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Pepsi y Coca-Cola se alían contra los espías industriales

El FBI arresta a tres personas por tratar de vender secretos de Coca-Cola por más de 1,2 millones

Pocas empresas en el mundo simbolizan mejor la competición directa que Coca-Cola y Pepsi. Desde los anuncios comparativos a la expansión mundial, pasando por la diversificación de productos, los dos fabricantes de refrescos llevan más de cien años luchando por el mismo mercado. Una empleada de Cola-Cola quería, según la acusación que pesa sobre ella, sacar partido de esta eterna rivalidad. Joya Williams, la presunta espía, y sus dos cómplices pidieron más de 1,5 millones de dólares (1,2 millones de euros) a Pepsi por pasarles información y un extracto de la nueva bebida de la competencia.

Williams, de 41 años, Ibrahim Dimson, de 30 años, y Edmund Duhaney, de 43, fueron arrestados el martes y pasaron ayer a disposición judicial. Coca-Cola ha hecho saber que el secreto mejor guardado del mundo, la receta de la bebida clásica, está a salvo. El chivatazo lo dio la propia Pepsi. 'Hicimos lo que cualquier empresa responsable habría hecho', explica Mark Dollins, portavoz de Pepsi.

La inculpada era asistente ejecutiva de un directivo de la empresa en su sede de Atlanta. En un vídeo de las cámaras de seguridad de la empresa, puesto a disposición de la policía, se la ve metiendo unos papeles y un frasco de cristal con una etiqueta blanca en su bolso.

La trama divulgada anteayer por el fiscal encargado del caso, David Nahmias, es digna del mejor guión de Hollywood. A mediados de mayo el servicio de ventas de Pepsi de su sede en Nueva York recibió una carta en un sobre oficial de Coca-Cola, con matasello del 8 de mayo de una oficina del barrio neoyorquino del Bronx.

El autor de la carta, que firma con el nombre Dirk, se presenta como un alto mando de Coca-Cola y ofrece 'información muy detallada y confidencial'. Pepsi avisó a su rival, quien se puso en contacto con la Oficina de Investigación Federal, el FBI. Los federales emprendieron entonces una acción encubierta.

Dirk pidió primero 10.000 dólares por 14 páginas de documentos y 75.000 por un frasco de una nueva bebida en proceso de elaboración. Los agentes del FBI procedieron al intercambio depositando el dinero en una caja de merienda escolar. A finales de junio, Dirk propuso otros 20 documentos por 1,5 millones de dólares. El intercambio debía llevarse a cabo el martes en Atlanta.

En vez de ejecutar la transacción, los federales arrestaron a Dirk, identificado como Ibrahim Dimson y residente del Bronx, y a sus dos presuntos cómplices. Duahney, del Estado de Georgia, dio su dirección como referencia de la cuenta corriente que abrió el grupo para ingresar el dinero. Los investigadores no saben cómo se conocieron los tres sospechosos.

'Este asunto demuestra el comportamiento legal y honesto entre Pepsi y Coca-Cola a pesar de la dura competencia', asegura Carlos Chaguaceda, portavoz de Coca-Cola en España. Neville Isdell, consejero ejecutivo de Coca-Cola, manifiesta en una nota interna de la compañía su 'sincero agradecimiento' a Pepsi por haber alertado a la empresa.

'De todos modos, el secreto de esta compañía está en su trayectoria, en el cariño de los consumidores, no en unos documentos', opina Chaguaceda. La marca Coca-Cola es la más valorada en el mundo según los datos de la consultora Interbrand. Por si acaso, Isdell ha ordenado repasar las medidas de seguridad de la empresa y ha recordado que 'la información es vital para la compañía'. En cuanto a la receta original del clásico de Coca-Cola, las tres personas que la conocen siguen sin poder viajar ni comer juntas.

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