Mañana se reúne en Lisboa

Los analistas esperan que el BCE mantenga los tipos y de explicaciones sobre Grecia

El Banco Central Europeo (BCE) no modificará mañana los tipos de interés, pero sí deberá hacer un esfuerzo para salvaguardar su credibilidad e independencia tras la decisión reciente de que aceptará sin restricciones los bonos griegos como garantía de crédito.

Esta es la opinión generalizada de expertos y analistas de cara a la sesión que el consejo de gobierno del BCE celebrará mañana en Lisboa, cumpliendo con su tradición de mantener dos sesiones al año fuera de su sede central en Fráncfort.

Con la herida de Grecia abierta y los miedos a un efecto contagio a otros países de la eurozona, en los mercados financieros dan por hecho que el BCE retrasará una subida de los tipos de interés aunque la situación económica europea prospere.

El incremento llegaría, como pronto a mediados del año próximo, y sólo si el cuadro macroeconómico que perfilan los pronósticos se cumple y las medidas políticas adoptadas por la Unión Europea permiten contener la crisis de solvencia en las fronteras de Grecia.

Es de prever que el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, justifique, en la rueda de prensa que seguirá el jueves a la reunión del consejo, la decisión de dejar inalterados los tipos en tanto que los riesgos para la estabilidad de los precios están "equilibrados".

Trichet reiterará que el nivel actual de los tipos -el 1 por ciento- es el "adecuado" a las condiciones económicas actuales y "adecuado" para apuntalar la recuperación económica en la eurozona.

La Comisión Europea sirvió a Trichet nuevos argumentos para su discurso al revisar hoy al alza las previsiones de crecimiento para la Unión Europea, del 0,7 al 1 por ciento, incluida España.

España regresará al crecimiento positivo en el segundo trimestre, tras salir el PIB del territorio negativo en el primero y contraerse un 0,4% en el año. La variación será 0% (primer trimestre) y +0,2% (cuarto), una décima más de lo previsto anteriormente.

Las previsiones para España apuntalan las del Gobierno y restan credibilidad al vaticinio de que este país camina junto con Portugal en la cuerda floja y son permeables al contagio griego.

Las bolsas española y lisboeta sufrieron este martes fuertes caídas ante los rumores de que las agencias de medición de riesgo estudiaban nuevas rebajas de la calificación de ambos países.

Esos rumores fueron desmentidos y condenados por los gobiernos correspondientes y por la Comisión Europea, que pidió a las agencias más responsabilidad y transparencia en sus decisiones.

Pese a esos llamamientos, Moody's anunció hoy que está revisando la calificación (Aa2) de los bonos del Estado luso ante una posible rebaja, aunque reafirmó la calificación Prime-1 a corto plazo.

Los mercados no esperan por tanto novedades del BCE en política monetaria, pero sí los comentarios de Trichet al paquete de ayudas a Grecia, incluido el trato de favor acordado por el banco a ese país.

El BCE anunció el lunes que suspende temporalmente el requisito mínimo de calidad de los bonos del Estado griego en sus operaciones crediticias, lo que significa que aceptará bonos griegos como garantía pese a que la calificación actual de los mismo es "basura".

Para algunos analistas esta decisión pone en tela de juicio la credibilidad de la autoridad monetaria y hasta su independencia, pues al violar sus propias reglas el BCE deja entrever que se ha dejado influir por la presión política.

Trichet garantizó en enero que el BCE no cambiaría nunca sus normas sobre la calidad de los bonos que respaldan sus préstamos (colateral) para favorecer a un país en cuestión.

Hasta la erupción de la crisis financiera en 2008, el BCE sólo aceptaba como garantías al crédito bonos que tuvieran la nota "A-" o "A3" en alguna de las tres agencias de medición de riesgo reconocidas internacionalmente Moody's, Fitch y Standard & Poor's.

Ante la virulencia de la crisis financiera y para estabilizar el sistema bancario, el BCE acordó entonces flexibilizar, hasta finales de 2010, ese requisito de calidad hasta la nota BBB, un nivel bajo que Grecia sólo alcanza en dos de las tres agencias de calificación.

Reimplantar la calificación previa a la crisis hubiera dejado a Grecia fuera del mecanismo de financiación del eurosistema y creado un problema político similar al que ahora se quiere evitar eliminando la calificación mínima BBB.

"Esta claro que el BCE prevé que la situación de Grecia empeorará", escriben a sus clientes los analistas de Commerzbank.

Mientras, el euro se debilita. La divisa europea cotizaba hacia las 16:45 GMT a 1,28 dólares, más cerca de los 1,17 dólares que costaba cuando entró en vigor en 1999 que de los 1,60 dólares que se pagaban por ella en julio de 2008.