversión es algo que tiene retornos, no sea que por estos lares hispánicos vuelvan a confundir inversión (pongamos renovar el transporte público de un área metropolitana y conectarla con las grandes redes de transporte) con gasto en el peor de los sentidos (pongamos otro nuevo aeropuerto sin aviones, algún nuevo museo vacío cuyo edificio cuesta veinte veces más que la obra que cobija, etc.). Salud. Y vigilancia a nuestros queridos gestores públicos.
Muy bien planteado el artículo, felicidades y que gane Hollande en los dos campos de juego en el interno Francia y en el común UE.
Seguro que estamos todo el día pendientes de los datos de Francia; vemos una esperanza en la victoria de Holland. No entiendo que con tanto recorte se pueda crear empleo.
Hollande ganó, ahora vamos a ver qué hace con su programa electoral. En mi opinión, la gente (mucha gente española tb) se está emocionando con el candidato socialista francés. Creo que nos va a decepcionar muy rápido, mucho más rápido que Zapatero o de lo que lo hizo Obama. Alguien se acuerda de sus promesas sobre sanidad o sobre Guantanamo? Los políticos de raza, y el socialismo es su 50%, no tienen ninguna idea económica propia, repiten el discurso predominante.
Normas
Entra en El País para participar