ANÁLISIS

En el cine americano ganan los buenos

Mientras deshojamos la margarita preguntándonos si Estados Unidos va a entrar recesión, no parece que le estemos prestando mucha atención al hecho de que si ha habido una película en la que modelo de crecimiento haya sido parecido al americano ha sido la nuestra.

En pocas palabras: dinero fácil y barato, debido a unos tipos de interés reales negativos, propician un aumento muy fuerte de la demanda de viviendas, que se traduce en un incremento exagerado de sus precios y un crecimiento brutal del sector inmobiliario, alimentado, a su vez, por un nivel de endeudamiento sin precedentes, en gran parte financiado desde el exterior, tal y como se refleja en la balanza de pagos, que registra el mayor déficit por cuenta corriente de su historia.

El estreno de la segunda parte ya se ha producido en Estados Unidos y, créanme, no nos vamos a aburrir, la acción está garantizada. Una caída en el precio de los inmuebles, normal por otro lado, ha desencadenado la tormenta perfecta en el mercado de crédito y tiene al protagonista al borde de la recesión. Los superhéroes, sin embargo, ya han salido al rescate. Ben el Fantástico ha bajado drásticamente los tipos, se ha anunciado un paquete de medidas fiscales, se está orquestando un plan de rescate de las monolines, los bancos han puesto en precio sus pérdidas y se han capitalizado a velocidad de vértigo dando entrada en su capital a los fondos soberanos, el dólar está muy infravalorado facilitando las exportaciones y finalmente se trata de una economía muy dinámica que rápidamente encontrará nuevas vías de crecimiento. Todavía no conocemos el final, pero lo más típico del cine americano es que ganen los buenos.

Aquí, mientras tanto, estamos aún comprando las palomitas, aunque por lo que hemos podido ver en los trailers, estamos solos ante el peligro, ni Trichet va a bajar los tipos, ni el plan fiscal es muy imaginativo, ni el euro nos va a ayudar, por lo que ¿qué va ha pasar cuando el precio de los inmuebles caiga significativamente? Sólo espero que no sea un drama.

Joaquín Casasús. Socio director general de Abante Asesores